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Jorge Giordani

Nos vamos acercando a la finalización del año 2004 y el Banco Central de Venezuela nos ha presentado las cifras correspondientes a los tres primeros trimestres. Ya en artículos anteriores habíamos comentado la tendencia a la recuperación que venía sosteniendo el aparato productivo nacional desde el último trimestre del año anterior posterior a la grave incidencia que tuvo el sabotaje petrolero con pérdidas cuantiosas e irreparables.

El crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) durante el tercer trimestre del año 2004 alcanzó un 15,8%. Con ello se tiene una variación puntual de enero a septiembre de 20,4%. Se superó la cifra de dos dígitos la cual no se tenía desde hace muchos años. Este crecimiento amerita algunos comentarios por sus características particulares. Para muestras un botón.

Es conocida la distribución del PIB en sus diferentes componentes, el PIB petrolero que tiene un peso de 18,1% creció en 2,7%, mientras el no petrolero cuyo peso es de 75% creció en 18,6%, lo que da la cifra ponderada de un 15,8% para el tercer trimestre. De esa manera las diferentes incidencias muestran cómo ha venido reaccionando la economía no petrolera en el total del PIB.

El sector no petrolero privado que tiene un peso de 58% creció 18,8% lo que resulta en una incidencia de 10,9% que referida al total del crecimiento trimestral del PIB significa un 69%. Esta cifra desmiente categóricamente la naturaleza del tipo de crecimiento que se ha intentado criticar. Es el sector no petrolero privado el que más contribuye al PIB y a su vez el que más crece. En cambio, el sector petrolero privado marcó la pauta en el único valor negativo con un decrecimiento trimestral de 0,7%. Para completar el cuadro el sector no petrolero público creció en un 18%, mientras que el petrolero público lo hizo en 3,6%.

En relación a las cifras correspondientes al período enero septiembre del 2004, el total del crecimiento del PIB llegó a 20,4%, correspondiéndole al no petrolero privado un crecimiento de 21,6% y dado su peso, la contribución al total es menor que la del último trimestre al incidir en un 61,4% en tanto que para los nueve meses su incidencia, ya se mencionó, fue de 69% del total.

En cuanto al crecimiento sectorial vale destacar lo siguiente. El sector de la manufactura privada muestra para los primeros nueve meses del año un crecimiento del 32,3%, siendo sucesivamente en los tres trimestres de 55,2% para el primero, 27% para el segundo y 21,5% para el tercero.

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El índice de volumen de producción de la manufactura privada refleja para los primeros nueve meses del año números sorprendentes en los siguientes sectores: 170,3% para los artículos de cuero, 161,3% para los vehículos y 132,3% en el caso de la madera. Sin dejar de lado lo que le ocurre a las prendas de vestir que crecieron en un 85,1%, maquinarias y equipos con 82,3%, muebles 71,2% y textiles 69,4%. Tales tasas contrastan con las del año 2003 y van mostrando una consistencia que se refleja en la recuperación de la capacidad ociosa que debe haberse reducido sustancialmente de aquella que existió a principios del 2003. Tal cuestión va a tener necesariamente repercusión en el aumento del empleo en el sector dadas las perspectivas de un continuado crecimiento.

Otro sector que ha venido mostrando señales de recuperación es la construcción el cual ha tenido un crecimiento en el año 2004 de un 36,1%, correspondiéndole 42,2% al primer trimestre, 27,4% al segundo y 40,3% al tercero. Adicionalmente un sector que ha venido recuperando consistentemente su crecimiento aunque en tasas menos significativas que las anteriores es el de las comunicaciones cuyas tasas se mantienen positivas en los cuatro últimos trimestres, incluyendo el cuarto del año 2003 con un aumento promedio de 12%. Por demás importante este crecimiento dados los retrasos que existían en la dotación de servicios lubricantes para el resto de la economía.

De los componentes de la demanda agregada interna, ella ha tenido un crecimiento durante el año 2004 de 28,9%. La inversión bruta fija alcanza tasas de un 49,4% siendo 65,2% para el primer trimestre, 40,9% para el segundo y 46,5% para el tercero. Con tasas menores pero abiertamente positivas el consumo final privado creció un 15% en los primeros meses del año en curso.

Un comentario aparte merece el crecimiento de las importaciones, las mismas han tenido una tasa positiva de 62,7% para el período que va de enero a septiembre, correspondiéndole al primer trimestre un 45,6%, un 84,6% para el segundo y finalmente, un 59,9% para el tercero.

Interesante señalar los aumentos relativos no sólo en el aumento para los bienes de consumo final, un 29,8% en los nueve meses del 2004, sino más bien al crecimiento obtenido en los bienes de capital para ese mismo período con un 77%, y la tasa de crecimiento para los bienes intermedios con un 74,5%. Estas cifras reflejan igualmente el funcionamiento adecuado del otorgamiento de divisas para incrementar la capacidad de producción del país por tanto tiempo postrada, aumento de capacidad esta que va a permitir continuar el crecimiento a futuro de nuestra economía.

La escalada que se tuvo desde el primer trimestre del 2003, al encontrarnos en una fosa con un decrecimiento del 25%, nos llevó cual pared casi vertical hasta el 32,8% en el primer trimestre del 2004, un salto espectacular de 57,8 puntos porcentuales. Pero es que ese crecimiento ha continuado en los trimestres sucesivos del 2004 con 15,1% en el segundo y 15,8% en el tercero.

Tenemos ahora en lenguaje de los críticos al gobierno, sucesivos rebotes. La pelota continúa elevándose luego de chocar contra el piso para seguir rebotando, vaya pues que energía desplegada... Se trata para nosotros de una recuperación firme como decíamos en el título del artículo al tener seis trimestres de crecimiento que han permitido llegar al nivel actual.

Dados los resultados obtenidos la base del crecimiento para el 2004 para estos momentos es de 14,7%, a ello deberá agregarse lo que está ocurriendo en el último trimestre del año en curso. Si tomamos en cuenta el crecimiento histórico de este último trimestre es de esperar que esa base pueda elevarse en algún punto o fracción para culminar el crecimiento del PIB con una cifra que supera abiertamente a cualquier país latinoamericano dejando de lado de nuevo las predicciones agoreras formuladas.

Publicado en Quantum N.42