Denunciamos con energía el despojo del derecho a una información veraz, pluralista y oportuna que están sufriendo los pueblos, junto a su derecho al trabajo, la salud, la educación y la cultura.

Proponemos articular una red que se exprese mediante un portal e integre a los diversos medios alternativos públicos y privados que adhieran a la causa de la Defensa de la Humanidad e invitamos a comunicadores, intelectuales y artistas a agruparse para constituir equipos que aporten a esta red sus creaciones, informaciones y análisis.

“Encuentro Mundial de intelectuales y artistas en defensa de la Humanidad. Caracas. Diciembre 2004”

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La imagen de la pirámide social -una estructura de distribución de la renta o del bienestar, o de sus factores, asentada sobre el suelo, que se eleva desde él; que señala niveles relacionados de prosperidad creciente que se tocan unos a los otros; que sugiere intercambios, continuidad y conexiones entre los seres humanos en un camino común hacia la felicidad- es absolutamente engañosa.

No nos referimos únicamente a los cambios que se han producido en la distribución de la renta en las últimas décadas en el sentido claro del crecimiento de la desigualdad. Las diferencias entre los niveles de vida de determinados porcentajes de la población mundial -situados, en el juicio apocalíptico del hambre, a la izquierda y a la derecha de Dios Mercado- se han convertido más que en escandalosos, en criminales. Millones de niños se mueren literalmente por falta de alimentos bajo la cobertura de la “libertad de comercio-principio moral”. La pirámide se ha hecho mucho más aguda a medida que ha avanzado constantemente -como si de un programa social bien planeado y exitoso se tratase-la desigualdad entre seres humanos.

Si a la distribución de la renta le añadimos criterios tales como la seguridad en el trabajo, la garantía de la cobertura de los derechos humanos que determinan la conservación de la vida -la alimentación suficiente, el acceso a una vivienda, al agua potable, la atención a la salud- y, más aún, las condiciones mínimas para una vida digna como el derecho a la educación y a la participación cultural, la imagen de una humanidad que emerge del suelo es insostenible. La sociedad mundial ya no responde a esa descripción, en el fondo tranquilizadora, de una pirámide achatada o aguzada sino la de un profundo subsuelo de inseguridad y pobreza.

Una pirámide enterrada profundamente expresa el aumento de una base social aplastada a distancia cada vez mayor de las posibilidades de una vida digna. Los últimos informes de la FAO y de la UNICEF indican una devastación social creciente que debería convertir en delictivos los discursos sobre el progreso social derivado de la indiferencia estatal, los derechos humanos vinculados a la Libertad de empresa, o el carácter moral del mercado.

Sólo una capa reducida, una élite económica, política y también cultural, cuyos elementos humanos están interrelacionados, emerge del pantano, se sitúa sobre la cota cero en donde termina la inseguridad, en donde no amenaza la pobreza, la marginación, y la muerte prematura y evitable.

Entre la élite emergente y el pantano en el que vive sumergida la gran masa de población se ha instalado una superficie impenetrable y opaca. Es una pantalla que impide a los de abajo tener una conciencia plena de su papel social y de los mecanismos que determinan su marginación y su miseria. Está formada por los medios de comunicación, propiedad e instrumento de poder de las élites sociales del capitalismo.

De la misma manera con la que los marineros se protegían de las tormentas, echando aceite, y más tarde gasoil, al mar para amortiguar la rompiente, las oligarquías actuales utilizan sus medios de comunicación para impedir la visibilidad de los desheredados y evitar así las tormentas sociales. Entre dominantes y dominados Falsimedia vierte opinión pública.

La situación es totalmente vergonzosa. Los medios mienten en los asuntos en los que convergen los intereses de las clases dominantes. Lo hacen con absoluta impunidad y total descaro, retorciendo razones y ocultando o falseando hechos sin dificultad alguna.

Tenía razón Saramago cuando hace unos meses definía a Bush por la mentira. La mentira, tenemos que añadir ahora, con excelentes resultados electorales.

La denuncia enérgica del “despojo del derecho a una información veraz” y del “secuestro de la verdad” que están sufriendo los pueblos -según expresa el Encuentro en defensa de la Humanidad de Caracas- constituye para nosotros una actividad fundamental.

Deslegitimar a Falsimedia es uno de los objetivos prioritarios que proponemos a otros medios alternativos.

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En estos últimos días se han producido varios hechos muy claros relativos al carácter representativo, pero no en el sentido habitual, de nuestro sistema político. Aquí no se representa a nadie, se construye una representación como en el mundo del espectáculo. El proceso político visible es una auténtica ficción.

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La función de los políticos es la de ocultar los motivos de los conflictos sociales y los conflictos mismos, y crear enfrentamientos totalmente artificiales que se escenifican con gran virulencia Dichos enfrentamientos tienen la función adicional de producir un desplazamiento de la ’verdad’ a terrenos en los que es asumible, sin daño para el sistema, por todos los contendientes.

El ministro Moratinos denuncia al PP por colaborar en el golpe del 11 de abril contra el presidente democrático de Venezuela, Hugo Chávez, sin mencionar que en aquella ocasión su propia fuerza política y los medios de comunicación concomitantes también apoyaron descaradamente el golpe.

En la trifulca consiguiente se establece la “franja de verdad” dentro de la cual divergen cómodamente las dos fuerzas políticas designadas para la alternancia en el gobierno. El acotamiento de la verdad está muy lejos de los hechos perfectamente documentados. Ahora resulta que Aznar no apoyó y promovió el golpe de estado, animado por algunas grandes empresas españolas que están estableciendo un imperialismo económico subordinado en América Latina, y de la mano de los EEUU, sino que simplemente se apresuró a aceptar al dictador Carmona y a su junta parafascista (según la versión del PSOE), o se limitó a asesorar, a petición del gobierno de facto, para acelerar una normalización democrática de Venezuela (versión PP).

Lo mismo ha ocurrido con el funcionamiento de la comisión parlamentaria que investigó los terribles atentados del 11 de marzo. La responsabilidad directa de Aznar por implicar a este país en una terrible guerra de agresión, quedó fuera del campo de una investigación que se centró en la eficacia de los servicios de información y seguridad y en la inverosímil participación de ETA en la masacre.

Deslegitimar la mercocracia, proclamar la necesidad urgente de un proceso constituyente que instaure una auténtica democracia participativa, es otro de los objetivos que consideramos fundamentales.

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Los grandes medios de comunicación funcionan para la sustitución, el despiezamiento, y la destrucción de la memoria. En primer lugar la memoria histórica de las luchas sociales, de los esfuerzos para cambiar el mundo, de las teorías y los proyectos que sustentaban y daban forma a ese esfuerzo, pero también la memoria de la historia próxima, e incluso la memoria inmediata. Procesos tan significativos como el que ha conducido a la ocupación brutal, a la implantación de un sistema neocolonial y a la actual guerra de dominación y exterminio en Irak, tienen que ser pronto olvidados para que las mismas mentiras, las mismas justificaciones sirvan para las nuevas agresiones que ya han sido planificadas por el Pentágono y el Consejo de Seguridad Nacional de los Estados Unidos.

Alimentar y mantener la memoria de los pueblos, asegurar sus eslabones, garantizar su continuidad, es otra de las tareas que nos incumben a todos los que asumamos esa Defensa de la Humanidad que nos han propuesto desde Caracas.

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La desmitificación de la Libertad -concebida como libertad de negocios, como liquidación de todo el patrimonio colectivo- que como única y obligatoria referencia ética, política y social, propone el Imperio, es otra de las tareas colectivas que consideramos imprescindibles. La libertad es fundamentalmente un proceso de liberación de la necesidad, la desigualdad y la opresión.

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La construcción de colectivos que compartan trabajo y experiencia de lucha social es en nuestros días un acto revolucionario.

La formación de colectivos, relacionados y coordinados, de comunicadores e intelectuales que se adhieran a la causa de la Defensa de la Humanidad es otra de las urgencias de este tiempo en el que a pesar de la enorme violencia con la que se reprimen están emergiendo nuevos proyectos de emancipación humana.

CADIZ REBELDE