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El notable médico español Alfredo Embid nos envió un informe sobre los hallazgos del comité internacional que estudió los efectos sobre la salud humana de la exposición a radiación ionizante, y que presenta un nuevo modelo para la determinación de los riesgos contra la salud.

La discordancia entre las hipótesis oficiales sobre los riesgos de la liberación radiactiva al medio ambiente y las observaciones constatadas en la realidad es cada día más evidente.

El actual modelo de riesgos de la Comisión Internacional de Protección Radiológica (ICRP), ligada a la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) es la base de la legislación actual sobre riesgos de radiación. Embid explica cómo este modelo de cálculo de riesgos, con todo y que fue usado contiene muchos defectos. Pero hay más: demuestra que es defectuoso en sus mismos fundamentos básicos, especialmente en lo que respecta al cálculo de riesgos debidos a la contaminación interna.

A diferencia de este modelo, que minimiza los riesgos de la radiación, el modelo del comité usa evidencias provenientes de las más recientes investigaciones y de los nuevos descubrimientos en biología de radiación y de epidemiología humana para crear un sistema de cálculo que dé resultados compatibles, tanto con los mecanismos de acción de la radiación a nivel de célula viva como con las observaciones de enfermedades en poblaciones expuestas.

El Comité se formó a causa de la creciente preocupación de que los modelos de cálculo de riesgos de radiación ionizante empleados como base para elaborar las normas oficiales habían fallado completamente en predecir o incluso explicar la evidencia masiva del deterioro de la salud en poblaciones expuestas a radiactividad proveniente de armas atómicas, descargas autorizadas, accidentes y uso militar de armas radiactivas. El comité está formado por 47 científicos y especialistas internacionales.

Siguiendo a Embid, el comité ha suministrado una nueva valoración de los riesgos históricos y futuros derivados de la contaminación nuclear, así como de la base ética sobre la que se ha basado el proyecto nuclear.

El modelo de riesgos presentado en este nuevo informe se ha utilizado para calcular las consecuencias globales de la exposición a la contaminación radiactiva hasta 1989, mostrando que más de 123 millones de personas contraerán cáncer, de las que 60 millones morirán, además de otras consecuencias no contempladas en los modelos oficiales: unos 3 millones de muertes infantiles y fetales, deterioro del sistema inmunitario, de la calidad de vida y de la salud general de toda la población.

El modelo muestra claramente que la raza humana no se puede permitir el seguir contaminando el medio ambiente y aumentando el deterioro irreversible de su patrimonio genético con materiales radiactivos. La lectura de este volumen es esencial para cualquiera involucrado en la legislación en esta área, y para el público en general que tiene derecho a conocer los efectos de los crecientes vertidos radiactivos que afectan a su salud y la de sus descendientes.