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La producción de crudos livianos, medianos y pesados del país debería incrementarse aproximadamente 11%, para llegar a 2,93 millones de barriles diarios -a partir de una base vigente de 2,7 millones de barriles por día- una vez entrado julio. Y para el siguiente periodo, es decir, agosto, la oferta nacional de hidrocarburos tendría que situarse en 2,99 millones de barriles diarios.

Tales cantidades corresponden a las nuevas cuotas de producción establecida por la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), después de que, a duras penas y tras varios días de espera y en los que llovieron las presiones de los grandes países consumidores como Estados Unidos, sus socios llegaran a un consenso para aumentar el bombeo de crudo hacia los mercados internacionales en 2,5 millones de barriles por jornada.

Algunos analistas dudan de la capacidad de la corporación estatal para cumplir con la nueva pauta fijada por el bloque de productores en la reunión llevada a cabo en Beirut. Cuestionan el desempeño de la corporación nacional; insisten en advertir que Venezuela habría reducido -aunque levemente- su producción entre marzo y abril. Y esgrimen el informe mensual de la OPEP en el que se afirma que el flujo de petróleo se ha mantenido cercano a los 2,5 millones de barriles por día durante el año en curso.

Al respecto, estos “expertos” señalan que el sector petrolero nacional trabaja hoy día a plena capacidad y que, además de las limitaciones surgidas a partir de abril del 2002 y profundizadas durante y como consecuencia del paro petrolero de fines de ese año y comienzos del 2003, deben considerarse también la reducción -en el pasado reciente- de las inversiones destinadas a campañas de exploración para la búsqueda nuevos yacimientos, con el propósito de aumentar las reservas de crudo y gas natural no asociado a la producción petrolera.

No obstante, la compañía venezolana anunció, como muestra de un normal desempeño de sus operaciones, el envío hacia Estados Unidos de un primer cargamento compuesto por 252 mil barriles de gasolina ecológica desde el Complejo Refinador Paraguaná. Y el hecho de que no haya problemas aparentes en las actividades de refinación, se traduciría en una garantía cierta para quienes se encargan de las tareas de extracción de los crudos que alimentan las instalaciones donde estos son procesados.

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Los distintos voceros del Ministerio de Energía y Minas y de la propia Pdvsa han reiterado que la producción global del país asciende a 3,1 millones de barriles, cifra que de ser cierta -señalan los “expertos” de la oposición- significaría una clara violación del techo de producción fijado por la OPEP en marzo y que se suponía debía regir desde el 1º de abril pasado.

¿En esta cifra está contemplado el consumo interno?

Pero aquí cabe preguntarse, ¿alguna vez se ejecutó el último recorte? Y si la respuesta es negativa, entonces ¿cómo es que podría hablarse de un nuevo aumento de la producción? Fuentes de la OPEP han reconocido que la decisión de Beirut no es otra cosa que el reconocimiento formal de la sobreproducción reinante en el mercado internacional, fenómeno apuntalado por voraces consumidores como Estados Unidos, China e India. Venezuela, según el plan de negocios de Pdvsa debería producir para fines del 2004 unos 3,6 millones de barriles diarios. Si son ciertos los números oficiales la distancia es poca, si se parte de la cuota OPEP de 2,99 millones de barriles diarios.

Pero si no, la empresa habrá de hacer gala de notables esfuerzos financieros y técnicos para alcanzar esa meta, especialmente si es que el piso realmente se encuentra cercano a los 2,5 millones de barriles diarios, como se señala arriba, sostienen algunos analistas del sector.