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Presidentes de América del Sur ratificaron los ideales de libertad, igualdad, justicia y solidaridad que suscribieron los próceres durante la lucha por la independencia de los pueblos de este continente.

En una solemne ceremonia celebrada en Pampa de la Quinua, los gobernantes que asistieron a la III Reunión de mandatarios de América del Sur firmaron la Declaración de Ayacucho, que confirmó la aspiración de llevar adelante el proceso de integración de la región.

Hoy, en lo que fue uno de los escenarios más importantes de la independencia de la América hispana, saludamos la conformación de la Comunidad Sudamericana Naciones, precisa el documento.

El nuevo mecanismo vio la luz ayer en la ciudad de Cuzco, antigua capital del Imperio inca, como colofón de la cita presidencial.

Asimismo, se comprometieron en la Declaración de Ayacucho a impulsar la integración latinoamericana y la cooperación política y económica entre los países de la región.

Los gobernantes llegaron aquí para asistir a la conmemoración del 180 aniversario de las Batallas de Ayacucho y Junín y de la convocatoria al Congreso Anfictiónico de Panamá.

Se encontraban presentes los mandatarios Martín Torrijos (Panamá), Hugo Chávez (Venezuela), Carlos Mesa (Bolivia), Bharrat Jagdeo (Guyana), Runaldo Ronald Venetian (Surinam) y Alejandro Toledo (Perú), quienes depositaron ofrendas florales ante el Obelisco de la Victoria en Quinua.

Al intervenir en el acto, el mandatario venezolano destacó que en el lugar, hace 180 años, nació un sueño y resplandeció un rayo para una América libre y unida.

Aquí -reiteró- se hizo posible la independencia definitiva de América, pero el proyecto de unión americana quedó frustrado.

El rayo de Ayacucho sigue retándonos, expresó Chávez, quien precisó que ahora nos unimos definitivamente para hacer realidad el sueño de Patria libre y unida.

La campaña independentista fue sellada el 9 de diciembre de 1824 por el ejercito libertador liderado por Simón Bolívar y comandado en el campo de batalla por el mariscal venezolano Antonio José de Sucre, en la localidad de Pampa de la Quinua.

De esa forma, Ayacucho se convirtió en el campo de batalla donde se selló la independencia de Sudamérica, luego de tres siglos de dominio español.

Una vez finalizada la ceremonia, los mandatarios visitaron la Casa de la Capitulación, donde firmaron el Libro de Oro. En el lugar el victorioso Sucre y el derrotado José Canterac, en nombre del Virrey La Serna, suscribieron un acuerdo que dejó totalmente libres del yugo español a los sudamericanos.