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Un freno a la marcha atrás

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Eso es lo que se ha hecho en Cuba por cerca de nueve millones de ciudadanos con sus firmas solicitando a la Asamblea del Poder Popular, máximo organismo del Estado Cubano, una reforma constitucional que garantice la permanencia del sistema socialista de gobierno existente en el país.
En otras palabras: Que no hay vuelta al pasado. Que es lo que en realidad persiguen los que desde aquí y unos cuantos de allá - pocos por suerte - manejados por los de acá, que tratan de impedir por todos los medios que Cuba salga de sus dificultades económicas, situación creada de manera artificial por la política de cerco, de bloqueo y de hostilidad que mantiene el gobierno de Estados Unidos hacia la isla.

Las de ocho millones de firmas le ponen un freno a los que quieren marcha atrás. A los que hablando de "democracia" a nombre del gobierno de Estados Unidos, o los que desde allá, presentándose como "devotas monjitas de la Caridad" pretenden reeditar el papel del polaco Lech Walesa en Polonia, proceso que llevo a ese país, a un capitalismo ramplón y salvaje. Y todo en nombre de la "Democracia".
Hay que mirar a Polonia para comprender por qué los cubanos no quieren marcha atrás.
Recientemente, uno de los periódicos de mayor circulación en Polonia - el Gazeta Wyborza - publicó los resultados de una encuesta cuyo propósito era explorar que opinaban los habitantes de ese país acerca de las bondades que habían traído para la economía el proceso de privatización de las empresas del Estado. Hay que recordar que en Polonia, a partir de 1989 se cambió el sistema socialista para entrar en el capitalismo, llevados de la mano de un ferviente católico, apostólico y romano, el "disidente" Lech Walesa.

Según se decía entonces en Polonia - y el gobierno norteamericano del presidente Republicano Ronald Reagan era el propugnador de esa política de cambios hacia el capitalismo- la "libre empresa" era la solución maravillosa que se le ofrecía a los polacos desde Washington para resolver los problemas del país, promesa que era coreada en Polonia por Lech Walesa.

¿Y qué ha pasado ahora en Polonia? Pues según la mencionada encuesta, el 87 % de los interrogados dijo que la privatización había sido negativa. Ante la pregunta de como califica a la privatización, el 74 % respondió que había sido un robo. Cuando se le preguntó a los entrevistados si consideraba correcto que el Estado polaco volviera a asumir el control de las empresas privatizadas, el 69 % respondió que sí.

¿Y dónde está hoy el disidente católico Walesa y que se hizo del Movimiento "Solidaridad?
A Walesa nadie le hace caso. Y Solidaridad no existe. Y en las pasadas elecciones presidenciales ganó por amplio margen el Partido Alianza de Izquierda Democrática, que se reconoce abiertamente como sucesor del Partido Comunista Polaco.

Aquí en Miami hay gente que no entiende a Cuba ni a los cubanos.

Los cubanos no quieren marcha atrás. Es por eso que salieron a las calles por millones a estampar sus firmas. No quieren que los "embarque" un nuevo Reagan ni un Walesa de nuevo cuño. Los cubanos de bobos, ni un pelo. Ni por lo que dijo el cura.

Max Lesnik

Max Lesnik Periodista cubano sus notas aparecen en La columna de Max. Residente en Estados Unidos desde hace muchos años. Gran conocedor de las relaciones cubano-estadounidenses, dirige un programa en Radio Miami.

 
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