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La nueva entidad surge en medio de la aguda crisis que atraviesa el país a partir de una severa escasez de gas natural motivada por la conducta de las firmas privadas que no realizaron inversiones desde 1997 en materia de producción y transporte del combustible.

Enarsa es una compañía con mayoría accionaria del Estado argentino (53 por ciento, intransferible) y nació con el principio de que no se podrá privatizar, según confirmó el ministro de Planificación e Infraestructura, Julio de Vido.El resto de las acciones serán para los gobiernos provinciales (35 por ciento) y empresas privadas (35) a través de las bolsas y mercados de valores del país.

La empresa desempeñará el papel de testigo dentro del sector energético y participará en el mercado de los hidrocarburos y de energía y en el desarrollo de una infraestructura asociada y sustentable «con el fin de asegurar disponibilidad y precios de productos compatibles con la situacióndel país», dijo De Vido.

Agregó que el principal objetivo de Enarsa es el de recomponer los niveles de reservas y de producción y al mismo tiempo garantizar el abastecimiento de gas y de generación de electricidad compatible con la demanda y acompañar las necesidades de infraestructura y transporte.

El núcleo directivo de la empresa estará compuesto por siete miembros (siete del Estado nacional y dos en representación de las provincias). La compañía pondrá énfasis en la exploración de yacimientos petrolíferos en aguas profundas (off-shore) para «recomponer nuestros niveles de reservas», indicó el ministro.

La creación de Enarsa coincide con otras enérgicas acciones del gobierno para enfrentar la crisis, entre ellas la compra de gas a Bolivia, de energía eléctrica a Brasil y de fuel-oil y gasoil a Venezuela.

Asimismo, forma parte de un plan energético nacional lanzado el martes por el presidente argentino, Néstor Kirchner, y que eleva de un 20 a un 25 por ciento las retenciones impositivas a las exportaciones de combustibles líquidos (petróleo crudo, naftas y gasoil) y de un cinco a un 20 a las de gas butano, propano y licuado.

La recaudación proveniente de esos aumentos será destinada a mejorar la red de transporte de electricidad y a las inversiones públicas previstas en el área de generación.

Con el nuevo programa el gobierno busca «dejar de mirar desde la tribuna» y «estar ahí donde se discute la ecuación energética y los intereses de Argentina», según palabras de Kirchner.

El mandatario criticó con fuerza a las empresas privadas como responsables de la actual situación: «A los empresarios y a quienes miran por televisión quiero dejarles claro que si Argentina tiene crisis energética es porque no se han generado inversiones, fundamentalmente a partir de 1998», dijo.

En Argentina se terminó eso de que el hilo se corta por lo más delgado, puntualizó el jefe de Estado al respaldar el aumento de las retenciones a las exportaciones de combustibles.

El pueblo argentino no tiene por qué pagar por las inversiones que no se hicieron... Los responsables son quienes no cumplieron o no supieron prever las necesidades que íbamos a tener con el actual despegue de la economía, agregó.

«No me va a hacer retroceder ningún tipo de presión pública ni de lobby... Todos saben de dónde viene la crisis y que este gobierno no tiene responsabilidad»por las actuales dificultades, precisó. No obstante, exhortó a las empresas privadas para que fijen precios adecuados para el gas que se vende en garrafas (el de mayor consumo por las capas más humildes de la población).

En ese sentido, el Jefe de Estado advirtió que «el gobierno ya dio un paso y espero que las empresas den el otro... No me hagan dar otro más a mí para que ese gas cueste sólo lo que la gente puede pagar».