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En México, Estados Unidos y Canadá, durante la vigencia del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (Tlcan) se ha precarizado el empleo, se han generado 50% de las plazas que se creaban antes del acuerdo; se ha acentuado la desigualdad de salarios y los obreros de los tres países han perdido prestaciones y calidad de vida.

Un informe sobre la situación del empleo en el periodo de vigencia del Tlcan, coordinado por Alberto Arroyo Picar, en el que trabajaron investigadores como Sarah Anderson, Manuel Angel Gómez y John Foster, revela que en este lapso creció el desempleo en los tres países a niveles alarmantes y que los cortes afectaron más a las trabajadoras, además de que se alimentaron la economía informal y los empleos inestables y de medio tiempo.

En México hoy existen 9,4% menos puestos en el sector manufacturero que antes del Tlcan; en Estados Unidos, incluso el Congreso creó un programa de beneficios para trabajadores que hubieran perdido su trabajo a causa del tratado, y ya se han registrado en este plan al menos 450 mil desempleados; en tanto en Canadá las plazas que se están creando no son de tiempo completo ni fijo ni con prestaciones.

El documento expone que en México durante los años del Tlcan se han creado apenas 46,6% de las plazas que se necesitan y que los puestos generados en su mayoría no tiene siquiera las mínimas prestaciones de ley, ni siquiera seguro social. Ejemplifica que, al contrario de lo que se esperaba, la industria manufacturera mexicana, la gran depositaria de la inversión extranjera y uno de los sectores que están ligados a las exportaciones, actualmente tiene menos empleo que antes del acuerdo. Es decir, indica, ha habido una pérdida neta de empleos manufactureros, ya que se perdieron miles de plazas de trabajo por el cierre de empresas.

En este rubro la productividad aumentó 53%; así "los trabajadores produjeron más por cada hora de trabajo, pero a menor costo, ya que también disminuyeron 36% los costos laborales en este rubro".