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Más allá de factores externos, como Internet y los periódicos distribuidos gratuitamente, hay un factor interno que explica la reducción en las ventas de la prensa escrita, según Ignacio Ramonet: la pérdida de credibilidad.

“El objetivo de TF1 es ayudar a Coca-Cola a vender su producto. Lo que nosotros le vendemos a Coca-Cola es tiempo disponible de cerebro humano”. La declaración es de Patrick Le Lay, dueño del principal canal de televisión francés. Esta reproducido en el editorial de Ingnacio Ramonet en Le Monde Dipolomatique, edición de enero de 2005.

La afirmación de Le Lay es la exacerbación de la nueva lógica de los grandes medios a escala mundial, dominada por la búsqueda de lucro en el mercado. Las nuevas adquisiciones llevan en esa dirección, sometiendo a los medios, que deberían tener un rol público, a la lógica mercantil.

En este sentido, el nuevo propietario del principal diario conservador francés (Le Figaro), Sergio Dassault, también el mayor fabricante de armas de este país, declara: “Yo desearía en la medida de lo posible que el periódico valorice más nuestras empresas. Y estimo que hay algunas informaciones que necesitan mucha precaución. Esto sucede con los artículos que hablan de los contratos en proceso de negociación. Hay informaciones que hacen más mal que bien. El riesgo es colocar en peligro intereses comerciales e industriales de nuestro país”.

Por “nuestro país”, aclara Ramonet, el lector debe entender a la empresa Dassault que fabrica armamentos. Con esto, el empresario censura una entrevista sobre la venta fraudulenta de aviones Mirage a Taiwan, y una conversación entre los presidentes Jacques Chirac de Francia y Abdelaziz Boufeflika de Argelia sobre un proyecto de venta de aviones Rafale.

El director del International Herald Tribune, Walter Wells, alerta acerca de los riesgos de la aparentemente neutra actitud de colocar acciones de los medios en bolsa de valores. “Frecuentemente aquellos que deben tomar una decisión periodística se preguntan se ella hará bajar o subir algunos centavos el valor de las acciones de la empresa en la bolsa. Este tipo de decisiones se ha tornado capital, los directores de los periódicos reciben constantemente directivas en este sentido por parte de los propietarios financieros. Es un hecho nuevo en el periodismo contemporáneo, que no sucedía antes”.

Sucede que los medios tradicionales -sobre todo la prensa escrita- se volvió deficitaria, al mismo tiempo que redujo la cantidad de ejemplares vendidos. Solamente en la Unión Europea, en los últimos ocho años el número de diarios vendidos disminuyó en 7 millones de ejemplares. Hasta uno de los casos excepcionales, Le Monde Diplomatique, que había tenido un aumento regular de su venta de 35% entre 2001 y 2003, sufrió el año pasado una reducción del 12%.

Más allá de factores externos -como Internet, los periódicos distribuidos gratuitamente, los blogs, etc.- existe un factor interno decisivo: la pérdida de credibilidad en la prensa escrita. “En primer lugar -dice Ramonet- porque ella pertenece cada vez más, como vimos, a grupos industriales que controlan el poder económico y están en convivencia con el poder polític. Y también porque el punto de vista sesgado, la falta de objetividad, las mentiras, las manipulaciones, y hasta simplemente las materias falaces no dejan de aumentar”.

Los grandes medios son transformados en órganos de propaganda, como fue el caso de las cadenas televisivas y los grandes periódicos en EE.UU. en la guerra de Irak. Conocemos también en Brasil la acción monopólica y antidemocrática de los grandes medios, sea en la cobertura de las recientes elecciones municipales, sea en la lucha por defender sus propios intereses, como en el caso del debate sobre Ancinav. La venta del ex-diario libertario francés Liberation al banquero Edouard Rotshchild es otro triste ejemplo.

Ramonet concluye que estas alianzas cada vez más estrechas entre el poder económico y el poder político, afectando gravemente la credibilidad de los medios, revelan un inquietante déficit democrático. Quien más atenta contra la libre empresa es la globalización neoliberal, que está detrás de estos movimientos.

Y termina reafirmando el compromiso de Le Monde Diplomatique -la mejor publicación de política internacional del mundo- “... la redacción de Le Monde Diplomatique se compromete a seguir mejorando su contenido editorial y considera que nada es tan importante como no traicionar la confianza de sus lectores. Contamos con la movilización y la solidaridad de ustedes para defender la independencia de nuestro periódico y la libertad que ella nos garante. La mejor manera de apoyarnos es la de suscribirse inmediatamente y conseguir la subscripción de sus amigos.”

“Nosotros deseamos ser el diario de la sociedad en movimiento, de aquellos que quieren que el mundo cambie. Y nos esforzamos por permanecer fieles a los principios fundamentales que caracterizan nuestra manera de informar. Reduciendo la aceleración mediática; apostando a un periodismo de luces para disipar parte de las sombras del presente; interesándonos en situaciones que no están sólo bajo las marquesinas de actualidad, pero que ayudan a comprender mejor el contexto internacional; proponiendo dossier más completos, mas profundos y mejor documentados sobre las grandes cuestiones contemporáneas; llegando al fondo de los problemas con método, rigor y seriedad, presentando informaciones y análisis inéditos y frecuentemente ocultados; buscando avanzar a contracorriente de los medios dominantes. Seguimos persuadidos de que, de la calidad de la información depende el debate de ciudadanía. La naturaleza de este debate determina en última instancia la riqueza de la democracia.”