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Silvio Berlusconi acaba de anunciar la privatización parcial de la RAI, la cadena que representaba precisamente hasta ahora el máximo emblema de la televisión estatal y que captura casi la mitad de la audiencia televisiva en Italia.

Se estima que la RAI está valuada en 4.000 millones de euros. Pero no tiene ganancias sino pérdidas. En sus balances oficiales se enuncian "ganancias": el año pasado llegaron a 82 millones de euros y en lo que va del 2004 no superan los 2 millones. Pero la cadena recibe una fortísima subvención estatal, que llega al 52% de sus ingresos, según la Asociación Europea de Televisiones Comerciales. Cada ciudadano italiano debe pagar 157 euros anuales como un impuesto obligatorio para sostenerla. De todos modos hay una fuerte evasión en ese rubro.

La noticia de la futura privatización generó en su momento polémicas ideológicas. Aunque oficialistas y opositores ya no cuestionan la medida, el conflicto gira en torno al organismo que gestionará la venta de la entidad. La oposición de centroizquierda y los democristianos (UDC) exigen que el Consejo de Administración de la RAI sea renovado inmediatamente. Después de la renuncia de su presidenta, Lucía Annunziatta, por diferencias con Berlusconi, el consejo quedó en manos de personas muy cercanas al premier y que, según sus opositores, sólo consolidarían su mano verticalista.

El primer ministro de Italia es también el dueño de Mediaset, una cadena televisiva que forma parte de Fininvest, el superholding mediático de Berlusconi, que detenta el 44% del mercado italiano. Los opositores dicen que su objetivo es, a futuro, privatizar totalmente el espacio televisivo que podría quedar repartido en dos partes: la mayor estaría controlada por Fininvest, y la más pequeña estaría relacionada con la RAI, que ahora tiene una participación del 44,9% en el mercado.

La distancia entre Mediaset y la RAI es muy concreta, y la muestran las cifras. La televisora de Berlusconi gasta 195 euros anuales por espectador y factura 266 por publicidad, mientras que la RAI gasta 292 euros por año por espectador y obtiene 120 por publicidad, más 157 de impuestos. Además, Mediaset tiene 4.300 empleados, la cadena estatal cuenta con 13.000. Los sindicatos advierten que, de concretarse la privatización, habrá una gran cantidad de despidos.

Más allá de las polémicas, en marzo de 2005 el 20% de las acciones de la RAI estará en la Bolsa. El gobierno se muestra optimista: "Ya recibí a quince instituciones financieras interesadas en la privatización de la RAI", dijo el ministro de Comunicaciones italiano, Maurizio Gasparri. La ley que permitirá que la privatización sea posible, y que el Parlamento aprobó en abril, lleva su nombre.