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Soldados de la Coalición anglo-sajona que invadieron Irak protegiendo los oleoductos de los saboteadores que luchan contra la ocupación.

Más que el hito histórico de los atentados del 11 de septiembre, han sido la invasión anglosajona de Iraq y su posterior empantanamiento, los factores esenciales que han puesto en marcha la dinámica geopolítica que incide notablemente en la cotización especulativa del oro negro. No se podrían entender los alcances estratégicos del «petróleo geopolítico», que hemos abordado previamente, sin la concomitante participación del «petróleo financiero», de mayor relevancia y envergadura.

No podía pasar inadvertido el reportaje de Terry Macalister del períódico británico The Guardián del pasado 16 de junio («Irán pone en tela de juicio el control occidental sobre el comercio del Petróleo»): «los principales países productores de petróleo están determinados a tomar mayor control del comercio después de haber sido aconsejados de que los mercados existentes como el NYMEX de Nueva York y el IPE de Londres no funcionan en su beneficio». La teocracia chiíta de los Ayatolas de Irán tenía previsto lanzar a finales de junio «un contrato para diseñar y establecer una nueva plataforma para el comercio del crudo,gas natural y productos petroquímicos» con un consorcio internacional.

La idea subyacente es lanzar un «mercado mercantil petrolero» para el Medio-Oriente y los productores del cartel de la OPEP, conformado por once países,lo cual “pudiera amenazar la supremacía del «Intercambio Internacional de Petróleo (IPE; por sus siglas en inglés) con sede en Londres», advierte Macalistair,pero también al NYMEX newyorkino.

Cabe enfatizar que la fama del IPE londinenese (donde se cotizan los futuros de la variedad Brent del mar del Norte) no es nada pulcra y hace tres años fue acusada por uno de sus directivos de consagrarse a la manipulación de precios, lo cual no era ninguna sorprendente novedad. En el mercado petrolero todo es motivo de especulación para engañar y conseguir jugosas ganancias a expensas de los cándidos.

Incluso Fox se ha lanzado al jueguito de la especulación de las «reservas probables», diferentemente contabilizadas en Nueva York y Londres (en las que se basa la obtención de créditos),y que en forma azorante multiplicó por cinco(¡¡!!) durante su malhadado informe(¿Para beneficiar a su aliado Bush?).

Mohammad Javad Asemipour, consejero personal del ministro de Energía de Irán, vislumbra poder establecer una bolsa petrolera en Teherán que debería abrir sus puertas a principios del año entrante, lo cual representará «un enorme desarrollo para Irán y la región». Ni dudarlo: un tercer mercado petrolero que compita bursátilmente con Nueva York y Londres afectará la de por sí asimétrica y sesgada correlación financiera de fuerzas a escala global.

Se ha ventilado que WIMPOLE, un consorcio de empresas iraníes e internacionales, que además incluye a un anterior director del NYMEX newyorkino y a la firma «PA Consulting», se adjudicó el contrato para dirigir la nueva Bolsa petrolera de Teherán. ¿Detrás de las amenazas de EU e Israel para emprender una guerra contra Irán y, de paso, «cambiar su régimen», se encuentra la osadía temeraria de los Ayatolás chiítas de lanzar su nueva bolsa petrolera?

Dubaí había intentado establecer una bolsa petrolera, acoplada al NYMEX newyorkino pero fracasó estrepitosamente por la ausencia de compradores y vendedores. Irán, que exporta 2.7 millones de barriles al día y produce 13 millones de toneladas de petroquímicos (además de ser la segunda gasera mundial detrás de Rusia), pudiera correr con mejor suerte siempre y cuando los productores del golfo Pérsico se adhieran a su proyecto (en especial Arabia Saudita) y que Rusia, una potencia exportadora de petróleo y gas concurra, además de compradores de la talla de Japón, China e India.

Macalister refiere que «los intercambios bursátiles de petróleo en Londres y Nueva York están controlados por las grandes corporaciones financieras y petroleras (que forman parte de la misma hidra), y que tiene interés en promover la volatilidad del mercado petrolero». Pues sí: De lo contrario, ¿cómo multiplicar, entonces, sus ganancias exorbitantes, tanto a la baja como al alza, dependiendo de la conveniencia coyuntural?

Años atrás describimos en el libro agotado «El Lado Oscuro de la Globalización» (Editorial Cadmo & Europa; 2000) cómo la «teoría del caos» forma parte intrínseca de la especulación en el modelo pernicioso de la globalización financiera.

EL NYMEX y el IPE son juez y parte del mercado petrolero bursatilizado. En similitud a la composición de la membresía energético-financiera del NYMEX newyorkino, el IPE londinense fue comprado por un consorcio anglosajón que incluye a la británica BP y a dos poderosos bancos de inversión de EU, Goldman Sachs y Morgan Stanley que les provee la logística necesaria para multiplicar las ganancias a través de los ominosos «hedge funds» («fondos de cobertura de riesgo»).

Este quizá sea el mayor escollo de la virtual bolsa petrolera chiíta, en caso de no contar con la sinergia especulativa de la banca de inversión, un genuino oligopolio del G-7(extensivo al G-10/11).

Una parte sustancial de los contratos para el crudo exprotados por potencias exportadoras como Arabia Saudita e Irán están ligados a la cotización de la mezcla Brent del mar del Norte. La teocracia chiíta vislumbra establecer contratos rivales de la mezcla del golfo Pérsico, al unísono de los «hedge funds». La clave radica en la participación directa de la banca de inversión de la que no cuentan los países del golfo Pérsico.

Justamente, en su análisis: «De los Petrodólares a los Petroeuros: ¿Se Acercan los Días Finales del Dólar en el Sistema de Reservas de Divisas Internacionales?» del 3 de noviembre pasado(publicado por el Centro de Conflictos Contemporáneos), Robert Looney, un economista del Pentágono pone el dedo en la llaga financiera. Después de desechar tanto la debilidad futura del dólar como la factibilidad del «petroeuro», Looney enfatiza que «la OPEP carece del control directo de las cotizaciones de los principales mercados del crudo», lo cual es no solamente anómalo, sino que es inequitativamente más que cierto.

Recuerda que hasta la mitad de la década de los ochenta,la OPEP imponía el precio oficial de venta, «su poder empezó a desvanecerse cuando fue establecido en 1983 el mercado de futuros del petróleo en el NYMEX». Poco se ha escrito al respecto pero el NYMEX no solamente es el antídoto de la OPEP sino que ha llegado por la vía de la especulación financiera hasta a controlar de facto el mercado petrolero en el que la OPEP se ha vuelto un simple actor supeditado a la voluntad de la banca de inversión del G-7(extensivo al G-10/11).

La parte menos lucrativa del petróleo radica en el segmento de producción (el caso de la OPEP)frente a los impuestos fiscales(el caso de la OCDE y, en particular, de México donde el barril de petróleo ya transformado en gasolina de pésima calidad vale más de US$100 el barril), ya ni comparar con el apalancamiento especulativo de los «hedge funds» que pueden quintuplicar el precio del petróleo(como está sucediendo en la actualidad).

Looney ilustra que «a partir de 1986, un sistema de precios orientado al mercado fue introducido para todas las transacciones petroleras.El precio del petróleo ha sido determinado por una fórmula compleja que inicia con el movimiento de los precios spot en los mercados como el NYMEX». A juicio de Looney, «dadas las realidades en los dos principales mercados petroleros(NYMEX e IPE)es aparente que la OPEP no puede decidir en forma unilateral el precio del petróleo en euros» que tampoco aceptará por el momento ni el NYMEX ni el IPE. Y eso que Looney ni siquiera abordó la especulación apalancada con la mágica «formula compleja» por medio de los «hedge funds»: otro instrumento oligopólico del modelo pernicioso de la globalización financiera que maneja primordialmente el G-7(extensivo al G-10/11).

Es evidente que fuera de los miembros dilectos del NYMEX y el IPE, nadie en el seno de la OPEP cuenta con la «fórmula compleja» por lo que la funcionalidad de la virtual bolsa petrolera de Teherán se antoja como una tarea sisifiana---al menos que WIMPOL, el consorcio agraciado con la rifa del tigre chiíta, cuente con un mecanismo similar y que sea impulsado por los países del Golfo, además de Rusia, Japón, India y China para someter el duopolio del NYMEX y el IPE que controlan el ir y venir del mercado petrolero en sus dos aparatosas manifestaciones: el «petróleo geopolítico» y el «petróleo financiero» que epitomizan una mezcla altamente explosiva que devela su verdadero control.