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A pesar de que el presidente Hugo Chávez dice que un precio «justo» para el petróleo venezolano es de 30 dólares por barril (dpb) casi no puede ocultar su felicidad de que el crudo haya llegado a niveles récords. Parece que esta coyuntura le está permitiendo matar dos pájaros de un tiro: inflar las arcas del Estado venezolano en un año de elecciones y golpear a su «enemigo del norte», George Bush.

Y es que el contento no puede ser poco cuando la cesta petrolera de exportación llegó a un astronómico precio de 35,20 dpb en la semana que finalizó el 21 de mayo. Así el promedio del mes se ubicó en 34,41 dpb y el del año en un cómodo 29,63 dpb muy superior a los 20 dpb que el gobierno había estimado como promedio para el 2004. Varias veces Chávez ha dicho que aún no llegamos al promedio anual de 30 dpb, como si fuera poca cosa.

Pero Chávez no sólo está feliz con que el petróleo siga por las nubes y que el país pueda percibir este año entre 5.000 y 7.000 millones de dólares extras por este concepto.

Pareciera que en su concepción política ese precio le está haciendo además mucho daño al presidente Bush, quien en un año en el que busca la reelección debe combatir ahora los impactos de los precios de los combustibles en la economía de su país, en buena parte disparados por un conflicto bélico que impulsó en Irak para asegurarse más petróleo. Chávez ha amenazado al gobierno de Estados Unidos con cortar los suministros petroleros si continúa, como asegura el presidente, interviniendo en los asuntos internos de Venezuela. Por otro lado sostiene que Venezuela quiere seguir siendo un confiable abastecedor de crudo al gigante del norte con sus 1,5 millones de barriles por día, cerca de la mitad de la producción diaria de la nación.

Y no es poco cierto que el conflicto en Irak le está haciendo daño al mandatario norteamericano. Un sondeo publicado el 25 de mayo por The Washington Post reveló que la aprobación de la gestión de Bush cayó nuevamente cuando faltan cinco meses para las elecciones presidenciales. El 50% de los estadounidenses encuestados en mayo desaprobó el trabajo general de Bush, y el 47% aprobó su actuación. De acuerdo con la encuesta, cuatro de cada 10 estadounidenses entrevistados respaldaron a Bush por su manejo de la situación en Irak, el número más bajo desde el inicio de la guerra en ese país, en marzo del año pasado.

Chávez, que desde que llegó al poder ha defendido a la OPEP e impulsó acuerdos en el marco de la organización y con otros productores para apuntalar los precios, ha sido tajante en un «no» para aumentar la producción actual de la organización.

La posición de Chávez choca directamente con la de Arabia Saudita -principal exportador mundial de petróleo- que quiere que la OPEP aumente la producción en hasta 2,5 millones de bpd. Irán, el segundo mayor productor de la OPEP, respaldó el aumento pero se abstuvo de precisar una cantidad y el presidente de la organización, Purnomo Yusgiantoro, hizo otro tanto.

El 3 de junio, en Beirut, está prevista una reunión ministerial de la OPEP donde se espera sea analizada la propuesta saudita. Y las presiones no son pocas. El Grupo de los Siete países más industralizados del mundo pidió a las naciones productoras de petróleo que inyecten mas suministros al mercado con el argumento de proteger a la economía mundial de los efectos acarreados por los altos precios. «Llamamos ahora a todos los productores de petróleo a tomar acciones a fin de ofrecer suministros adecuados para asegurar que los precios mundiales del petróleo retornen a niveles consistentes con una prosperidad y estabilidad económica global duradera, en particular para los países en desarrollo más pobres», señaló el G7 en un comunicado. "Precios más bajos del petróleo beneficiarán a la economía mundial", agregó. «Recibimos con beneplácito los recientes anuncios de algunos productores de petróleo de incrementar la producción», dijo en referencia a la propuesta de Arabia Saudita.

La última vez que el G7 llamó a los productores de crudo a actuar cuando aumentaron los precios fue en el 2000, también fue la última vez que la economía mundial estuvo creciendo tan rápido como ahora. En ese entonces, Estados Unidos liberó parte de su Reserva Estratégica de Petróleo para ayudar a bajar los precios, algo que ha descartado hacer en esta ocasión.

El G7 quiere que la OPEP mantenga su compromiso de estabilizar los precios del petróleo entre 22 y 28 dólares por barril, pero algunos miembros de la OPEP han sugerido aumentar el rango. Venezuela ha reiterado que la banda debe ser ajustada a entre 25 y 30 dpb. Chávez ha dicho que «sería un muy mal mensaje» que la OPEP ceda a las presiones e incremente su producción para bajar los precios del crudo argumentando que se dispararon principalmente por el conflicto en Irak.

«En mi opinión sería un muy mal mensaje que la OPEP ceda a las presiones y entonces incremente la producción. No. La OPEP debería, como un todo, decirle a los grandes consumidores: vamos a sentarnos a una mesa, vamos a conversar (sobre) cuáles son las causas del incremento del precio del petróleo», dijo Chávez recientemente en una entrevsita con Reuters.

Agregó que «si incrementáramos la producción pudiéramos estar cometiendo un gravísimo error, como alguien que esté muy enfermo y le demos una medicina equivocada. Creo que más bien los países de la OPEP deberíamos pedirle a los Estados Unidos y a Inglaterra también, a esos dos sobre todo, que se retiren ya de Irak».

Chávez ha culpado a la política «imperialista» del mandatario estadounidense George W. Bush en Irak, y su posición en el tema del Oriente Medio por el alto precio del petróleo. Desde que los precios comenzaron su carrera ascendente el mandatario ha dicho que «la OPEP no puede aceptar que se le señale con un dedo acusador por los altos precios».

«No somos nosotros los culpables, estamos produciendo incluso por encima de los acuerdos que habíamos hecho el año pasado, hay una sobreoferta de la OPEP... no es por escasez de la oferta», dijo.