Tras seis rondas de negociaciones, la incertidumbre continúa en las reuniones del Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Colombia, Perú y Ecuador con Estados Unidos. La ciudad de Cartagena, en Colombia, fue sede de la VII Ronda de Negociaciones del TLC, que se realizó del 7 al 11 de febrero pasado. Más de 1.500 delegados de Colombia, Ecuador, Perú y Estados Unidos asistieron al esperado encuentro. La delegación ecuatoriana estuvo integrada por cerca de 100 negociadores, 140 empresarios, varios congresistas y representantes de la sociedad civil y periodistas; sin embargo continúa la inasistencia de los sectores más afectados, como los pequeños y medianos agricultores, y comerciantes, entre otros. La séptima Ronda debería ser ‘supuestamente’ la penúltima que se realizaría antes de la firma del Tratado en Washington a mediados de marzo próximo. Sin embargo, esta requería grandes avances en temas delicados, como: agricultura, ganadería, propiedad intelectual, medio ambiente, flexibilización laboral, industria y mercado, entre los más sensibles para las economías andinas. Pero, por lo contrario, los acuerdos no avanzaron, mientras que las contradicciones sí aumentan cada vez más entre sus negociadores y representantes del sector productivo andino.

En Cartagena, otra vez no se llegó a nada Una vez más quedó comprobado que Colombia, Perú y Ecuador no pueden llegar a acuerdos concretos con Estados Unidos. Inicialmente, EEUU esperaba firmar el acuerdo el 20 de enero de 2005, pero el plazo se ha extendido hasta el 30 de junio, porque hasta el momento ha sido prácticamente imposible que los cuatro países lleguen a un consenso en materia agrícola y en derechos de propiedad intelectual, desde que comenzaron las negociaciones en mayo de 2004. El lento avance en la mayoría de temas hace inminente ver que los Estados Unidos no va a poder concretar su propósito en marzo. Sin embargo, por la premura que tiene EEUU por firmar el tratado se propuso en Cartagena trabajar ’horas extras’ o en ‘mini rondas’, como les han denominado los negociadores andinos. Esperan con esto llegar a acuerdos concretos con los sectores productivos. Por el momento, acordaron que se realizará una nueva ronda adicional en Perú, que iniciará el 18 de abril; aún no se definió la ciudad en donde se llevará a cabo.

Agro y propiedad intelectual, asuntos para la última ronda Estados Unidos se mantiene en su negativa de discutir el tema de sus subsidios internos a su agricultura, mientras sigue exigiendo a los países andinos la eliminación de limitados mecanismos de protección, como son los aranceles y la franja de precios. La imposición de la gran potencia es incongruente para nuestras economías. Los campesinos ecuatorianos, peruanos y colombianos nunca podrían competir con los precios de los productos norteamericanos subsidiados, sin embargo, estos han dicho que solo negociarán este tema en acuerdo con la Unión Europea o Japón. Por otro lado, continúan insistiendo en imponer un régimen de patentes (propiedad intelectual), que incluye a los seres vivos, y mayores protecciones para los medicamentos, especialmente los de marca. Medida que elevaría el costo de las medicinas en nuestra región, que ya por ahora son excesivamente altas e inaccesibles para la mayoría de la población. Los países Andinos han solicitado a Estados Unidos insistentemente aclarar estos temas, pero éste hace de oídos sordos. Es más, decidieron dejar estos dos temas claves para definirlos en la última ronda. Pero, al parecer, los negociadores andinos, que ya debieron decir un rotundo no a EEUU, lo siguen dando alas para que imponga y continúe presionando que aceptemos sus aranceles y ‘beneficios’ absurdos. También, los Andinos plantearon analizar otros tipos de limitantes como los sanitarios y fitosanitarios, que en la práctica obstaculizan el “libre comercio”, del que tanto hablan, debido a que distorsionan los precios en el mercado internacional. Sin embargo, para EEUU estos temas están ya casi definidos. Otros temas que faltan de concluir su tratamiento son: reglas de origen, servicios (medidas disconformes), asuntos institucionales, aduanas, textiles e inversión. Las negociaciones continúan inconclusas, pero este tiempo extra que han dado a la población andina se puede acabar. Las movilizaciones y protestas en contra del TLC deben incrementarse y fomentar la participación ciudadana para que ese tratado no se dé en nuestros países. Parece reiterante, pero a la vez es muy necesario repetir que con el TLC solo se beneficiará Estados Unidos, hegemonizando sus políticas económicas y sociales dentro de nuestra región. Lo que solo el pueblo lo puede evitar...