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A la explosión mediática siguió una nube de confusión sobre la que flotaban las 2500 hectáreas que Benetton ofreció en donación. La única posibilidad de solución surgida más o menos firme fue la donación de tierras al Estado - incluido el lote Santa Rosa - y que éste lo restituya al Pueblo Mapuche. Tras esa propuesta circuló la noticia: “Benetton constatará, si ese terreno es “periférico” a una de sus estancias y decidirá si donarlo, pero las fuentes aclararon que “esa tierra tiene un fallo de la Justicia que es claro en el reconocimiento de la propiedad”.

Con arrogancia la corporación vuelve a mayo, al juicio, a la sentencia, y dice: “porque soy buena voy a ver si tengo ganas de regalarte esto, pero yo tengo razón y vos no tenés derechos”. La corporación se aferra al veredicto del juez Jorge Eyo para enfrentar a quienes la cuestionan, ese fallo es lo único firme que tiene para esgrimir. No sólo está en tela de juicio su derecho de posesión sobre el lote Santa Rosa sino el origen mismo de ese latifundio llamado Compañía de Tierras Sud Argentino. El problema no empieza el 2 de octubre de 2002 con el desalojo de Atilio Curiñanco y Rosa Rúa Nahuelquir sino en 1896. A lo largo del juicio el abogado Gustavo Macayo destacó la turbia cesión de tierras que precedió a la formación de ese latifundio. Y Benetton exhibe el fallo como quien echa mano a un talismán para romper un conjuro.

Silencio de prensa tras la explosión mediática y la nube de confusión. A lo largo de los días la extensión del predio Santa Rosa varió entre las 385 y las 535 hectáreas, incluso se transformó en “Colonia” y se afirmó que el Museo Leleque estaba dentro suyo. La Organización 11 de Octubre devino comunidad y se puso en duda la presencia del empresario italiano Luciano Benetton en el encuentro. También se especuló respecto al rol que jugó cada una de las partes, como en el caso del diario El Oeste de Esquel, que destacó la “participación activa del gobierno nacional”... Sólo se trataba de llenar espacios en blanco con palabras.

Comprobamos una vez más que lejos de intentar responder a nuestras demandas, Benetton intenta recomponer su imagen de “capitalista humanitario”. Comprobamos una vez más la falta de compromiso del Estado argentino ante la demanda de los Pueblos Originarios, en este caso, del Pueblo Mapuche, enviando a su embajador en Italia, quien desconoce la profundidad de nuestro reclamo. Comprobamos también que algunos de los mediadores estaban más interesados en preservar la buena imagen de la compañía que en “mediar”, afirmó la Organización de Comunidades Mapuche Tehuelche 11 de Octubre en un comunicado fechado en Roma el 12 de noviembre.

“No creemos en la palabra del winka”, llevaba como título ese comunicado. “Dejamos clara nuestra posición y nos retiramos ante la imposibilidad de que surgieran definiciones. Seguiremos nuestra gira por Italia denunciando los atropellos que sufrimos de parte de las multinacionales que invaden el Wallmapu y la complicidad del Estado. Benetton y las autoridades argentinas verán qué propuestas serias encuentran”.

Las inciertas 2500 hectáreas quedaron boyando. Tal vez un terrenito en Chubut, más otro en Neuquén, más otro en Buenos Aires, más otro en Santa Cruz. ¡Es tan grande el imperio Benetton!

El polvo flota sobre los desechos de una propuesta indecente. “La tensión aumentó cuando Rosa volvió a expresar a Benetton su responsabilidad en la represión y desalojo. Lo que Benetton rechazó señalando que ellos no tienen autoridad sobre la policía y los jueces”, escribió Pérez Esquivel en un comunicado difundido también el 12 de noviembre desde Roma.

La delegación mapuche tehuelche el sábado participó en Roma de una marcha en apoyo a la lucha del Pueblo Palestino. En Piazza dei Popolo se escuchó su mensaje: “El pueblo Mapuche tiene una historia de resistencia frente a las adversidades y frente a la enorme desproporción de fuerza que posee el opresor. Pero sin embargo aun vivimos y nos proyectamos hacia el futuro. Esta experiencia histórica nos ha enseñado algo muy importante: reaccionar y solidarizar frente a la opresión de los pueblos que están luchando por la misma causa”.