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Planeación ha manejado este tema en forma ambivalente. Para empezar los habitantes y propietarios nunca fueron citados para saber que pensaban sobre este nuevo plan de ordenamiento territorial. Ellos no necesitan tomar en cuenta a los ciudadanos ¡hágame el favor! Solamente fue citado el jefe del delirante grupo. Puntos suspensivos. En el barrio, rodeado de comercio fuerte por todas partes, hace un año se inauguró en la carrera 11 con calle 70 una gran edificación, anexando una gran casa que fue totalmente intervenida y que en los últimos 40 años había servido como residencia del embajador Alemán. Hay UPZ’s para unos y UPZ’s para otros? ¿Qué pasa con este nuevo Carulla? ¿Se puede o no se puede intervenir una casa de conservación? Pero no me quiero desviar del tema. ¿Por qué esa muela de la embajada, exactamente esa fue incluida por la UPZ como comercial? Ese espacio con vocación residencial- por décadas una embajada-, ahora es abastos y gran restaurante. ¿Por que la UPZ fue tan arbitraria, agresiva y regresiva con Quinta Camacho?¿Qué pasa con esta área de la ciudad?¿Qué clase de ciudad tiene Planeación en mente? ¿Por qué no nos participa del proyecto?¿Todavía nos consideran menores de edad? Muchachos de Planeación dejen el paternalismo, complejo de superioridad del siglo XIX.

Otro de los argumentos de estos extraños personajes es que quieren que Quinta Camacho vuelva a ser residencial, ¡oh anacronismo crónico! No hay un censo para aclarar las contadas familias que viven en el sector, lo que si salta a la vista es que más de la mitad de la zona es de oficinas, comercio y otras non-sanctas actividades. El barrio si es permeable a tener en sus amplias y bellísimas casas, restaurantes excelentemente montados, galerías, cafés, librerías, algo que le inyecte vida al intelecto, al apetito, a la belleza. Lo que pasa en cualquier lugar de Colombia como Cartagena, Villa de Leyva o del mundo como Roma o Madrid; que en sus lugares históricos, se atienda a los otros no menos importantes sentidos como el olfato y el paladar.

Cuando las 10 personas que persiguen al comercio en general, han declarado públicamente que prefieren prostíbulos a restaurantes en su vecindario, no se piense ni por un minuto que están confundidos, ellos que han vivido bien y hacen alarde de una "ética", extraña y todo pero ética "al fin", hay que empezar a pensar bizarramente como ellos lo hacen. Créanme, no es fácil. Aquí en Quinta Camacho empieza a deprimirse el área con instrumentos legales. Esas extrañas personas debemos entender, son simples instrumentos de algo que ni ellas mismas sospechan. ¡¡¡¿Qué será?¡¡¡