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La cumbre extraordinaria de las Américas inició sus debates el 12 de enero 2004 en la ciudad de Monterrey (México). Todos los países de la región participaron à la excepción de Cuba, excluida desde 1962 por la Organización de Estados Americanos (OEA) y sometida a un embargo que fue aprobado por el Congreso de los EE.UU.

Se trata de la cuarta reunión de los jefes de Estado y de los gobiernos de la región. La primera reunión tuvo lugar en Miami (1994), la segunda en Santiago de Chile (Chile) y la tercera en Québec (2001). En las cumbres anteriores, la autoridad y dominación de los EE.UU. en el hemisferio, conocida bajo el calificativo de «doctrina Monroe», nunca fue contestada. No es el caso hoy en día. Las opiniones públicas latinoamericanas, desde hace buen tiempo son hostiles al «imperialismo yanqui», rechazando está dominación, pero también la versión oficial de los acontecimientos del 11 de septiembre 2001 y la «guerra al terrorismo». La gente está convencida quen la primera es una invención y excusa para arremeter con la segunda. Demuestran además un sentimiento por el pueblo palestino y el sufrimiento que padece.

En muchos países latinoamericanos, las votaciones no han sido favorables a los partidos tradicionalmente pro-Estados Unidos, muy al contrario, los electores han elegido personalidades progresistas. Una alianza estratégica se ha desarrollado entre Venezuela del presidente Chávez y Cuba de Fidel Castro. Alianza que desarrolla una política social, sobre todo en materia de alfabetización y de salud. Un segundo eje geopolítico se ha reconstruido entre Brasil y la Argentina, concretizado por la reactivación del Mercosur, y tanto el presidente argentino Nestor Kirchner como el presidente brasileño Lula, han contribuido mucho al fortalecimiento de este pacto económico entre los dos grandes del cono sur. Washington sólo puede contar con el apoyo de gobiernos neoliberales como el mexicano, dirigido por conservador Vicente Fox y el gobierno chileno del presidente «socialista» Lagos.

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En principio, la autoridad de los EE.UU. en el hemisferio, conocida bajo el nombre de « doctrina Monroe », no fue nunca contestada en la Cumbre de las Américas. Los aliados de Washington son actualmente muy pocos en América del Sur. Los dirigentes de Argentina, Brasil y Venezuela reclaman a los Estados Unidos un orden social justo y equitativo, desafiando así a los EE.UU.

La cumbre extraordinaria de las Américas debía dialogar sobre el problema de la pobreza y como vencerla. Pero Washington tenía el interés de imponer y hacer aceptar dos temas que no estaban inscritas en la agenda del debate. Una era hacer «tragar la píldora» del ALCA a los países latinoamericanos para que dicho tratado entre en vigor en 2005, a pesar que numerosos puntos no han tenido el tiempo de ser discutidos o negociados. La otra era buscar el consenso para mantener el aislamiento y la exclusión de Cuba, cosa que los presidentes progresistas latinoamericanos tratan de ponerlo como caduco.

Venezuela es el principal exportador de petróleo del continente. Además ocupa el rol de secretario general de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) cualidades que son para los EE.UU. estratégicas, sobre todo para sus intereses vitales y de dominación energética. Para financiar su política social, Hugo Chávez cuenta con la renta petrolera y su prioridad es mejorar la administración de la compañía nacional de petróleos (PDVSA) mediante un control de ella por el Estado venezolano. Chávez despidió a los antiguos administradores de PDVSA que estaban saboteando una mejor gestión económica. Esta empresa que siempre ha sido una empresa estatal, era en realidad controlada por la oligarquía y los grandes bancos privados venezolanos antes de que Chávez llegue al poder. [1]

Después de haber fomentado y haber fracasado en el golpe de Estado contra Chávez en abril 2002, los EE.UU. prefirieron dejar de intervenir en Venezuela para atacar a Irak, lugar en donde pensaban explotar rápidamente los hidrocarburos. A pesar de haber invadido y ocupado Irak sin el mandato de la ONU, su estrategia para apoderarse de los recursos petroleros ha sido frustrada por la inestabilidad, los atentados, el caos y la resistencia militar árabe que reina en esos territorios, sorpresiva situación que a obligado a los EE.UU. de regresar a la carga contra Venezuela.

Enterados que la nueva Constitución Bolivariana instaurada por Chávez en Venezuela reconoce al pueblo el derecho de poder revocar a los políticos electos en votaciones democráticas, la oposición anti-chavista, usando de esta herramienta que ningún anterior gobierno «democrático» venezolano les había concedido, lanzó una petición contra el presidente Hugo Chávez, a fin de revocarlo. Pero el presidente Chávez cuenta con un respaldo popular masivo, y es imposible matemáticamente hablando a la oposición, -a pesar de tener mucha determinación, oposición que queda delimitada a una cierta burguesía urbana-, de poder reunir las firmas necesarias de 20% del cuerpo electoral obligatorios para convocar un referéndum revocatorio del presidente Chávez. Desde el inicio, esta campaña ha sido para la oposición una excelente escenificación, cuya única finalidad es deslegitimar constitucionalmente al presidente Hugo Chávez ante la opinión internacional, mediante la mentira, la calumnia,los medios de comunicación privados que controlan, y abrir la vía a una nueva tentativa de golpe de Estado en Venezuela.

La Comisión Nacional Electoral venezolana, que realiza el conteo de las firmas, deberá indicar el resultado de esta consultación dentro de un mes. La oposición, que sabe que no tiene ninguna posibilidad de ganar, no ha perdido tiempo para acusarlo de trampa y fraude de las firmas reunidas y declarar que Chávez es un dictador. En realidad, la estrategia de la oposición es mantener un conflicto ficticio, esperando y avalando así la injerencia estadounidense.

En su conferencia de prensa de Año Nuevo y oficialmente consagrada a la preparación de la Cumbre de las Américas, Condoleezza Rice lanzó virulentos ataques verbales contra el gobierno del presidente Chávez: «Yo no llego a comprender, alguien que cree en la democracia o que quiere que la gente piense que cree en la democracia pueda estar queriendo tener o haciendo cualquier cosa con Fidel Castro, porque el régimen de éste es el único verdaderamente no democrático en la región». [2]

Hugo Chávez le responde dos días después, con motivo de una emisión del programa radial «Aló Presidente». Con su característica manera popular de hablar que tanto irrita a las elites washingtonianas, Hugo Chávez hizo remarcar que los programas de alfabetización y de salud que su gobierno está desarrollando son posibles gracias a la ayuda técnica y el apoyo de los cooperantes cubanos. Aplaudiendo el enorme esfuerzo de alfabetización que la Misión Robinson realiza (programa de instrucción). Chávez declaró que enviará un manual de aprendizaje de lectura a Condoleezza Rice, -la Consejera de Estado a la Seguridad Nacional de los EE.UU.-, para que aprenda y comprenda el reconocimiento de los venezolanos hacia los cubanos, señalando de paso su gran «analfabetismo» por no darse cuenta de esto. También denunció las mañas de la Casa Blanca que «tienden a preparar el terreno para un nuevo intento de golpe de Estado», lo que genero de inmediato en las calles venezolanas, manifestaciones de apoyo a Chávez al grito de: «¡No volverán!»

Apenas llegó a México para participar a la Cumbre de las Américas, George W. Bush declaró en una breve conferencia de prensa, junto con su anfitrión mexicano Vicente Fox, que los dos están trabajando juntos para proteger la integridad del proceso de referéndum revocatorio de Hugo Chávez en Venezuela, haciendo así el juego de la oposición venezolana.

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Thierry Meyssan y Sandro Cruz, de la Red Voltaire, participando a un programa informativo en la televisión venezolana en los días que comenzaron a recogerse las firmas para el referéndum. Caracas 25-27 noviembre 2003.

Mientras tanto en la Argentina gobernada actualmente por el presidente Nestor Kichner del partido justicialista, comienza a levantarse lentamente de la terrible bancarrota económica que sufrió el país. A pesar de identificarse con un cierto estilo de gestión liberal, el presidente Kichner está desarrollando una política de recuperación de los recursos económicos nacionales. No perdió la ocasión de invitar a Fidel Castro a Buenos Aires y de demostrarle que él goza de mucha popularidad en las calles argentinas y latinoamericanas, a pesar de los años y de lo mal que se dice de él.

Argentina a restablecido su embajada en La Habana y rechazó de continuar con el jueguito y apoyo a los anti-castristas subvencionados por Washington. Respondiendo el 7 de enero a los reproches de Roger Noriega, Sub-Secretario de Estado de los EE.UU., Nestor Kichner declaró: «Hemos dejado de ser los tontos de la película. Podemos aceptar o decidir reuniones, pero nadie puede en adelante darnos ordenes, menos aún castigarnos porque nosotros un país con dignidad». Cuando evocó la Cumbre de las Américas, predijo que frente a Bush ganaría por K.O.

En Brasil, el antiguo obrero Luis Ignacio da Silva fue elegido presidente gracias a su programa anti-globalización. Considerado como el nuevo líder de la izquierda latinoamericana, Lula se ha ido transformando poco a poco en un político con un perfil típicamente social-demócrata. A pesar de ello goza aún de una situación de líder regional, apoyándose más sobre la potencia económica de su país que sobre una línea política revolucionaria. A pesar de ello manifiesta una solidaridad con Fidel Castro e invoca la unidad latinoamericana. Por otro lado a dado un respaldo a los EE.UU. en su proyecto de llevar adelante el tratado de Libre Comercio (ALCA). Simbólicamente, antes que comience la Cumbre de las Américas, decidió de aplicar el visado a los turistas estadounidenses, con las mismas medidas humillantes de huellas digitales y fotografías que fueron impuestas a los brasileños viajando a los EE.UU. Para calmar más tarde el juego y declarar estar favorable a una suspensión mutua de tales medidas.

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George W. Bush y el presidente mexicano Vincente Fox juntos. México con el Chile «socialista», son los únicos y raros apoyos con que cuenta los EE.UU. en el continente.

Tomado la palabra en la sesión inaugural de la Cumbre de las Américas, el presidente George W. Bush diabolizó la «dictadura» cubana y exhortó a los participantes para trabajar por una «transición rápida y pacífica en Cuba». No se trata de una simple retórica sino de amenazas concretas y precisas: el 10 de octubre 2003, este mismo George W. Bush anunció desde los járdines de rosas de la Casa Blanca, la creación de una Comisión para el derrocamiento de Fidel Castro, el evento fue co-presidido por el Secretario de Estado Colin Powell y el Secretario a la Vivienda, Mel Martínez. La empresa de mercenarios Dyncorp, la cual ya fue contratada para trabajar en Colombia, ha comenzado a reclutar soldados de habla castellana, en vista de jugar el rol de intermediario y promotor de operaciones militares de apoyo a los «disidentes». El representante republicano del Estado de la Florida, Lincoln Díaz-Balart, ha iniciado las consultaciones en vista de formar un gobierno de transición fantoche, el cual él podría presidir.

Respondiendo sin que lo hayan invitado, Hugo Chávez dio un vibrante homenaje a su amigo Fidel Castro y a su pueblo. Recordó que gracias a la ayuda y apoyo técnico de los cooperantes cubanos en Venezuela que se ha podido alfabetizar un millón de personas en seis meses y ofrecer medicamentos y salud a otros diez millones de personas que no contaban con los más mínimos recursos de salud, sobre un total de veintitrés millones de personas.

Estas declaraciones ante el público y los diplomáticos que participaban en la Cumbre fue fuertemente ovacionada y aplaudida ante un George W. Bush indiferente.

Así fue el primer día de la Cumbre de las Américas.

[1] Rafael Ramírez ministro de Energía venezolano ha puesto el orden necesario en las inversiones petroleras, liquidando de esta manera las aberraciones financieras que los antiguos dirigentes de PDVSA habían llevado a cabo. Antes de viajar a la Cumbre de las Américas, el presidente Chávez amenazó a la Gerencia General de los siete gobernadores del Banco Central de Venezuela de revocarlos constitucionalmente por la Asamblea Nacional si persisten con su intención de bloquear los créditos necesarios para financiar el programa de ayuda a los pequeños empresarios agrícolas.

[2] Cf. «Dr. Rice Previews President’s trip to Mexico», Press Briefing, White House, 9 de enero 2004.