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Apartes de la Conferencia en la Escuela de Ciencias de la Información en la Universidad Nacional de Córdoba, Argentina.

La noción de «sociedad de la información», la caída del Muro de Berlín y el auge de internet están relacionadas con la emergencia de una «nueva doctrina estratégica» de la comunicación. A partir de ese momento, «la hegemonía de la hiperpotencia se da a través del “softpower”, el poder blando: pensar que se puede atraer a la gente fijando una agenda». Su crítica al concepto hegemónico de «información», se refiere a una perspectiva instrumental y estadística que deja de lado la «memoria y cultura de los pueblos y se interesa solamente por el canal».

«A partir del 2000, el panorama tecnoutópico se va a complicar», afirmó el investigador, tras el atentado a las Torres Gemelas en Estados Unidos se marcó el principal punto de inflexión. «Primero, porque es un desmentido al “todo-tecnológico” (no se pudo detener un atentado); pero, lo más importante es que con los sucedido el 11 de septiembre vuelve la cara oculta de la sociedad de la información, es decir, la sociedad de “control”.» Asimismo, hizo referencia a la guerra en Iraq como un factor crucial para la destrucción del mito de la sociedad de la información, tal como se lo entendía hasta ese momento. «El conflicto ha vuelto a poner de relevancia los retos geopolíticos a largo plazo vinculados al control del aprovisionamiento energético». Junto con la guerra en Oriente Medio también se disolvió la tesis del «fin de las ideologías», a partir del surgimiento del mesianismo religioso.

Nuevos actores

Ante esta situación, Mattelart destacó la aparición de nuevos actores, con miradas diferentes a la hegemónica, que se introdujeron en el debate sobre los proyectos para la sociedad del futuro. «La noción general de información -admitió- ha movilizado a muchos sectores en sentido crítico para plantear alternativas». Las nuevas posturas, básicamente, se oponen a las propuestas de modernización de los gobiernos que aspiran sólo a generar el «ambiente propicio» para que las grandes empresas inviertan y acaparen el apetitoso mercado de las comunicaciones.

En este sentido resaltó los aportes que están realizando las organizaciones de la sociedad civil, especialmente con miras a la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información que se celebrará en el 2005 en Túnez. Sin embargo reconoció que «no es fácil ir más allá del análisis e incorporar en un proyecto político toda la crítica de la sociedad», consideró esta instancia como un punto importante para la elaboración de propuestas. «Creo que la parte más interesante de la declaración de la sociedad civil organizada es la que se refiere a la diversidad, no en términos de tener medios alternativos comunitarios sino de pensar el sistema comunicativo a partir de la noción de servicio público».

Observatorio Mundial de Medios

La función de los medios de comunicación, actualmente tiene una perspectiva diferente a la planteada en décadas pasadas, el aporte de los estudios sobre la recepción fue importante para avanzar en los aspectos teóricos, sin embargo, hoy es necesario oponer una respuesta concreta a los mecanismos de hegemonía cultural que permita «revertir la brutal asimetría entre los receptores y las empresas mediáticas». En este sentido, recalcó: «La libertad del consumidor o del usuario se construye a través de contrapoderes. No se qué forma va a adoptar, pero históricamente creo que el momento ha llegado para pensar la organización de la sociedad civil frente a este campo».

En este marco, Mattelart hizo referencia al lanzamiento del Observatorio Internacional de Medios de Comunicación (Media Watch Global) en el Foro

Social Mundial de 2003, por iniciativa del periódico Le Monde Diplomatique, periodistas latinoamericanos y otras asociaciones civiles. El Observatorio se compone de tres tipos de representantes: investigadores, periodistas y usuarios. «Esto es importante porque me parece que lo que dificulta la reflexión sobre los medios son los encasillamientos recíprocos», dijo. Existe «una distancia entre la toma de conciencia de los ciudadanos sobre la importancia de los medios de comunicación y el deseo de participar en acciones de este tipo». Muchas veces los usuarios tienen «representaciones radicalizadas de los medios» como manipuladores de la realidad y es difícil pasar del terreno de la crítica al de la elaboración de propuestas. No obstante, para Mattelart la iniciativa es valiosa y, a largo plazo, aspira a construir una alternativa en términos de sistema de comunicación y de lucha contra la concentración mediática.

«Lo que constituye la originalidad del momento actual, a nivel de sistema comunicacional, es que hay varios frentes abiertos y todos convergen hacia la construcción de un nuevo orden informacional», afirmó. De esta manera, los nuevos proyectos, no pueden dejar al margen el debate sobre el rol de las culturas. Un ejemplo positivo que citó Mattelart durante la charla fue la reciente incorporación, por parte de la UNESCO, del término «sociedades del saber y del conocimiento». «No puede haber sociedad global de la información. Es un mito. Puede haber sociedades del conocimiento porque cada país se introduce en el universo tecnológico a partir de su cultura, su historia y la especificidad de sus instituciones».