En Venezuela la cosa sigue. Es como si fuera la repetición constante de una misma película montada por con los mismos actores, en los mismos escenarios, bajo la misma dirección, empeñados todos en que la opinión pública mundial crea que el argumento cinematográfico desarrollado en la pantalla imaginaria, corresponde a la realidad. A la verdadera realidad.

La oposición al gobierno del Presidente Hugo Chávez volvió a salir por las avenidas de Caracas en manifestación de protesta exigiendo la renuncia del Presidente de ese país, un mandatario - hecho que ni sus mismos enemigos se atreven a negar - llegó a la jefatura de esa nación en elecciones libres, democráticas y constitucionales.

¿Cuántos venezolanos desfilaron desafiantes en Caracas? Ellos mismos, los organizadores de la marcha, declaran que fueron 600 mil. Eso, en un país de 24 millones de habitantes. De ellos el 80 % viven bajo el índice de pobreza mientras que el otro 20 % se le puede calificar de clase alta y clase media, lo que significa que si los que desfilaron en Caracas representan la posición de ese 20 % de la población, ¿qué democracia es esa dónde la minoría quiere imponer su voluntad a la mayoría? Una mayoría que apoya al Presidente del país cuyo mandato constitucional no ha terminado todavía.

La película real no es la que aparece en la pantalla de la televisión ni en las fotos de los periódicos. Todo eso que se proyecta para consumo del exterior, es la burda manipulación de la verdad para convertir la mentira en verdad. Es el mundo de Orwell.

Lo cierto, lo concreto, lo verdadero, es que el Presidente Chávez se enfrenta a una conspiración permanente organizada por los viejos Partidos políticos y sus carcomidos dirigentes, por los medios de comunicación de radio, prensa y televisión, por los grandes empresarios y dirigentes sindicales corruptos - todos ellos unidos en un mismo propósito - que con el visto bueno del gobierno del Presidente Bush, las Fuerzas Armadas de Venezuela produzcan un Golpe de Estado contra el poder constitucional. Así de claro y simple es lo que está ocurriendo en Venezuela.

Es la minoría que no acepta que perdió todas las consultas electorales y que de la misma manera que perdieron las elecciones pueden perder todos sus fueros y privilegios, que como en toda verdadera democracia debe ser para beneficio de la mayoría y no para el disfrute egoísta de una minoría soberbia y racista. Porque también es eso, que el Presidente Chávez es mestizo, como lo es la inmensa mayoría del pueblo venezolano. ¿De dónde el 20 % es la mayoría y el 80 % es la minoría? ¿Qué clase de matemática es esa?

El Presidente Chávez, sin que sus partidarios salieran a las calles de Caracas volvió a ganar la partida. Si pretendían reeditar la historia de la marcha anterior que sirvió de escenario para un Golpe de Estado, esta vez tampoco se salieron con la suya.

¿Volverán? ¡Claro que volverán a las calles! Hasta un día. Hasta que el 80 por ciento de los venezolanos tome conciencia de que el otro 20 les quiere quitar con marchas de los "bien vestidos", lo que ellos ganaron en elecciones libres.