Aupada por el Imperio, una de las fracciones de la oligarquía ha procedido a crear un vacío jurídico dentro de la llamada democracia nacional, reeditando las acciones de la(s) otra(s) fracción(es) y manteniendo la constante de que lo que menos interesa es la opinión y participación del pueblo a la hora de arranchar el pastel relleno con las mieles del poder.

Pero, que tiene que ver la estrategia imperial con esta aparente pugna interoligárquica?

Las múltiples respuestas se pueden sintetizar en tres simples y llanas:

1. Al imperio no le interesa respaldar a las oligarquías desgastadas que ya le sirvieron, como a funda vieja que después de usada solo hay que botarla al tacho de basura y que, incluso, pueden implementar alguna disputa económica con sus propios intereses;

2. Al imperio es al que más le interesa la desestructuración, la crisis y disolución de los estados nacionales, por dóciles que les resulten sus gobernantes, para imponer sin equívocos su posicionamiento colonial; y,

3. Mientras más se desvíe la atención de la población, con el circo nacional, más rápido y mejor se podrán concretar sus consignas pendientes: aprobación del TLC, participación más activa en el Plan Colombia, apropiación final y total del petróleo, establecimiento de nuevas bases militares, inmunidad para las tropas y civiles estadounidenses en Ecuador.

La opción es la democracia

Por esto, debemos anteponer tanto a los intereses imperiales como a los de los encomenderos criollos, la fuerza popular, única capaz de transformar el actual estado de cosas.

Debemos defender las tesis de la nueva y verdadera democracia, impulsar el apropiamiento por parte del pueblo, de las ideas libertarias y de la necesidad de implementarlas mediante la lucha.

A continuación, y como propuesta base para repensar los ejes de la nueva democracia, leamos un fragmento del discurso pronunciado por el C. Fidel Castro Ruz, el 1° de Mayo de 1960:

«Democracia es aquella en que la mayoría gobierna;
democracia es aquella en que la mayoría cuenta;
democracia es aquella en que los intereses de las mayorías se defienden;
democracia es aquella que garantiza al hombre, no ya el derecho de pensar libremente, sino el derecho a saber pensar;
el derecho a saber escribir lo que se piensa o piensen otros;
el derecho al pan, el derecho al trabajo, el derecho a la cultura y el derecho a contar dentro de la sociedad.»

¡Democracia es aquella en la que el trabajador tiene asegurado su derecho al trabajo, sin que le puedan echar a la calle a pasar hambre!

¡Democracia es aquella en la que el estudiante tiene la oportunidad de concluir una carrera universitaria aunque no sea rico!

¡Democracia es aquella en la que el hijo del obrero o del campesino, de cualquier familia humilde, tiene una maestra y una escuela donde poder educarse!

¡Democracia es aquella en la que la ancianidad tendrá asegurado su sustento sin deberle nada a nadie!