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La Teología de la Liberación ha sido calificada como “la primera gran corriente teológica moderna nacida fuera de Europa”. Es el primer gran aporte original del pensamiento teológico latinoamericano a la iglesia, siendo que América Latina es un continente en donde la fe lleva siglos de existencia.

Frente al fracaso de la Alianza para el Progreso y de varias tentativas desarrollistas y modernizantes, Roma no puede negar el hecho de que el subdesarrollo no es un estadio atrasado del capitalismo desarrollado, sino su consecuencia, es decir, capitalismo dependiente. En muchos países, el pueblo cristiano toma conciencia de este fenómeno y asume una actitud de lucha para la liberación de esta dependencia.

En la América mestiza, los cristianos no podían seguir oyendo misa en latín y esperando promesas que no entendían ni tenían que ver con sus necesidades inmediatas. El clero tampoco podía permanecer indiferente ante la situación de sus fieles más fieles. Frente al drama planteado se invoca la fe cristiana para asumir, desde el evangelio la transformación de la situación de dependencia. Pensamos que esta fue una de las causas del Concilio Vaticano II. Sin embargo, el evangelio y la fe en Cristo no eran suficientes para afrontar la transformación de la realidad. Se necesitaba el apoyo de las teorías de las ciencias sociales, entre ellas el marxismo.

El movimiento de la Teología de la Liberación surgió para emprender la tarea de cambiar cualitativamente la función de la Iglesia, de un instrumento de dominación a un instrumento de liberación, empezando por organizar comunidades eclesiales de base cumpliendo la misión denominada Iglesia de los pobres.

Tal vez fue Colombia pionera de este proceso. Camilo Torres Restrepo funda el “Frente Unido” posibilitando la unidad popular por encima de las creencias religiosas: “No vamos a discutir si el alma existe o no existe, si es mortal o inmortal, cuando lo que existe es el hambre y el hambre es mortal”, nos dijo en Barranquilla en 1965 (hace 40 anos atrás el sacerdote Camilo Torres R. dijo estas palabras). Posición semejante tomo el grupo de sacerdotes de “Golconda”. Tanto Camilo como “Golconda” fueron condenados. Camilo muere en la guerrilla del E.L.N..

“Golconda” fue perseguido y aniquilado por la Iglesia y el Estado colombiano, a pesar del CELAM de Medellín en 1968. No obstante, en Perú, Gustavo Gutiérrez, oriento la organización de “comunidades cristianas populares en las que se da ese compromiso con los pobres y la tarea evangelizadora”. En Brasil, la Iglesia se convierte en un Frente Nacional contra el Estado y las trasnacionales. Las huelgas son apoyadas por los cristianos y en las misas se pedían limosnas para las huelgas. Leonardo Boff, afirmaba que “la lucha de clases es un hecho y que la neutralidad en este punto es definitivamente imposible”.

En Chile, la Social Democracia Cristiana en unidad de acción lleva a la presidencia al socialista Salvador Allende, derrocado posteriormente por la CIA. En Puebla, en 1979, el Papa moviliza millones de mexicanos dando verdadera muestra de su carácter de líder masivo de los cristianos, “El Estado tembló” nos dijo Enrique Dussel, al ano siguiente (1980) durante la celebración del I Congreso Internacional de Filosofía Latinoamericana. Las declaraciones del CELAN de Puebla, fueron optimistas: “El temor del marxismo impide a muchos enfrentar la realidad opresiva del capitalismo liberal”, se puede leer en el documento oficial de ese año. En El Salvador el Obispo Oscar Arnulfo Romero es masacrado en plena misa por la derecha tratando de detener el rol de los cristianos por liberar a ese pequeño y sufrido país.

Las contradicciones:

En el ll Congreso Internacional de Filosofía Latinoamericana, Bogota, Julio 1982, preguntamos a Enrique Dussel sobre la contradicción entre base cristiana y burocracia en el catolicismo y nos dijo que la esfera de la totalidad católica no podía partirse horizontalmente sino de manera vertical, porque tanto en la base como en la dirigencia existían cristianos de derecha y cristianos de izquierda, lo cual hacia mas complejo el análisis del fenómeno. Pero que no cabía duda de que existían iglesias críticas como las del Perú y Brasil, iglesias de derecha como la de Argentina y la colombiana e iglesias en combate y liberadoras como las de Nicaragua y El Salvador.

Esta contradicción es evidente: La no homogeneidad de la iglesia Latinoamericana con respecto con la Teología de la Liberación. Este hecho ha posibilitado la arremetida del polaco Pontífice contra los teólogos progresistas apoyado en los sectores recalcitrantes a la cabeza del cual se encuentra el colombiano López Trujillo.

Nicaragua fue el primer blanco de los ataques del Prelado de Cracovia: El poeta y sacerdote Ernesto Cardenal, amonestado por ejercer posiciones políticas en el gobierno sandinista. La política es incompatible con el magisterio de Cristo, ha dicho el santo varón, olvidándose de su respaldo militante a Wallesa y a “Solidaridad” en su país natal.

En épocas de crisis social se ha acudido históricamente para ocultarla a las crisis morales. Es la crisis social, la crisis de valores, la que precipita en el nivel axiológico la crisis social y no lo contrario. Siempre se acude a los mismos planteamientos:

Emprender cruzadas morales como correctivo para superar la crisis social; el hombre creado a imagen y semejanza de Dios siempre ha sido el mismo; han existido muchas épocas de crisis morales, pero estas siempre se superan con la colaboración de los hombres de Buena voluntad; la moralidad del hombre no es histórica ni obedece a circunstancias socio-económicas determinantes; no existe relación alguna entre crisis moral y el advenimiento de cambios sociales, etc. Así se oculta el verdadero diagnostico político-económico de las crisis sociales.

Y, así lo ha dicho el infalible Pontífice: “La liberación del hombre debe comenzar por la liberación del pecado, del mal moral que es la causa del pecado social y de las estructuras de opresión” Debemos ser fieles al evangelio y renunciar a “todo intento de mezclar el evangelio con el marxismo” para lograr la liberación y salir de las crisis moral “guiados por las pastores de Cristo a condición de que observen las reglas fijadas por la Santa Sede” (A.F.P-oct.11/84).

No hay otra alternativa: Los teólogos de la liberación están excluidos y, con ellos, sus seguidores. Pero Boff y Gutiérrez continuaron su lucha pese al anatema, lo mismo que la iglesia de los Pobres en Nicaragua, (a pesar del revés revolucionario). El compromiso de los cristianos en El Salvador es ahora mayor. La conferencia Episcopal uruguaya en noviembre 15 de 1984 invito a votar en contra de la dictadura: “Votar por quienes estén a favor de los derechos humanos”, declaró.

En Chile, el Arzobispo de Santiago, Juan Francisco Fresno invitaba frecuentemente al pueblo cristiano a “ayunos bíblicos” en mensajes leídos en todas las iglesias chilenas. Los mensajes en contra de Pinochet eran repartidos entre los fieles en las misas.

Sin embargo, en Colombia, el Cardenal López Trujillo ha insistido en “purificar apostólicamente la verdadera Teología de la Liberación” ya que esta “no puede ser reducida a una ley histórica y Jesús a una pálida prefiguración de Trostky. La iglesia no puede ser un partido político”. Estos “riesgos de desviación” son “ruinosos para la fe y la vida cristiana”, declara frecuentemente.

De la espada y la cruz a la cruz y los misiles:

Nos dice el escritor Alejo Carpentier: “En 1441, diez nativos del norte de Guinea son llevados a Portugal como «presente» hecho al rey Enrique El Navegante por un comerciante y viajero, Atam Concalvez, quien los traía a titulo de mera curiosidad exótica, como hubiese podido traer papagayos y plantas raras del trópico".

Pero muy pronto, !demasiado pronto!, entendieron los hombres de Europa que esas ”rarezas tropicales” podrían constituirse en formidables fuerzas de trabajo y ya, tres años mas tarde, eran doscientos treinta y cinco africanos entre hombres, mujeres y niños, los que fueron llevados a la fuerza a Portugal -“Para salvación de sus almas hasta entonces irremisiblemente perdidas”- nos aclara un apasionado cronista.

Carlos V, en 1518, oficializaría el negocio: 4,000 esclavos africanos fueron llevados a la isla “La Española”, Cuba , Jamaica y Puerto Rico. Pero ya esta costumbre estaba generalizada en España a imitación de Portugal. Cervantes habla de ello en sus Novelas ejemplares. Primero fueron los negros, después serian los indígenas.

Sin embargo, en la misma isla “La Española” (Republica Dominicana) en 1892, en el IV Centenario de la gesta colombiana, el Papa León XIII proclamo el “carácter providencial del descubrimiento y evangelización de América”. Evidentemente, el I Capitulo de las Leyes Indias, es sobre religión (catequesis, diócesis, capilla, universidades católicas, etc.).

En el siglo XV, la iglesia y el estado estaban compenetrados en España: Los patronatos estatales decidían internamente en iglesia: los misioneros y hasta los sacristanes eran nombrados por el Estado; pero la Bula les daba derecho a los peninsulares para tomar posesión de las tierras americanas y evangelizarlas. Por eso, por sana y espontánea lógica natural, para los indígenas, ser español y cristiano; era lo mismo. Los cronistas de la época narran que uno de los caciques de Cuba (madre de todas las tierras en el lenguaje poético de sus primeros pobladores) no quiso bautizarse porque no quería morir y volver a encontrarse en el cielo con los españoles.

Borges nos recuerda, en una de sus antologías magistrales sobre hechos reales considerados insólitos, que los esquimales preguntaron a los misioneros daneses que querían convertirlos, si en el cielo había focas. Cuando les respondieron que no, confesaron que aquel cielo no servia para los esquimales, porque ellos no podían vivir sin las focas.

No obstante, la tecnología de las armas (la artillería, etc.) sirvió para deslumbrar y convertir. !El Dios de Herman Cortes era mas fuerte que el de Moctezuma!. Así los europeos se revisten, al decir de Hegel, en “Misioneros de la civilización” para “dar el Ser” a los indios. Así se justifica moralmente el dominio.

Es el mismo viejo ideal ético de los romanos; pero estos siquiera respetaban a los dioses de los pueblos conquistados: los llevaban al Panteón. Los españoles no. Para ellos cilivizar es sinónimo de cristianizar. Por eso el cristianismo jugo un papel de fundamento moral para la dominación, la explotación, la esclavitud, el saqueo y la dependencia. Sin embargo ahora, en la época de los misiles, se quiere seguir imponiendo la dialéctica de la “fidelidad al evangelio”. La ultima Encíclicas (Oct./93) así lo manifiesta, devolviéndonos a la premodernidad, al teocentrismo medieval, al perder la razón todo su valor y su autonomía de conocimiento.

Ética libertadora-Filosofía y Teología:

La ética, como teoría no es más que una racionalización de las prácticas sociales. Cada práctica social corresponde a una determinada etapa social. La industrialización influyo más en las costumbres del siglo XVIII, que todos los tratados de ética kantiana.

En América Latina, las prácticas populares de resistencia e impugnación a la opresión y la dependencia son evidentes, aunque en el nivel de la espontaneidad. La Teología de la Liberación considera que se impone la tarea urgente de recuperar todos los elementos de resistencia popular a la denominación y canalizarlos.

Leer, codificar, re-evaluar, asimilar experiencias y proyectar la reflexión sobre los métodos, es la actual perspectiva le la Teolologia de la Liberación. La critica hacia las ideologías, dominantes y de dominación, para la búsqueda de una alternativa real de liberación, es su objetivo ético desde una perspectiva teológica y pastoral concreta y terrenal.

La Teología de la Liberación plantea renacer los ideales libertarios y comunitarios que animaron al cristianismo primitivo señalados por Engels. Retomar al cristianismo pre-konstantiniano, cuando este estaba disuelto en la sociedad civil, cuando todavía no era un aparato ideológico del Estado; al cristianismo combativo y rebelde que, apoyado por las masas desposeídas, desarrollo importantes movimientos revolucionarios en contra de la opresión y la dependencia del imperio romano.

Rescatar el sentido originario del término Mesías como Salvador de la opresión. Criticar la función del cristianismo hasta nuestros días. Negar la burocracia eclesiástica y unirse con el pueblo en sus necesidades, sufrimientos y sus luchas; reubicar a la iglesia como factor aglutinante de masas y como instrumento de liberación. Tales han sido los propósitos de este movimiento admirable.

Colofón:

Lo que se ha escrito es una pequeña sinopsis (o crónica) de lo que va del “populorum progreso” al “veritatis esplendor”. Lo que viene es lo que debemos discutir ahora...