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Desde McKinley, a fines de 1800, no hubo un movimiento tan drástico por violentar la preservación del ambiente. En 1896, el presidente William McKinley fue extremadamente favorable a la industria -a costa de los bosques- y a intereses mineros encubiertos. Mark Hanna, su socio contra el populista William Jennings Bryan, levantó más de 4 millones de dólares en contribuciones para la campaña alegando que sólo un gobierno que primero atendía a las demandas de los intereses corporativos podría responder a las necesidades de la gente.

Las políticas ambientales de la administración de Bush están destruyendo bastante el progreso ambiental logrado en los últimos 30 años. Un ejemplo típico es la “Iniciativa de Cielos Limpios” de su gobierno. La “Ley de Aire Claro” de 1970 consiguió salvar al cielo de la mayoría de las ciudades de la contaminación generada por las más importantes compañías de energía. Sin embargo, la “Iniciativa de Cielos Limpios” permite que las centrales eléctricas emitan cinco veces más mercurio, el doble de dióxido de sulfuro y sobre 150% más de óxido de nitrógeno que durante la vigencia de la “Ley de Aire Claro”.

Otro ejemplo está en Gillette, Wyoming, donde existe una cantidad significativa de gas natural (metano de la capa de carbón). La única manera de extraer el gas es drenando el agua subterránea de la capa freática del nivel del carbón. El Bureau of Land Management (Oficina de Gerencia de la Tierra) estima que si todo continúa como está previsto, la minería destruirá más de 2.650 millones de litros de agua pública por año. La explotación del metano asociado al carbón es tan onerosa como derrochadora y la industria minera recibió la promesa del Congreso de recibir créditos de impuestos por 3 mil millones de dólares como forma de “ayuda”. Tiene poco sentido económico perforar para alcanzar el metano marginal de la capa de carbón cuando existen depósitos más grandes en otras partes. Mientras tanto, las agencias del gobierno normalmente responsables de proteger la tierra sirven ahora como organizaciones de “atención al cliente” personificado por las compañías mineras.

La “Iniciativa Bosques Sanos” de Bush (Healthy Forests Initiative) financia proyectos para que las compañías accedan a árboles centenarios que pagan “a precio de limosna”. Matt Weiser rebatió el nuevo plan gerenciado por el Servicio de Bosques que ya no limita en 10 millones de pies anuales los tableros de madera de construcción. El plan de Bush podría incluir el sacrificio hasta de los mismos árboles declarados monumentos para preservarlos, como las secoyas gigantes, que en ninguna otra parte se encuentran en tal abundancia.

El gobierno plantea el problema como una regulación innecesaria que propone “enrarecer el árbol”. Con todo, los expedientes del Servicio de Bosques demuestran que, en los cuatro bosques nacionales de California meridional que se quemaron a principios de noviembre de 2003, desde 1997 los ecologistas no tuvieron éxito en ninguna súplica por detener los proyectos contra árboles “raros” del Servicio de Bosques y reducir riesgos de fuego. Y, cuando el ex gobernador Davis solicitó dinero para remover árboles malsanos a través de los bosques de California, su pedido de fondos de emergencia no fue respondido por el gobierno de Bush hasta fines de octubre... con una negativa.

Bush designó al vice presidente Cheney para dirigir una semi secreta “energy task force” (fuerza de trabajo energético) para conducir la política energética del gobierno, que utilizó las mismas prácticas oscuras de McKinley. Los intereses corporativos recibieron prioridad, pero ahora los contribuyentes pagan la limpieza. El gobierno de Bush cortó el presupuesto y el Congreso está cargándole al contribuyente estadounidense los costos de la limpieza de la contaminación.

Varios funcionarios del gobierno conservan todavía sus lazos activos con los grandes intereses corporativos. El Sub Secretario de Interior J. Steven Griles, un ex industrial del lobby, todavía recibe pagos de su patrón anterior, Estrategias Ambientales Nacionales (NES), que cabildea a favor de las industrias del carbón, el petróleo, el gas y la electricidad.

La explotación del gas metano de la capa de carbón, la “Iniciativa Cielos Limpios” y la “Iniciativa Bosques Sanos” son algunos ejemplos precisos de los esfuerzos de la administración Bush para deshacer 30 años de progreso ambiental. Con la aprobación del Senado del gobernador Mike Leavitt de Utah (un individuo aquiescente con las políticas ambientales de la administración Bush) como jefe de la Agencia de Protección del Medio Ambiente, la situación sólo puede conseguir empeorar.

Actualización de Adam Werbach: Es irónico que la expansión de la industria de noticias durante las 24 horas del día haya redundado en que existan menos noticias. La guerra del gobierno de Bush contra el terrorismo ha empujado la destrucción más rápida de las reservas forestales públicas conocidas este siglo sólo en las páginas traseras de los periódicos importantes. El artículo “Liquidación de las tierras forestales”, publicado en In These Times, detalló que la administración Bush dice una cosa pero hace otras políticas, que han simbolizado los esfuerzos de su administración por permitir que la industria contamine los cielos “Iniciativa de Cielos Limpios” y que reduzca nuestros escasos bosques antiguos centenarios (“Iniciativa Bosques Sanos”).

Mientras la mayoría de los consumidores estadounidenses de noticias pueden describir detalladamente el hardware militar desplegado en Irak, la pérdida de centenares de miles de millones de dólares en el valor de los activos comunes de Estados Unidos de América está ausente de la conversación política. De la venta planificada de árboles del Bosque Nacional Tongass en Alaska al debilitamiento de la propiedad pequeña y mediana de los medios de radiodifusión al servicio de la gente, impuesto por la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC), las políticas del gobierno han sido vender a oscuras, descuidar o destruir los campos comunes, esos recursos que poseemos colectivamente.

Probablemente pasarán años hasta que entendamos el costo completo de lo que hemos perdido durante la administración Bush. Millares de cambios reguladores aparentemente pequeños; el secreto que rodea las decisiones de la justicia para sacrificar especies en peligro de extinción y la aplicación floja de las leyes existentes, son solamente algunos de los síntomas de la liquidación de los campos comunes por parte del gobierno. En las palabras de Louis Brandeis, del Tribunal Supremo de Justicia, la “luz del sol es el mejor desinfectante, la luz eléctrica el mejor policía”. Agradezco al Project Censored por ayudar a traer estas historias a la luz.

Para más información sobre la política ambiental de Bush, visite: Common Assets at http://www.commonassets.org, Tomales Bay Institute at http://www.tomales.org/, the Sierra Club at http://www.sierraclub.org/ y Apollo Alliance at http://www.apolloalliance.org/.

Fuentes

In These Times, 23 de noviembre 2003
Título: “Liquidación oculta de la reserva forestal”
Autor: Adam Werbach

High Country News, Vol. 35, No. 11, 9 de junio 2003
Título: “Las secoyas gigantes podrían conseguir el hacha”
Autor: Matt Weiser

Evaluador: Mary Gomes Ph.D.
Estudiante investigador: Gina Dunch