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En este sentido un conjunto de organizaciones comuni-tarias de la ciudad de Cali, el Comité impulsor del Distrito de Aguablanca, con la participación del Concejo Municipal de Juventud han venido desarrollando mingas juveniles en toda la ciudad, recobrando la vitalidad de esta propuesta indígena y recreándola desde las miradas juveniles urbanas.

Más allá de la creación de un único espacio donde converjan las organizaciones, lo que se intenta es construir un mínimo común denominador de rechazo frente al modelo económico y de sociedad actual, que permita a su vez, modificar desde un ejercicio pedagógico las acciones de las organizaciones de coordinar esfuerzos. Estar en minga es sinónimo de trabajo colectivo permanente que hile las acciones hacia la consecución de unos fines, por ello nos hemos propuesto que dichos espacios de convergencia, no nieguen las dinámicas ni la especificidad de cada actor social o político y que permita potenciar la participación.

Para lograr construir fuerza social estamos convocando a los y las jóvenes, convocar no como el ejercicio vacío donde se llenan asientos y pasadas las horas, o después de varios encuentros se abandonan, sino en el sentido de ganar la voluntad de los otros, logrando impactar en sus proyectos cotidianos, para saber que desde ahí; desde la vivencia del día, están construyendo ciudad, están construyendo un país incluyente. Otro elemento a mencionar es que desde estas mingas se tiene como principio escuchar y buscar la expresión de la gente, afín de no anular su iniciativa y poder insertarse en la manera como ellos dan salida a sus problemáticas, buscando aportar, por un lado, herramientas de gestión pública que permita superar las limitaciones que hoy tienen nuestros sistemas democráticos, y por otro, de movilización, que refresquen los procesos sociales, y les permita dar un viraje hacía la construcción de un proyecto colectivo que construya fuerza social y política que a futuro permita cambiar la correlación de fuerzas existentes.

En lo inmediato buscamos, dejar sentadas unas bases para que la comunidad juvenil caleña, logre dimensionar la manera de ser poder y ser gobierno, dejando a su paso estructuras de participación organizada que garanticen la permanencia de una fuerza social. La apuesta es insertar, de manera concertada, en todo lo que están haciendo; un componente político, que atraviese lo ambiental, lo cultural, social, económico, lo público y también lo privado. Se trata de desprivatizar la política y ponerla a interactuar desde otros campos de tal manera que aporte a la fundamentación de miradas más criticas, propositivas y humanistas en la juventud, pues reconocemos que el actual modelo de relaciones sociales y económicas no nos permitirá alcanzar lo que por derecho merecemos. Es así como grupos como la Casa Cultural Cruzando Fronteras articulan su proyecto político, a través de montajes artísticos que plantean entre otros temas, la violación a los derechos humanos, la necesidad de la bioseguridad alimentaria, el rechazo a ultranza del TLC y el ALCA.

Finalmente, creemos que el contexto político por el que atraviesa el Valle, exige, para no quedar desperdiciado, de la movilización social y el compromiso en el tiempo de las organizaciones; debemos verlo como un momento político que permita abonar a la construcción de un proyecto social para los de abajo. Por ello la invitación es a trabajar de manera coordinada con otros sectores y con organizaciones políticas como el CMJ, para que haya un circuito desde las organizaciones políticas hasta la base social y de éstas a la organización política.