Es fundamental conocer procedimientos y resultados actuales, vinculados a las reformas aplicadas en comunidades de inteligencia de otros continentes, a fin de extraer experiencias útiles, adquirir una visión estratégica ampliando la perspectiva del análisis y romper mitos sobre el particular, que a veces son manipulados con el objeto de forzar «reconstrucciones» inconvenientes para los servicios secretos de naciones latinoamericanas como el Perú.

Luego de los atentados del 11 de septiembre de 2001, quedó evidenciada la globalización del terrorismo, que ya mostraba una tendencia mundial a establecer alianzas estratégicas con el narcotráfico. En ese panorama, las reformas de los sistemas de inteligencia que aplican diversas naciones de América y Europa del Este, se orientan a lograr un equilibrio esencial:

Respeto a las leyes y Estado de Derecho, pero a la vez, eficacia en el corto plazo para enfrentar las amenazas contra la seguridad nacional, dentro de un nuevo esquema donde trata de prevalecer Estados Unidos como potencia hegemónica, mediante las denominadas «guerras asimétricas», «guerras preventivas» y «guerras por los recursos».

Al mismo tiempo, la tendencia actual en la comunidad de inteligencia internacional consiste en brindar gran importancia, a la denominada capacidad de inteligencia HUMINT (inteligencia humana); que es perfeccionada por la capacidad de inteligencia SIGINT (inteligencia de señales electromagnéticas); ELINT (inteligencia electrónica no comunicacional pero que capta emisiones de radares u otros) y la capacidad de inteligencia IMINT (espionaje mediante el uso de fotos e imágenes desde aviones y satélites).

Sorprendente experiencia rusa

Entre las instituciones que no han experimentado una radical modificación o su desaparición total en la actual Federación Rusa, luego del desplome de la Unión Soviética, se encuentran los servicios secretos u «órganos especiales». El más conocido de ellos era el Comité para la Seguridad del Estado (KGB), sucesor de la Cheka, GPU, OGPU y NKVD. El cual se ha dividido en dos. Uno interior, el FSB (Federal’naya Sluzhba Bezopasnosti o Servicio Federal de Seguridad) y otro externo, el SVR (Sluzhba Vneshney Razvedki o Servicio de Inteligencia Exterior).

Su capacidad es similar o superior a la que tenía la desaparecida KGB. En el aspecto interior el FSB, sucesor del «II Directorio principal» del KGB, ha conseguido en los últimos años, detener a agentes de Turquía, Arabia Saudí y Pakistán, y con más discreción a agentes de Israel, China, Corea del Norte, Kuwait. Además, neutralizar a miembros del servicio exterior británico, el MI-6, a través de agentes reclutados en Letonia e infiltrados en Rusia. No obstante el grave conflicto en Chechenia, representa una de las principales preocupaciones de su director, el general Nicolái Pátrushev.

El SVR- a cargo del general Serguéi Lévedev-, es considerado el más eficaz de los aparatos de inteligencia, y a diferencia de las razias generalizadas, motivadas por ignorancia o venganza política llevadas a cabo en algunos países latinoamericanos, como Perú y Argentina; esta entidad conservó a sus cuadros más experimentados y especializados, no comprometidos en acciones contra la seguridad nacional o vinculados al crimen organizado. Incluso el SVR opera en la misma sede del «I Directorio Principal» del KGB, en el complejo Yasienevo, en la periferia de Moscú.

El SVR ha alcanzado éxitos más trascendentes que varios de los concretados durante el régimen socialista. Con oficinas en las embajadas y representaciones diplomáticas rusas, así como entidades de fachada en muchas naciones del mundo; se divide en tres direcciones y tres servicios:

Dirección «S»: responsable de los agentes encubiertos distribuidos en el exterior; Dirección «T»: recolecta información científica y tecnológica; Dirección «K»: ejecuta la infiltración de agentes en servicios o agencias de inteligencia foráneas y vigila en el exterior a rusos sospechosos. El Servicio «I»: analiza y distribuye la inteligencia producida por el SVR; Servicio «A»: encargado de la Planificación, y Servicio «R»: monitorea las operaciones del SVR en el extranjero.

También el SVR cuenta con una escuela de inteligencia para la capacitación y entrenamiento de sus funcionarios y agentes, así como de unidades antiterroristas.

El caso más significativo donde intervino la SVR, es el del estadounidense Aldrich Ames, directivo de la CIA, que supervisaba además los asuntos soviéticos durante años. La labor de este funcionario al servicio de la URSS, primero y de la Federación Rusa después, tuvo efectos devastadores para los servicios de inteligencia norteamericanos. La red de sus agentes y colaboradores dentro de Rusia, fue casi totalmente destruida en base a las informaciones de Ames, y la mayoría de ellos ejecutados.

Se sabe que Ames cobró antes de su detención en Estados Unidos unos tres millones de dólares. Otros casos relevantes fueron los de Robert Hansen, agente del organismo encargado del contraespionaje estadounidense -el FBI- captado también por el SVR, al igual que su colega el agente Edwin Pitts, quien fue detenido en 1997, después de trabajar durante nueve años para el KGB y luego para el SVR.

Por su parte el FSB, ha recibido recientemente casi toda la infraestructura y los recursos humanos de la disuelta FAPSI (Federal’naya Agenstvo Pravitel’stvennoy Svayazi i Informatsi): «Agencia Federal de Comunicaciones e Información del Gobierno», responsable de la seguridad de las comunicaciones y de «SIGINT». Con lo cual el FSB operaría las estaciones terrestres situadas en Letonia, Vietnam y Cuba, en cooperación con el servicio de inteligencia militar ruso (GRU).

De conformidad con su base jurídica, el objetivo de la FAPSI -y ahora seguro del FSB-, era recabar información en el ámbito político, económico, militar y científico-técnico, para apoyar el desarrollo económico y el progreso científico-técnico así como militar de la Federación Rusa. Además, el Director de la FAPSI mencionaba como principal función de la Agencia la captación de comunicaciones extranjeras codificadas así como la interceptación a nivel mundial.

Para dicho fin, igualmente en la zona Atlántica habría una instalación en Lourdes (Cuba), que se gestionaría conjuntamente con el servicio de inteligencia cubano. Mediante esa estación, Rusia recogería tanto información estratégica como comunicaciones militares y comerciales. En la zona del Océano Índico hay estaciones de Rusia sobre las que no se tiene más información, y junto con las bases disponibles en el propio territorio ruso, la cobertura mundial es teóricamente posible. EX MIEMBROS DE LA KGB EN EL GOBIERNO

Tres primeros ministros: Stepashin, Primakov y Putin, y luego un presidente de la República, Vladimir Putin, procedían, de los servicios secretos. Nunca los servicios de inteligencia - no ya en un país occidental sino tan siquiera en la época de Stalin- han tenido tal influencia, pues en el sistema socialista estaban subordinados al partido, pero hoy ellos se encuentran en el centro del poder.

Vladimir Putin fue un joven formado con la mentalidad mixta del marxismo-leninismo y un arraigado nacionalismo, pero luego demostró un perfil de hombre pragmático. Desempeñó funciones dentro de lo que era la elite del KGB, el «I Directorio Principal» -hoy es el SVR-, y desarrolló misiones operativas propias de su actividad, en la entonces Alemania Occidental. O sea, no sólo fue un agente de despacho con conocimientos teóricos - estratégicos, sino además, lo que se denomina en la jerga de inteligencia, «un agente de campo».

Inteligencia como factor de gobernabilidad

En resumen, al producirse la crisis derivada de la caída de la URSS y el fin del régimen socialista, el caos en Rusia era generalizado. De todas las estructuras del Estado, los «órganos especiales» fueron los mejor acondicionados para soportar el colapso del sistema. Vladimir Putin siguió en los servicios de inteligencia rusos. Llegaría a ser director del FSB.

Esa formación y su particular atención prestada a la inteligencia, determinan en gran medida su actual método de gobernar. A propósito, en el todopoderoso Consejo de Seguridad ruso -organismo vital en la administración Putin- casi todos sus componentes son ex miembros de los servicios de inteligencia.

El Presidente Putin no sólo debe su liderazgo a su origen en la comunidad de inteligencia, sino a su capacidad para aplicar una estrategia gubernamental pragmática y con visión estratégica, por lo que se justifica que Boris Yeltsin lo haya elegido para sacar a Rusia de la situación anárquica en la cual se hundía.

Putin ha procedido con firmeza frente a algunos magnates que habrían cometido hechos dolosos, como Berezovsky y Guzinsky, pero sin llegar a extremos que propicien una ruptura irreconciliable con los principales empresarios rusos del petróleo, la industria y finanzas. Entretanto, ha sabido llevar una relación armoniosa con la influyente Iglesia Ortodoxa. Al tiempo que, la producción petrolífera del país, por primera vez en la historia, ha permitido que Rusia llegue a ser el principal productor mundial de petróleo, por encima incluso de Arabia Saudí.

Esta coyuntura ha reforzado la posición internacional del gobierno de Putin, al extremo que el auge de las compañías petroleras rusas, como la privada Yukos o la estatal Lukiol, le ha posibilitado vender petróleo a Estados Unidos, en cantidades significativas.

Servicios secretos contra el terrorismo

Teniendo como antecedente la cooperación prestada por los servicios secretos rusos a sus similares estadounidenses, en las etapas previas y posteriores a la controversial intervención militar multinacional en Afganistán, liderada por Estados Unidos.

El gobierno ruso encomendó a sus servicios de inteligencia una lucha sin cuartel contra el terrorismo y las dotó de atribuciones en materia de seguridad comparables a las que disponían en tiempos soviéticos. En una reunión anual el 16 de enero de 2004, con la plana mayor de los servicios de seguridad rusos, Putin estableció como tarea preponderante para este año, el combate al terrorismo, principalmente el originado en el separatismo y el integrismo religioso.

Pero además, el jefe de Estado ruso dio a su comunidad de inteligencia mayores competencias en la lucha contra el crimen organizado («mafia rusa»), los delitos económicos y fiscales, el espionaje industrial, la lucha contra la corrupción y hasta el combate de la inmigración ilegal.

En la reunión participaron también el Fiscal General del Estado, Vladímir Ustínov; el secretario del Consejo de Seguridad, Vladímir Rushailo; el jefe de la Administración del Kremlin, Dmitri Medvédev y el Director del Departamento de Protección Federal, Yevgueni Múrov.

Inquietud estadounidense

Frente a las denuncias vertidas desde Estados Unidos los primeros días de 2004, sobre la influencia dominante de los servicios secretos rusos en la vida política; el presidente Vladimir Putin subrayó que el papel de dichos organismos es «defender los intereses nacionales, los derechos y libertades democráticas, así como proteger a los ciudadanos rusos de la amenaza exterior». Y añadió que «el FSB y otras estructuras de seguridad del país tienen suficientes recursos para cumplir dichas tareas».

Fue el Embajador Linton Brooks, jefe del Programa de Seguridad Nuclear Nacional de Estados Unidos, quien aseguró que el creciente poder de los organismos de inteligencia rusos y el secretismo de la era Putin, han puesto al borde del fracaso programas de cooperación para la destrucción de armamento nuclear, incluidos en los tratados de desarme firmados por Washington y Moscú, destinados a evitar que dichos materiales sensibles caigan en manos de terroristas.

A pesar de ello, Putin destacó cuatro espacios en los que Rusia centrará la cooperación de los servicios secretos: la coalición antiterrorista internacional; la Comunidad de Estados Independientes; la Organización de Cooperación de Shangai y la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva. «Hemos constatado numerosas veces, que la unión de potenciales multiplica nuestras oportunidades y afianza la eficacia de la lucha antiterrorista». Añade el líder ruso.

Esta política de vigorización del sistema de inteligencia ruso y clara cooperación internacional antiterrorista, se prolongaría en el tiempo, toda vez que los comicios legislativos celebrados el 7 de diciembre de 2003, fueron sin duda la antesala del abrumador triunfo obtenido por el presidente Vladimir Putin (con un 70 por ciento de los votos), en las elecciones del 14 de marzo de 2004, que le permitirá seguir gobernando Rusia durante los siguientes cuatro años.

Reflexiones para el Perú del caso ruso

Al conocer la evolución de los servicios secretos de la Federación Rusa, luego de la etapa traumática generada por el colapso del sistema socialista, se tiene la certidumbre de que las amenazas globalizadas actuales, han creado la necesidad de afianzar los sistemas de inteligencia nacionales e incluso queda claro que ningún proceso de «reconstrucción, reforma o reestructuración», como el que atraviesa el Perú en su comunidad de inteligencia, debe significar la desarticulación de sus recursos humanos o materiales.

Mas bien, las enseñanzas y sucesos actuales en Latinoamérica, Norteamérica y Europa, demuestran que los servicios secretos pueden constituirse en un factor de estabilidad y gobernabilidad, a la vez que cumplen su misión primordial de afianzar la seguridad nacional; siempre que estén bajo el control efectivo de un gobierno democráticamente elegido con liderazgo y legitimidad, así como la supervisión de la ciudadanía, el Parlamento y la prensa independiente.