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Los Nasas creen que el silencio del gobierno puede señalizar que los "grupos armados no identificados" pueden estar ligados a las Fuerzas Armadas de Colombia. La desaparición ocurre extrañamente poco tiempo después del anuncio de una marcha de protesta contra las políticas neoliberales del gobierno de Álvaro Uribe, las reformas constitucionales impulsadas por éste para garantizar su reelección y la posibilidad de un tratado de libre comercio (TLC) con los Estados Unidos, que ponen en riesgo la autonomía, la seguridad, la soberanía y los derechos de las comunidades indígenas.

El líder indígena desapareció en compañía de Plinio Trochez, actual gobernador del Cabildo Indígena del Resguardo de Toribio, de Gilberto Muñoz Coronado, Coordinador del Centro de Educación, Capacitación e Investigación para el Desarrollo Integral de la Comunidad (una escuela que ofrece varios servicios a los estudiantes indígenas), del ex-alcalde de Toribio, de Rubén Darío Escue, gobernador suplente del Cabildo Indígena de San Francisco y del conductor Erminson Velasco.

El automóvil se dirigía del Resguardo de Toribio, en la región del Caquetá, al municipio de San Vicente del Caguán (la región desmilitarizada confiada por el entonces presidente Andrés Pastrana a la guerrilla de las FARC durante el improductivo proceso de paz durante su mandato que finalizara en 2002). El objetivo de la visita era el encuentro entre las autoridades indígenas de los dos Resguardos, de manera que la experiencia de Vitonas y de los demás presentes pudiera ayudar a la comunidad de San Vicente del Caguán.

Después de cuatro días de silencio, el secretario de gobierno de la región del Cauca llamó al personero municipal de Toribio, para avisar del secuestro. El secretario ha hecho mención de un grupo armado no identificado, ha afirmado también que la información ha sido revelada por el Batallón Codazzi, con sede en la ciudad de Palmira, en la vecina región del Valle, en la tarde del día 24. Resulta entonces inexplicable un retardo de un día en la comunicación de una noticia tan importante. La última noticia conocida del convoy llegó en cambio por una llamada normal de la ciudad de Neiva.

Los desplazados entre los dos fuegos

Por oponerse al gobierno, pero también a los métodos armados de la guerrilla, la población Nasa, uno de los movimientos indígenas mejor organizados del país, representa una amenaza en la zona del Cauca. Esta región se encuentra entre las más inestables de toda Colombia, con el sexto frente de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) atrincherado en las montañas esperando mejores momentos, el Ejército en las calles y los Nasa , como siempre, entre dos fuegos.

La historia de la población Nasa es antigua como la del continente. En los primeros años del siglo XX reiniciaron su lucha para poder volver a tomar posesión de sus territorios ancestrales usurpados por los conquistadores y por las leyes de la post-independencia. En 1948 perdieron, una vez más, el territorio reconquistado en medio de la violenta lucha entre los dos partidos tradicionales colombianos (Conservador y Liberal), cuando comenzó el acaparamiento de la tierra por parte de los grandes latifundistas.

Los Nasa se organizaron y resistieron de manera armada -que llevó a la muerte a mil 500 indígenas-hasta 1960, año en el que decidieron retornar a formas de lucha pacíficas, mientras las FARC continuaban su batalla armada. Sobre las tierra reconquistadas nacieron las fincas comunitarias. En 1971, los indígenas del Cauca formaron el CRIC (Consejo Regional Indígena del Cauca).

Sin embargo, los Nasa retomaron su defensa armada después del impune asesinato del sacerdote Ulcue, inspirador de las luchas de ocupación, que finalizó en 1991 con la aprobación de la nueva Constitución, que reconocía sus derechos de propiedad de la tierra como bien comunitario, los Nasa y los grupos indígenas

En la constituyente participaron el grupo de la Alianza Democrática M-19, reinsertado en la legalidad gracias a un proceso de paz llevado a cabo durante el gobierno del presidente Belisario Betancur, la Unión Patriótica (movimiento político de izquierda, que perdió cuatro mil militantes durante el proceso de pacificación), representantes indígenas y los partidos tradicionales. La Constitución determinaba que los resguardos se autogobernaran, con asambleas permanentes de Cabildos (comisiones de gobierno) y las comunidades han formado comisiones escolásticas, económicas, médicas y culturales.

Hoy en día, los 87. 680 indígenas Nasa, viven en sus resguardos y son gobernados por su propia autoridad local, el cabildo. Los Cabildos se asocian en el ACIN (Asociación de Cabildos del Norte del Cauca o Cxab Wala Kiwe “Territorio del Gran Pueblo”, en lengua Nasa) en la que participan cerca de 88 mil personas. Esta organización forma parte de la CRIC. que a su vez forma parte de la ONIC (Organización Nacional Indígena Colombiana), que agrupa a las 84 poblaciones indígenas colombianas.

Sin embargo, los problemas de los Nasa y de las poblaciones indígenas de todo el país no fueron resueltos en 1991. El problema de la tierra en Colombia no encuentra soluciones y es causa principal del conflicto que por varias generaciones ha desangrado el país.

El desplazamiento forzado, el fenómeno por el cual la gente es obligada a dejar su propia tierra, sus propias raíces, su propia casa, es el factor desencadenado del conflicto armado. Colombia conserva en su subsuelo 16 de los 22 recursos más escasos del mundo: petróleo, oro, diamantes, esmeraldas, gas natural, entre ellos. Menos del 1% de la población es propietaria de más del 60% de la tierra.

Hoy los Nasa continúan viviendo entre dos o más fuegos: Ejército, paramilitares, guerrillas, y enfrentan, asimismo, las políticas neoliberales del actual presidente porque significa privatizar y patentar la propia tierra, las conocimientos ancestrales, las plantas, los propios recursos hídricos y naturales.