defiendo al enfermero Heriberto Mederos. Yo defiendo a la verdad. Porque contemplar un crimen en silencio es tan culpable como cometerlo, sentenció José Martí. Porque si la tortura es abominable también es un crimen la mentira.

Habló para Réplica de Radio- Miami, Max Lesnik.

02 AGOSTO 2002

DOS NOTICIAS QUE MUEVEN AL COMENTARIO

El viernes es para la semana como los 31 de diciembre son para los años. Sirven para el recuento. Lo que nos permite analizar como van las cosas y como es el mundo en que vivimos. Si repasamos la prensa del día de hoy, viernes dos de Agosto del año 2002, nos encontramos con dos noticias que merecen ser comentadas.

El titular sobre el arresto de dos altos ejecutivos de la empresa de comunicaciones Worlcom acusados de fraude de billones de dólares que llevó a la quiebra a esa compañía, domina las primeras plana de todos los periódicos de Estados Unidos.

Ya era hora. Porque los ladrones de cuello duro, los grandes señores de las finanzas venían gozando en este país de la impunidad más complaciente, mientras las cárceles se llenan de vulgares ladronzuelos cuyas fechorías poco significan si las comparamos con estos atracos valorados en billones de dólares. Hay que decir, que si la justicia tarda pero llega, que llegue a todas partes, no vaya a ser que la escoba barra solo la basura de la sala y esconda en los closets la verdadera podredumbre que ya forma parte de este sistema de la llamada libre empresa y economía de mercado. Otra noticia que mueve al comentario es la condena al enfermero cubano Eriberto Mederos, acusado por mentir al jurar la ciudadanía norteamericana, a quien varios exprisioneros políticos declararon en el juicio que se le seguía a Mederos, que este les había aplicado electroshock para torturarlos cuando estaban internados en el hospital psiquiátrico de Mazorra.

Solo dos preguntas sobre el caso y la condena. Si por las cárceles cubanas han pasado tantos presos, muchos de ellos de nombre, jerarquía y gran relevancia política en el exilio de Miami, ya fueran militares del antiguo régimen batistiano o que pertenecieron al propio gobierno revolucionario, ¿Porqué las torturas fueron solas a estos perfectos desconocidos presos y solo a ellos nada más? Y la otra pregunta sobre el caso de los torturadores en Estados Unidos. ¿Es acaso este anciano enfermero de Mazorra el único torturador cubano que ha pisado suelo norteamericano? ¿Y qué me dicen de Ventura, de Carratalá, de Pilar García, muertos plácidamente en la cama y de tantos y tantos otros que se pasean libres por las calles de Miami? Pasan de cientos los torturadores del batisitato que juraron la ciudadanía de Estados Unidos sin que un solo Fiscal Federal tuviera en cuenta que eran criminales y de la peor especie.

¡Por favor, Representantes Federales Ileana Ross y Díaz Balart!, Uds. que promovieron el caso Mederos en los Tribunales de Justicia, ¿Por qué no siguen adelante y miran para atrás y llevan la justicia hasta donde hay que llevarla para que sea justicia verdadera?

¿O es que todo va a quedar ahí, como si este enfermero de Mazorra fuera el único cubano que ha torturado a otros cubanos?

Si el caso de los ladrones de cuello duro de las grandes compañías va a quedar solo en estos dos ejecutivos de New York y si el enfermero Mederos es el único acusado de torturador que va a la cárcel, la justicia norteamericana no es ciega como o la pintan, la justicia es manca porque se queda corta a la hora de castigar a todos los culpables, que es como debe ser, para que sea justicia de verdad. Lo otro es una farsa.