Así dijo Alfonso Benavides Correa, prolífico autor de libros, estudios, ensayos, embajador del servicio diplomático, ex-parlamentario de nota y patriota de siempre: “Soy categórico: propiciar el desarme es una locura, una actitud demencial y suicida. Un país desarmado -y esto es un pensamiento del Gral Marín- no es una garantía de paz, un país desarmado es una presa apetecible”.

Agregó: “Si nosotros ahora entramos a una negociación con Bolivia y Chile ¿qué importancia tiene la diplomacia peruana si ésta no cuenta con un necesario respaldo militar? ¡Para darle poder a la diplomacia, el poder nacional debe estar detrás de ella. ¿Porqué Chile se da el lujo de actuar como actúa? Porque no está con una política demencial, porque a través de su proceso armamentístico, está haciendo una serie de cosas, por ejemplo habla de mar presencial de Chile y habla de una triangulación desde Arica a la Isla de Pascua y de allí a la Antártida y desde el Canal del Beagle ingresa al Océano Atlántico. Tiene un poder militar que le está permitiendo actuar de esa manera. ¿Y nosotros?: ¡bien gracias! Y ni tenemos el poder militar para darle eficacia a nuestra diplomacia y tampoco el poder necesario como para merecer un mínimo de respeto dentro de la comunidad internacional.”

Benavides Correa subrayó que “lo que se está sosteniendo hoy día por algunos congresistas y algún ministro de liquidar prácticamente al Ejército es un acto demencial, ese proceso de reforma constitucional es una barbaridad que se está haciendo con el pretexto de hacer prevalecer el poder civil sobre el poder militar. En esa forma no se dan cuenta que lo que están haciendo es anteponer un neo-civilismo antimilitarista similar al que antecedió a la Guerra del Pacífico. Eso es tan absurdo como un militarismo que sea anticivilista. ¡Tampoco! ¿Cómo es posible que estemos destruyendo a la Fuerza Armada?”

En esclarecedoras palabras el doctor Benavides Correa sostuvo que “con nuestros límites hay, sin duda alguna, motivo de preocupación, porque aparentemente los límites ya están todos fijados pero a pesar de ello, de admitir que eso puede ser así que no han habido cesiones de soberanía, sin embargo han habido decisiones que puedan implicar supremacías territoriales de países vecinos y esas supremacías amenazas al territorio nacional. Por ejemplo, en el Tratado de Comercio y Navegación que se acaba de firmar entre Perú y Ecuador se viola groseramente el Tratado de Paz, Amistad y Límites de Río de Janeiro o Protocolo del 29 de enero de 1942 y se viola porque el Protocolo sólo permite que el Ecuador pueda navegar por los afluentes septentrionales del Río Amazonas, o sea, por los ríos que están, mirando el mapa, al norte, o sea el Río Napo y el Putumayo. Sin embargo por el Tratado de Paz, Comercio y Navegación que firmo Trazegnies, Ecuador puede acceder a los ríos que, naciendo en su territorio acceden al Río Marañón lo que les permitiría enlace directo al Amazonas. Esto ¿qué significa?: que navegando por esos ríos y teniendo acceso al Marañón en 15 ó 20 años se produce el fenómeno de supremacía territorial que convierte en ilusoria la soberanía territorial del Perú en la Amazonía”.

Con respecto a Chile, Benavides Correa, agregó: “También es el acta de pretendido cumplimiento de obligaciones por Chile que firmó el entonces ministro de RREE de Perú con su par de Chile en 1999, cuando se dan por cumplidas las obligaciones del artículo 5to del Tratado del 23 de junio de 1929 y que en realidad no cumplen nada porque dentro de los 1575 mts. de la bahía de Arica, el Perú no tiene el malecón de atraque para barcos de calado ni tiene la estación del ferrocarril Tacna-Arica, entonces es otra violación del Tratado con Chile, mediante un acta que no tiene validez ni eficacia jurídica y que para adquirirla necesariamente tiene que ser discutida y aprobada por el Congreso de la República.”

“Hay que rescatar la sensibilidad social y la emoción de patria. Hay que sentir intensamente al Perú. Si no se piensa en el Perú, sin duda alguna vamos a terminar en una situación terrible. Se habla de una globalización, como si las globalizaciones legitimaran ya en forma normal la desaparición de las patrias y eso no es exacto. Se puede aceptar el fenómeno de la globalización pero sin renunciar, sin abdicar a valores fundamentales como son los de la independencia, de la soberanía y de la integridad territorial del Perú”, agregó Benavides Correa.

Abundó aún más nuestro entrevistado cuando dijo que “en la lucha por la independencia, por la soberanía, por la integridad territorial y, por supuesto, todo esto acompañado por la vigencia tanto de los derechos humanos en sus dimensiones políticas, económicas, sociales y culturales, cuanto de los derechos nacionales de la república. Si nosotros dejamos atropellar la soberanía nacional, la soberanía popular o personal carece de importancia y perece”.

Hay que romper el pacto infame y tácito de hablar a media voz.

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