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Oscar Olivera

- Están los movimientos de defensa del agua, de la "guerra del gas", de la defensa de los hidrocarburos. ¿Cómo se encuentran estas organizaciones sociales?

- En realidad, a partir de la "guerra del agua" las distintas organizaciones han entendido que la única forma de construir un nuevo país es a través de cambiar las estructuras políticas por medio de la participación de la gente. Así se podrán recuperar los bienes de la Nación, especialmente el petróleo, el gas y el agua, que en estos momentos están en manos de las transnacionales norteamericanas.

- ¿Cuáles son los espacios y organismos que acompañan el movimiento de recuperación?

- Hay espacios muy mezclados de campesinos, profesionales, intelectuales, obreros, indígenas, de gente que está aportando su compromiso y sabiduría. Estos espacios han crecido en todo el país, y lo que está faltando hoy en día es una unidad para que establezca una línea conjunta de acción.

- En los actos del 18 al 20 de octubre de este año, algunos de los movimientos que reclamaban lo mismo y que tomaron pacíficamente la ciudad de La Paz no se supieron juntar para realizar grandes actos que parcialmente se realizaron esos días...

- Yo diría que el movimiento social boliviano está unido, y los que están dividiendo son algunos caudillos. Cuando se habla con los distintos movimientos la consigna sobre el gas es única.

- Carlos Mesa es el continuador, obviamente, de Sánchez de Lozada, pero sigue maniobrando para que se continúe con la misma política. Por otro lado está la Cámara de diputados, el Congreso que aprobó la abrogación de la Ley de capitalización (ley de privatización) y está aún tratando la Ley de hidrocarburos, de la que se aprobaron varios artículos y hay algunos que quedaron, parece, para el año que viene. Da la sensación que es muy difícil que se logre una Ley de Hidrocarburos deseada por el pueblo, que quiere la recuperación del petróleo y el gas. ¿Cree usted que hay posibilidades de recuperación a través de la Ley de Hidrocarburos?

- Yo soy muy pesimista. Yo creo que los movimientos sociales hemos perdido la oportunidad, por la influencia de los intereses caudillistas que hay en el país, es decir, que la sociedad civil pueda dar el ritmo y el contenido en la aprobación de una nueva Ley de Hidrocarburos. Si bien una Comisión mixta del Parlamento ha elaborado una Ley de hidrocarburos que parecía, al menos, progresista, en primer lugar no va avanzando y, en segundo lugar, se está tergiversando absolutamente el contenido del mandato que la gente dio en Octubre de 2003.

El proyecto de diputados básicamente altera el sentido de la exportación del gas, de la industrialización en el país del mismo, de la recuperación de la empresa petrolera estatal y la aplicación una política de regalías transparente y justa, y ante todo, el control social de las autoridades indígenas de la explotación petrolera, como impuso y votó el pueblo boliviano.

- ¿Usted cree que el presidente Mesa impugnará la Ley de Hidrocarburos que le envíe el Congreso, porque en algún momento esa ley se va a terminar por aprobar?

- Yo creo que por las acciones de Mesa y de los principales líderes de los partidos políticos va a salir una ley, yo diría, concertada, presionada además por los intereses transnacionales norteamericanos y sectores de la oligarquía santacruceña y tarijeña. Va a salir una ley que no va a atender en absoluto las ideas que se han votado en el referéndum.

- El proceso en que están involucradas las oligarquías petroleras de Santa Cruz y Tarija en cuanto proponen niveles de "federalización", "autonomías", etcétera, etcétera, ¿pone en real riesgo la unidad política y territorial de Bolivia?

- Diría que no; yo diría que son elites que se presentan y que están subordinadas fundamentalmente a los intereses transnacionales petroleros. Yo creo que no porque hay un pueblo, una base que piensa muy diferente, pero sí me preocupan las declaraciones de confrontación de los portavoces de esas oligarquías que pueden provocar una guerra civil: pero creo que todos no queremos justamente eso, dudo de la disgregación territorial, no la creo posible. Creo que el pueblo, la base que hoy por hoy estará callada, en momentos que vea que esté en riesgo la unidad territorial saldrá a las calles y expulsará a aquellos que están impulsando estos riesgos que serían nefastos, no sólo para Bolivia sino para toda Latinoamérica.

Por el colectivo del MOVIMIENTO POR LA RECUPERACION DE LA ENERGIA NACIONAL ORIENTADORA (Argentina)