Una conocida mueblería de Miami ha popularizado en sus anuncios comerciales una frase que ya forma parte de la cultura hispana del sur de La Florida: ¡ Aquí lo que importa es el cash!
Sin duda la frase refleja una actitud un tanto cínica, como si lo más importante en la existencia fuera el dinero y no contaran ni los valores morales ni una conducta ética como guía de nuestro paso por la vida. Esa desfachatada actitud que forma parte de nuestra vida cotidiana también ha entrado a formar parte de la cultura política de Miami donde los funcionarios públicos están mas movidos por el interés económico que en el servicio a la comunidad.

De ahí que sean tantos lo políticos corruptos que salen y entran de los cargos a la cárcel y en ocasiones de la cárcel de nuevo a los cargos, haciendo de la política todo un buen negocio para el enriquecimiento fácil.

Los famosos "Lobbies". ¿Se quiere prueba de mayor corrupción? Cuando algún empresario necesita que se apruebe una medida que lo beneficia, ahí está el "loísta" para resolver el asunto con el político de turno. ¿Cuánto vale el servicio? ¡Tanto!

Y ahí está el cash en un cartucho oyendo la conversación Así de sucia se ha convertido la política en el Miami en que vivimos.

Lo más grave de todo esto es que esa cultura del Cash, de que con el dinero se logra todo, se ha impuesto como sistema normal de la vida. De que con la plata contante y sonante se compran las conciencias de los hombres públicos. Un mal que ha sido endémico en nuestros países de América Latina, y que entró por las puertas abiertas de Miami, para sentar aquí plaza, ahora es un producto de exportación oficial del gobierno de los Estados Unidos.

Porque eso y no otra cosa es lo que se propicia desde Washington cuando de manera abierta y oficial se entrega dinero a los que en un país se proclaman "opositores" a un gobierno que tenga diferencias con el de los Estados Unidos.

¿No es eso lo que ha proclamado la señora Vicky Huddleston, Encargada de la Sección de Intereses del gobierno norteamericano en La Habana cuando dice que con dinero de su país se está financiando a la llamada "disidencia" cubana?

¿Y como entregan el dinero? ¿No es en cash? ¡Si, allí parece que también lo que importa es el cash! ¡Qué desvergüenza! Yo no sé si esos señores "disidentes!", el Payá, el Elizardo y el Vladimiro hijo de Blás, están conscientes de que con las confesiones hechas en Miami tanto por la señora Huddleston como por el otro hijo, el hijo de Más, manifestando que con dinero del gobierno de Estados Unidos se estaba pagando a la oposición interna en Cuba, yo no sé, repito, si estos señores están conscientes de que los han presentado ante el mundo y el pueblo cubano como unos vulgares mercenarios al servicio de un gobierno extranjero.

Y como para rematar la historia, como si no bastara decir que son agentes pagados por el gobierno de Estados Unidos, la señora Huddleston se proclama como el " Ada Madrina" del Proyecto Varela. Es como un beso de la muerte. ¡Se quiere mayor estupidez!

Es que nadie escapa a su cultura. Y la de aquí, la cultura de Miami que dice que "Lo que importa es el cash" ahora se exporta para Cuba en valija diplomática.