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Confrontación que se da en los términos que pauta el CNE y bajo las presiones de los grupos nacionales e internacionales que intentan meter sus narices en algo que en fin de cuentas tiene que decidir de manera soberana el pueblo venezolano. Claro, en un mundo transnacionalizado como el actual, sería mucho pedir tal funcionamiento, dados los intereses y contradicciones que existen entre la presencia de un Estado nacional, que busca su existencia libre e independiente, y aquellos que derivan de una lógica que no fija fronteras más allá de las que define su necesidad acumulativa de capital, por aquello de que el capital no las tiene y se las determina mayormente su propio metabolismo acumulador.

La lucha entre el viejo modelo político que prevaleció durante casi medio siglo y el nuevo que trata de florecer, encuentra aquí y ahora una contraposición en el marco constitucional, aunque muchos de quienes participen aún no terminen por aceptar las reglas del juego que impone dicha norma. La denominada Quinta República parte de un proceso constituyente que dio como resultado el nuevo texto. Lo que ha sucedido luego es parte del desconocimiento de sectores que jugaron peligrosamente, y repetimos de manera trágica, a la destrucción del país, a llevarse por delante el aparato productivo, a paralizar su fuente máxima de recursos, a la desestabilización, al irrespeto a los derechos más elementales. El pueblo y la Fuerza Armada reaccionaron y han permitido darle continuidad al nuevo régimen político.

Dentro del contexto del escenario electoral ahora aceptado por muchos se da una nueva oportunidad de jugar limpio, de respetar las reglas, cuestión esta que parece difícil de ser admitida por algunos grupos quienes persisten en sus planes de desestabilización. Las jornadas que se están dando a lo largo y ancho del país con la organización de patrullas electorales muestra otra forma de concebir el hecho electoral. Los cogollos de la anterior República y los métodos ocultos se contraponen a una organización popular abierta y transparente. El control social directo de las llamadas Zonas de Batalla Electoral, correspondientes a los centros de votación, serán una manera de confrontación ciudadana y directa como lo plantea la democracia participativa y protagónica. La incorporación de millones de personas sin identidad es otra muestra de la lucha contra la exclusión. No habrá inclusión social si a ella no le acompaña la inclusión política. Y de allí que la economía con su propia dinámica no sea sino la base del objeto mismo de la producción, el ser humano.

Con las nuevas formas que se implementan a través de las Misiones sociales y la ocupación del espacio electoral por parte de las patrullas, dentro del escenario de la ratificación del mandato presidencial, se han comenzado a crear maneras diferentes de hacer política. Política con mayúscula dado que la organización popular participa de manera directa en la defensa de su gobierno y permite conocer desde la base físico espacial una representatividad que antes venía derivada de una acción desde arriba.

El acercamiento no sólo del niño, del adolescente, y ahora del adulto excluido del sistema educativo por mérito de las diferentes Misiones Robinson I, Robinson II, Ribas, Sucre y el acercamiento de la atención del paciente a quién debe hacerlo, con ética y profesionalismo porqué se trata de defender la vida misma, son partes que demostrarán el surgir de cambios que antes venían siendo secuestrados por las cúpulas. Desde la máxima que "acta mata votos" hasta las más finas elaboraciones truculentas de la voluntad popular serán sometidas a prueba en este proceso por venir. No habrá en esta oportunidad itinerantes, ni varios días para cometer los más variados dislates, esta vez en un sólo día la oposición tendrá que movilizar su verdadera fuerza. Lo que a duras penas se consiguió llegando al 21% en el reciente proceso, ahora se verá de manera directa con caras sin máscaras comunicacionales, ante el avance de la organización popular en cada zona electoral.

Nos encontramos frente a una nueva prueba de este singular fenómeno democrático que ya repercute en otros ámbitos de América Latina y el Caribe, e inclusive en otros países denominados desarrollados. Elecciones y participación popular se están dando de manera general y las influencias de las "encuestas", cómo mero instrumento de propaganda, tendrán que cotejarse ante lo masivo de la presencia popular que hoy irrumpe por doquier.

Sin triunfalismos, el pueblo venezolano se encuentra dando otra muestra de su estirpe libertadora. Ya lo hizo y bien claro dio muestras durante el golpe de estado de abril de 2002, luego también al vencer el sabotaje petrolero a finales de ese mismo año. Las muestras sucesivas de madurez se refuerzan hoy con el resultado de una política social inclusiva, al unísono que crece la conciencia de sus derechos bajo los términos constitucionales.

Con optimismo vemos el camino que se construye desde la base poblacional, con sus poderes creadores que nos recuerdan al poeta Aquiles Nazoa, y las coplas que se difunden de un folclore vivificado. Nueva jornada para la prueba popular dentro de aquella expresión de que la lucha por la libertad es una lucha de nunca acabar, para recordar al escritor charrúa Eduardo Galeano, en aquella frase del viejo combatiente cuándo expresa su visión al joven y futuro ciudadano.