Politólogos y analistas, producen cantidad de descripciones sobre cómo los procesos andan mal y otras tantas cábalas del desastre que será el futuro. Para suerte de los procesos esos analistas - adivinadores generalmente fallan como lo demuestra la historia. Viene sucediendo desde que se puso de moda el fin de las ideologías. Muchos creyeron y se convencieron entonces de esta afirmación. Era la forma más popular y más de moda para subsistir y conseguir visa. Algunos lo hicieron mal y otros peor, pero los que siguen haciéndolo es porque han entrado en la histeria del que se siente amenazado. Eso se llama paranoia. Comenzó con la muletilla del Presidente Víctor Paz Estenssoro. En su último gobierno aseguró: «el país se nos muere, Bolivia se muere» y aplicó una terapia intensiva con el 21060 que es más o menos como agarrar a un enfermo terminal de cáncer y aplicarle un bombardeo de cobalto, radio o quimioterapia donde se mata a la enfermedad y de paso al enfermo. Otros presidentes que le siguieron repetían la cantaleta «el país se nos muere» y siguieron aplicando la misma terapia. Resultado: prolongar la agonía que no es lo mismo que salvar la vida.

Ahora estamos en un punto de inflexión cuando hay que decidir si seguimos esta «terapia» o intentamos otras formas para quitarnos la soga del cuello que se estrecha día que pasa. Atemoriza a muchos, y pone en pánico a los que solo ven la suela del zapato del tío Sam. Es cierto que al Imperio no se lo vence con palos o bloqueos pero resulta pueril el argumento para no hacer nada. Por esta vía se llegó a aceptar que el mundo se divide entre buenos y malos, entre libertarios y terroristas, entre «nosotros» y los «cocaleros». Los «buenos» como Kieffer, Chito Valle, Polilla el contrabandista, desaforaron al cocalero Evo.

Otra de las cantaletas manidas hasta lo vomitivo es la impreparación de Evo para ser Presidente. Lo dijeron desde Banzer hasta Yoni pasando por todos los candidatos. Es cierto, el MAS no está preparado para dar continuidad a un gobierno del modelo neoliberal (lo explicitó en todas las declaraciones preelectorales), como los otros no están preparados para un programa de cambio real que necesita Bolivia para sobrevivir. Y ese es el tema: sobrevivir o morir.

La inexperiencia del MAS para gobernar es otro argumento tan, pero tan débil que sólo con una pregunta se disuelve: ¿alguien podría hacerlo peor que el último gobierno Banzer - Tuto? Se necesitaría mucho esfuerzo. ¿Podemos cambiar sin traumas? Es posible en la medida en que los depredadores dejen de serlo y no se opongan al curso de la vida. ¿Hay otra forma de evitar el trauma? Sí, por supuesto, en la medida es que soportemos el dogal en la garganta que se estrecha cada día que pasa. Los analistas de marra siguen en el esquema de sumar y restar en pos de «gobernabilidad» en el marco de una democracia representativa. Estos analistas no miran el fondo de los cambios que están en proceso. Expertos en calificativos simplones hablan de neoizquierda, de nostálgicos ex guerrilleros, de narcoguerrilla, para estar a tono con Bush, porque parece que les está entrando el gusanito de sus inseguridades. Sus análisis seleccionan datos estáticos. Sacan una fotografía del escenario político, plana, lineal y sin fondo y reclaman un comportamiento de los factores sociales también plana, lineal y sin fondo. Esta crónica actitud ha fomentado la práctica del transfugio y la vacuidad ideológica. Y por eso, en el actual escenario, la postura del MAS les parece peligrosa, extremista y hasta antidemocrática(!!!).

De aquí en adelante los estados mayores de planificación, de producción política, táctica y estratégica no se ubicarán en el Hotel Plaza, o Radison, sino en los ayllus, minas, federaciones, etc. ¿Es eso subversivo? Esto se llama democracia participativa que se ejerce desde el llano, sin ser gobierno. Y emplaza a los partidos a practicarla. ¿A eso le tienen miedo? Hasta hace poco los mismos analistas y políticos en referencia cuestionaban la ineficacia de la democracia representativa. Ahora le tienen miedo a la democracia de verdad. Chillan ahora para que el MAS respete las reglas del juego democrático (??!!). ¿Será porque ellos piensan burlarla? No sólo respetamos estas reglas del modelo, sino que por esa misma vía las ampliamos y creamos más opciones. Lo que deberían hacer los partidos tradicionales y las instituciones del modelo, chillones aburridos incluidos, es respetar sus propias reglas. No se tienten con la experiencia chilena de Salvador Allende y el dinosaurio Pinochet porque la historia será distinta y... que no panda el cúnico.