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Como se recordará, el ENP es una iniciativa que pretende, de manera simultánea, releer nuestro pasado y precisar:

· el por qué de formación social colombiana,

· el estado actual de los procesos sociales y políticos alternativos,

· las formas de resistir y las novísimas luchas que deberíamos propiciar,

· los lenguajes e imaginarios que caracterizan a los sectores populares,

· el estado de la teoría que guía su accionar, etcétera.

La importancia de esta iniciativa ENP social y política descansa, no sólo en que al debate están invitadas todas las fuerzas políticas y sociales con presencia en nuestro entorno inmediato, sino que se hace de manera pública, en busca de que al fin del ejercicio tengamos un marco referencial que permita confrontarnos y mejor –ojalá– complementarnos en un propósito frente al Estado, con un conocimiento de causa.

No podría ser de otra manera. El reto del presente (siempre ha sido un deseo y una esperanza) es que entre todos quienes compartimos un imaginario de sociedad distinta, de pueblo actor y unos objetivos de mediano y largo plazo exista, al menos, una acción más coordinada y complementaria. Que se imponga una disposición a considerar a nuestro compañero –pese a las diferencias que nos separen– como un hermano. Necesidad que apremia cuando se precisa que el debate franco y la acción común deben ser la vía para una futura coordinación y para la contribución y desarrollo de procesos unitarios. Otras vías experimentadas (debates cerrados o identidades presionadas, acuerdos de cúpulas) no han arrojado más que fracasos.

Más de una década de crisis

¿Será que los postulados que animan hoy a la izquierda colombiana, son los mismos que sustentaba en los años 80? ¿Cómo afectó a esta izquierda y a los sectores sociales la crisis del socialismo? ¿Cómo se entiende hoy, la relación entre lo político y lo social? ¿Pasados estos años de cuestionamiento y remoción ideológica y política se ha transformado su concepción del desarrollo y avance de la sociedad?

Los interrogantes, sabemos, son muchos y de inmensas implicaciones. Sin duda son del tamaño de la crisis que ha sobrellevado el pensamiento socialista. No es para menos. Se quebró un esquema político, social y organizativo que pretendió aplicar el pensamiento marxiano. Su práctica autoritaria y su cosecha de una clase que suplantó a todo un pueblo dio al traste con una esperanza. Todos sabemos que la ilusión sigue vigente, pero ¿cómo volverla a legitimar? ¿Cuáles deberían ser las prácticas y contenidos a profundizar para que esa legitimidad favorable a la mayoría de pobladores tome un nuevo aire? ¿Cuáles serían las formas organizativas más expeditas para poner en práctica? ¿Cuál el actor o los actores fundamental/es de este proceso?

Retos por superar

¿Qué hacer cuando la sociedad colombiana se encuentra amenazada por la consolidación de una fracción de clase burguesa que no repara en ningún tipo de violencia para imponer sus intereses y prolongar su dominio, fracción en el poder que poco a poco gana espacio social rural y urbano para dar piso a un Estado autoritario y más excluyente, amenazante de la posibilidad de disentir?

¿Qué hacer? Desde la dispersión-suma de las pequeñas iniciativas regionales, locales y nacionales; no queda más que componer una acción colectiva que neutralice o impida el pisotón del poder que viene. Ese puede ser uno de los resultados de este ejercicio colectivo en vísperas de iniciar y al cual hemos propuesto a cada uno de los proyectos que expondrán que, como metodología o respeto con sus acompañantes de utopía, garanticen la presencia durante todo el tiempo que dure este ejercicio de al menos 5 de sus militantes. Tendremos así, pasados unos meses, un cúmulo de activistas que habrán ganado en conocimiento de causa y en afectos, factor fundamental para acciones conjuntas por emprender pero también elemento sine qua no para el buen desarrollo del ciclo final de este seminario permanente: lectura de la relatoría con debate propiciado por los relatores sobre el qué y cómo hacer proyecto colectivo. Exposición de la matriz surgida de la exposiciones en donde se precisen afinidades y divergencias de todo tipo, pero también la forma y metodología para superarlas.

De nuestra parte, esperamos que el rico intercambio también brinde pistas sobre cómo consolidar ejes de acción común en lo social, político e internacional que aporten a la neutralización de la reelección en marcha, a la construcción de un referente continental contra el TLC y al surgimiento / consolidación de nuevos liderazgos sociales.

De esta manera, con la propuesta ENP en marcha por distintas regiones del país, con los debates abiertos y la buena aceptación que han tenido de parte de todas las fuerzas y con los colecciones seriadas en edición, esperamos que antes de la próxima jornada electoral contemos con una mejor comprensión de nuestra realidad y un mejor escenario para hacer de la utopía una posibilidad cercana para amplios sectores sociales nacionales y continentales.