Te diré quien eres. Esa fue quizás la razón que movió a José Martí a rechazar el ofrecimiento del bandolero Manuel García, "El Rey de los Campos de Cuba", de unos cuantos miles de centenes de oro producto de sus asaltos y robos como contribución generosa para los tan necesitados fondos del Partido revolucionario Cubano.

En política, cuando se trata de una causa justa que se libra en nombre de un pueblo es muy importante por no decir fundamental tener bien claro quienes son nuestros aliados. Porque basta solo que un bandido esté en la palestra al lado de una causa justa para esta quede manchada por la mala fama del malhechor. Razón que convence. El bandolero Manuel García tenía que ser rechazado por José Martí. Y así lo hizo.

Alguna que otra vez se me ha recriminado por mi posición de rechazo a ciertos planes de la llamada "disidencia interna de Cuba". Me refiero específicamente al propuesto referéndum que su autor, que dice ser muy cristiano, ha bautizado con el nombre de "Plan Varela", un viejo proyecto engavetado por su inventor por mas de diez años y que solo ha tenido cierta trascendencia ahora, a partir del apoyo que le han brindado el gobierno de los Estados Unidos, su Sección de Intereses en La Habana y una serie de organizaciones del exilio de Miami, que con la Fundación Cubano-americana a la cabeza han propiciado con sus influencias en Washington una política de hostilidad contra el pueblo cubano. Política de franca agresión que se representa con meridiana claridad en la ley del Embargo contra Cuba.

La pieza clave que puede servir de medida para definir la cubanía en la conducta no está determinada por las filiaciones políticas o ideológicas. No se trata de partidos ni de movimientos. Ni de sí somos viejos o somos jóvenes, de esta o de aquella generación. Lo que nos puede definir, unir o separar es la posición que adoptemos frente a la política de Estados Unidos hacia Cuba como nación. La Ley del embargo es una agresión a la soberanía de Cuba y quien esté a favor del embargo está contra Cuba, contra la nación cubana y el pueblo cubano.

¿Cómo es posible entonces que se nos diga que tomemos de punto de apoyo para un destino futuro de Cuba a quien en su afán de protagonismo, por no calificar su actitud de oportunismo, acepta sin ninguna vergüenza el apoyo que se le brinda a su proyecto por un gobierno extranjero, precisamente el gobierno de Estados Unidos que es el mismo gobierno que ha mantenido por mas de 40 años la Ley de Embargo contra Cuba?

La definición de cubanía la entendemos a partir del rechazo a la Ley de Embargo que viola la soberanía de nuestro país. Quien no rechace el apoyo de los que han implementado ese Embargo, no tienen derecho para hablar en nombre del pueblo de Cuba ni de ninguna causa cubana.

No somos de los que callamos por temor o favor. El que esté a favor del Embargo está contra Cuba y contra su pueblo. Quien no denuncie a los que respaldan el embargo es tan enemigo de Cuba como el más recalcitrante enemigo extranjero.

Porque en definitiva - como dice el guajiro - tanta culpa tiene el que mata a la vaca como el que le aguanta la pata.