Plata para comprar paraguas, sí había. En la “Marcha por la Democracia”, convocada este 16 de febrero por las Cámaras de la Producción de Pichincha y el partido político burgués, Izquierda Democrática, exigiendo la destitución de la Corte Suprema de Justicia y de los tribunales Electoral y Constitucional, se olían los perfumes más caros. Pálidos y elegantes caballeros, seguramente empresarios, se daban tiempo de hablar por celular y gritar de vez en cuando contra “el dictador”.

Las más gritonas eran las señoras de copetes amarillos y sus hijas; niñas de cristal que arruinaban su maniqure flameando banderitas con asta de palo que otros empresarios regalaban por centenares.

Plata para regalar pitos y banderas, y una que otra camiseta, también había. Empresarios con negros sombreros aparecían a cada cuadra, pensando quizás en cuánto les costará haber suspendido la explotación de los obreros de sus fábricas por una jornada entera; costo que se suma a lo que tuvieron que pagar para la intensa campaña de radio, prensa y televisión para convocar a la marcha.

Pueblo sí había; obviamente confundido, convocado a protestar contra un gobierno que lo traicionó y que se alió con una facción de la oligarquía nacional y con el imperialismo estadounidense. Pero su presencia y sus reales contenidos no eran lo dominante. Era el día de los niños bien...

Muchos de ellos lo tomaban como una aventura interesante. Desfilaban pintorescamente y hasta lanzaban una que otra mala palabra... ¡qué locura!

Y luego de la disputa que se dio en días previos acerca de quiénes deberían liderar esta marcha, terminaron encabezándola los viejos dirigentes de la Izquierda Democrática: Rodrigo Borja, su jurásico lider; Guillermo Landázuri, su presidente nacional; el alcalde de Quito, Paco Moncayo y el prefecto provincial, Ramiro González, también de ese partido, así como el bloque parlamentario. Ellos trajeron sus masas. Es decir, los trabajadores del Consejo Provincial, que denunciaron en días pasados que si no asistían se los iba a multar, y los trabajadores municipales, que también están amenazados de ser despedidos, en medio de la aplicación de neoliberales políticas administrativas.

También aparecían para las fotos César Montúfar, dueño de la ONG “Participación Ciudadana”, organización financiada por la USAID, que es el organismo que el Departamento de Estado de los Estados Unidos tiene para la intervención en la política interna en los países, a través de supuestos programas de ayuda social. Y un sinnúmero de nuevas organizaciones, armadas muchas de ellas para convocar a esta marcha; como “Ruptura de los 25”, que sin ser ONG legalmente conformada, se dice que puso miles de dólares para la campaña de convocatoria.

Aquí es donde uno se pregunta ¿auditará Participación Ciudadana el gasto en esta campaña, para saber de dónde salieron los recursos, como lo hizo en la anterior campaña electoral?

Pero lo que quizás llamó más la atención fue la cariñosa actitud que mostraban los dirigentes de la CONAIE, Lourdes Tibán y Auqui Tituaña hacia el ultraconservador Fausto Cordovez, ex cuñado de León Febres Cordero, que se hizo famoso cuando convocó a una marcha contra delincuencia en Quito, y que se convirtió en una expresión xenofóbica contra los hermanos vecinos de Colombia. Lo tomaban de cada brazo y sonreían pegándose mucho a él, para los fotos. También estaban algunos politiqueros que en sus discursos se disfrazan de izquierdistas, pero que en esta marcha mostraban su real extracción de clase y su concepción ideológica correspondiente. Nos referimos a Augusto Barrera, que dice dirigir un “Foro Urbano”, del cual nunca se ven más de 10 personas.

De regreso a la calma chicha, luego de este desfile, los ecuatorianos y los quiteños en particular, seguirán esperando cambios estructurales en el país, no solo la destitución de la Corte y los tribunales que los dirigentes de la marcha plantearon, sino un cambio radical, a favor de los pueblos, en el que los corruptos y reaccionarios (muchos estaban en esta marcha) no tengan participación, sino solo los sectores productivos honestos, las iglesias de los pobres y los militares patriotas.