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Nela a lo largo de sus 92 años fue una mujer combativa y solidaria porque perteneció a la estirpe de las Manuelas y, como Manuelita Sáenz fue apasionada en la defensa de la libertad, independencia y soberanía. Nela, la revolucionaria, hasta su último aliento soñó con una patria diferente en la que la justicia social vaya de la mano con la dignidad humana, en la que los niños y las mujeres se realicen a plenitud, en la que todos y todas sean capaces de ser sujetos de la historia porque habrá llegado el fin de las expoliaciones, las infamias, las iniquidades. Nadie como Nela entendió hasta lo profundo, la ineludible necesidad de cambiar, innovar y transformar el sistema para beneficio de este pueblo que, colmado de virtudes y paciencias, merece un destino diferente.

Fue antiimperialista, paradigma de amor a la vida, de inclaudicables principios, verticalidad en su pensamiento y acción. Por eso combatió por la paz, luchó por los derechos de los pueblos, denostó las injusticias, amasó solidaridades en sus combates contra el fascismo y sus sangrientos rostros entronizados en el Cono Sur de nuestra América Latina. Amó a Cuba y su Revolución y desde aquí, el 21 de mayo de 2003 en una carta dirigida al Comandante Fidel Castro le decía: “El afecto viene desde antes - Martí al medio- por su lucha histórica agrandada en la Sierra Maestra. Se volvió extraordinaria gracias a su pueblo y a la indeclinable acción y conducción de sus dirigentes, usted a la vanguardia, que engrandecieron, más que todo, a este Continente. Es cierto que Cuba es una Isla, pero engrandecida por su Revolución. Su valor y sus logros la vuelven más importante que todos los otros países juntos. Y la conciencia, heredada desde Bolívar, renace con ella. Las malhadadas declaraciones de Bush reafirman nuestra confianza y nuestra adhesión a Cuba...”

Nela fue comunista y fuera del Partido jamás dejó su marxismo militante. Fue la primera mujer diputada y junto a Dolores Cacuango recorrió pueblitos y páramos hasta crear la Federación Ecuatoriana de Indios. Siempre luchadora, por la década de los 50 fundó el Frente Popular y, en los años 60, la Unión Revolucionaria de Mujeres Ecuatorianas; en 1967, con el concurso de René Andrade, fundó el Comité de Defensa de la Soberanía Nacional para luchar contra el traidor “modus vivendi” denunciado en el Congreso Nacional por Carlos Julio Arosemena Monroy.

Escritora de extraordinario estilo, completó la novela Los Guandos que dejó inconclusa Joaquín Gallegos Lara y como periodista con el seudónimo Bruna Tristán colaboró con innumerables revistas y publicaciones. Siempre alerta a lo que ocurría en el mundo fue Vicepresidenta del Tribunal Contra la Guerra.

Ahora, basta decir: Gracias Nela por haber vivido, gracias por haber permitido compartir luchas y sueños. Hasta siempre.