Investigaciones de Expreso (Lima), La Industria (Trujillo), El Clarín, Panorama y El Mercurio (Cajamarca), han demostrado que en la Región Cajamarca existe un contexto de corrupción generalizada a nivel del Poder Judicial. Prima un clima de zozobra e intimidación hacia ciudadanos que decidieron enfrentarse a las redes de corrupción, tal como viene ocurriendo con la familia Cóndor Chuquiruna (Lima) y desde hace tres semanas con la familia Hernández Cubas (Cajamarca), integrantes del Comité de Lucha contra la Corrupción del Distrito de Unión Agua Blanca.

Aprovechando la patente de corso extendida por la llamada “autonomía judicial y autonomía del juez” los magistrados de la Sala Penal de Cajamarca (José Meneses, Fernanda Bazán y José Cabrejos) han resuelto de manera torcida el proceso penal N° 0059-2003. Este fue seguido contra uno de los tantos alcaldes que en esa Región compró votos en el último proceso electoral municipal para sostener sus microrredes de corrupción.

Sentencias como esa propician una cultura de desconfianza y hartazgo al apañar la impunidad y la corrupción. El mensaje de su accionar jurisdiccional es corrupto y corruptor: comprar votos y montar fraudes electorales constituyen una conducta impune y sin responsabilidad penal. Por esta razón el 16 de setiembre bajaron a fojas cero el proceso y anularon la sentencia condenatoria que impusiera el Juez de Primera Instancia contra el alcalde Juvenal Ramírez Quispe por la comisión de delito contra la voluntad popular.

Lo ocurrido resulta nuevamente escandaloso. No es la primera vez que la Sala Penal se aparta de lo estrictamente legal y actúa convirtiendo a ese poder del Estado en la cortesana preferida de los corruptos y manto de impunidad de sus actos ilícitos. En el proceso 0059-2003 se tomaron 6 meses para resolver y devolver al juzgado de origen un incidente de recusación, pretendieron escuchar el informe oral -en la vista de la causa- en forma clandestina con la sola presencia del abogado litigante del alcalde procesado (un ex vocal de esa misma Sala) y sin notificar a la parte civil ni al Procurador.

Esta argucia del 5 de julio la desbaratamos delatando su ilegal conducta e impedimos que se consume ese fraudulento acto procesal. Esa misma Sala Penal ha hecho una costumbre que las audiencias públicas sean privadas; amedrentan a los periodistas, se dan el lujo de anular sus propias resoluciones como es el caso de la multa impuesta al abogado Carlos Constante Avalos Rodríguez quien faltó el respeto por escrito al recusar al Juez Mixto de San Miguel. Es decir, le negaron el respaldo a su Juez, avalaron que un abogado, en nombre de su patrocinado, atropelle la majestad del Poder Judicial y se mostraron complacientes del uso desproporcionado de las medidas dilatorias como lo la última sentencia.

En nombre de Estado los señores Meneses, Bazán y Cabrejos, han tirado por la borda el trabajo de todo un pueblo de casi dos años. Su actuación jurisdiccional, en innumerables casos como la del alcalde de Unión Agua Blanca, no resiste siquiera un mínimo análisis en su favor. Esta vez han pisoteado la sentencia condenatoria de primera instancia, el peritaje positivo que demuestra que la firma y letras del procesado alcalde son de su autoría, el informe solicitado por el Ministerio de Justicia a la Procuradora Anticorrupción que concluye la necesidad de que se confirme la sentencia, el dictamen del Fiscal Superior que respalda la sentencia de primera instancia en todos sus extremos y su pedido a la Sala Penal para que la confirme.

Hace ya algunas semanas atrás, la prensa local y nacional denunciaron la existencia de una red de corrupción y tinterillaje a nivel de la Corte de Cajamarca. Esa red, sin lugar a dudas, tiene las narices metidas en este caso. Hoy más que nunca tenemos claro el pacto infame de los vocales de la Sala Penal con el tal POCHOCHO y el Ex vocal influyente quien es abogado del Alcalde de Unión Agua Blanca, para sostener en el tiempo el proceso hasta que concluya su mandato porque absolverlo sería ya el colmo del descaro y la desvergüenza.

En Unión Agua Blanca se supo desde el inicio del proceso que en Cajamarca TODO ERA POSIBLE y que jamás podríamos sacar legalmente al alcalde corrupto de su puesto; que, con el dinero del Municipio, ya habían comprado el resultado del caso a su favor. El tiempo nos está dando la razón. De nada nos sirvió haber hecho colectas públicas para impulsar el proceso y habernos amanecido en las plazas y parques de San Miguel y Cajamarca numerosas veces por falta de recursos en busca de justicia. Esta red de pillos utiliza estrategias muy bien montadas y simulan aplicar la ley. Lo que hacen es traicionar los intereses de los pueblos como el nuestro desde el propio aparato judicial del Estado.

Desde que el escándalo de la red de corrupción y tinterillaje se destapó, y a nivel nacional se supo que en Cajamarca hay jueces corruptos y personajes que desde fuera del Poder Judicial manejan el resultado de los procesos a cambio de millonarios montos de dinero, han pasado meses y nadie ha hecho algo serio por sancionar a los responsables y controlar tal situación. Don Manuel Albán Rivas, presidente de la Corte, prefiere practicar fulbito a cumplir con su trabajo. ¿Será que él también es parte de esa red? ... porque sólo se le ha visto en las ceremonias públicas cuando lo visitan sus amigos de la OCMA o el Consejo Nacional de la Magistratura, sus compañeros de promoción de la Universidad Nacional de Trujillo. Es cierto que el que calla otorga ¿no?

Hasta hoy la OCMA y el Consejo Nacional de la Magistratura no sanciona a ninguno de los forajido que, con medalla en el pecho, como defensores o jueces, comete fechorías matando con ello vilmente los sueños de nuestros pueblos al desarrollo y al progreso y, muy por el contrario, amparan a los delincuentes y mafiosos con quienes beben y comen juntos.

Las grandes preguntas que nos hacemos los cajamarquinos son: ¿Habrá quien le pare la mano a estos sinvergüenzas?, ¿dónde está nuestra representación regional en el Congreso y porqué sólo salen a los medios de prensa cuando pueden ganar lauros políticos?, ¿qué dicen los directivos del Club Departamental de Cajamarca en Lima y las autoridades del Gobierno Regional?, ¿porqué no se atacan temas de fondo como la corrupción en el Poder Judicial y sólo se enfocan temas coyunturales donde generalmente hay intereses de grupo?, ¿Se está esperando sangre y barbarie? Ojalá no sigamos siendo mediocres, superficiales e inmediatistas.

COMITÉ DE LUCHA CONTRA LA CORRUPCIÓN DE UNIÓN AGUA BLANCA San Miguel, Región Cajamarca y sus colonias de residentes en Chepén, Chiclayo, Trujillo y Lima [email protected]