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Gale Norton

Gale Norton es un auténtico producto de la vida política estadounidense, vida política capaz de generar una metamorfosis completa en una persona, con la capacidad para autocambiarla, reabsorberla y generar una otra.

Al igual que un John Kerry pacifista en 1971, que votará después a favor del desencadenamiento de la guerra en Irak, antes de defender hoy día la necesidad de «hacer seguro el país» por todos los medios. Gale Nortons fue responsable de los parques naturales en la administración neoconservadora de George W. Bush y proviene de una tradición política totalmente diferente a la que pertenece en la actualidad.

Gale Norton nació en 1954 en Wichita, Kansas, en el seno de una familia de republicanos sensibles al discurso ultraliberal y conservador de Barry Goldwater. Para el candidato republicano a la elección presidencial de 1964 (que será derrotado de forma aplastante por el demócrata Lyndon Johnson), «el extremismo en la defensa de la libertad no es un vicio, la moderación en la búsqueda de la justicia no es una virtud» [1]. Se trata de un pensamiento político centrado en el concepto de libertad individual que va a marcar a Gale Norton.

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Ed Clarke

A inicios de los años 70, la joven comienza estudios de derecho en la Universidad de Denver, donde también ha estudiado Condoleezza Rice. Durante la guerra de Vietnam, participa brevemente en varias manifestaciones pacifistas, antes de incorporarse a la gran familia de ideólogos ultraliberales.

Se acerca al Partido Libertariano (Libertarian Party es un partido político en los EE.UU sin mayor rango) a fines de los 70, y va incluso a dirigir en Colorado la campaña presidencial del candidato este partido, el señor Ed Clarke, entre 1979 y 1980.

Este último elabora su programa en esa época contra el de Ronald Reagan y sobre la denuncia de las instituciones de «seguridad nacional»: sobre todo insta a disolver el Departamento de Energía, el FBI y la CIA. La joven abogada escribe para él discursos en los que predica la legalización de la marihuana y el fin de la censura sobre la pornografía. En términos de política exterior, Ed Clarke aboga por el regreso de todos los soldados del US Army establecidos en el mundo entero [2].

La campaña es apoyada por Charles Koch, heredero de Koch Industries, cuyo padre, Fred Koch, ha sido un gran financiero de los movimientos antisindicales y un miembro eminente del consejo nacional de la organización anticomunista John Birch Society.

Los «libertarianos» reciben también personal procedente del Cato Institute, igualmente subvencionado por el propio Charles Koch. Un derroche de medios eficaz: al final, Ed Clarke arrasa con un millón de votos, un récord para un candidato sin etiqueta y de un partido insignificante.

La pertenencia pasada de Gale Norton a la administración Bush, fortaleció los poderes de la policía del Estado Federal a un punto nunca antes visto, multiplicó las disposiciones que destruyen la libertad, subsidiado el retorno del orden moral y enviado sus soldados a dos guerras extranjeras, en Afganistán y en Irak, permite poner en duda la realidad de la ideología «libertariana». Más bien parece que ese ropaje ideológico sirve ante todo a los capitanes de la industria para llevar a cabo sus propios proyectos sin preocuparse por consideraciones ecológicas y de salud pública.

En todo caso, esa es la vía que emprendió Gale Norton una vez terminada la campaña de Ed Clarke. Tras la obtención de su título universitario en 1979, es reclutada por la Mountain States Legal Foundation, asociación de juristas con sede en Denver y que se proclama «dedicada a la libertad individual, al derecho a la propiedad privada, a ejercer un control sobre el gobierno y favorecer al sistema de libre empresa».

Su fundador, Joseph Coors, edificó su fortuna a la cabeza de la tercera cervecería más importante de los Estados Unidos. Entonces emplea su dinero en la reconstrucción ideológica de la Derecha, financiando con 250 mil dólares la Fondation Héritage en 1973, antes de subsidiar el Committee to Save a Free Congress (Comité de Preservación de un Congreso Libre) en 1972 [3].

En ese período, los ultraconservadores pierden numerosas batallas en el terreno jurídico, mientras que en el otro frente, los abogados que trabajan para lo derechos cívicos de las minorías, como ACLU, la Asociación Nacional para el Progreso de las Personas de Color (NAACP) y la Organización Nacional para las Mujeres, los cuales logran limitar las discriminaciones existentes y que impiden un igual acceso al mercado de trabajo ante los empleadores en el momento de la contratación.

Los indios de los Estados Unidos también logran que se reconozcan sus derechos religiosos y se protejan algunos de sus sitios más sagrados. En esa misma época, el Congreso vota varios textos en los que reprime los «accidentes industriales» como la contaminación del manto freático (subsuelo) o la emisión de productos tóxicos a la atmósfera.

Así, el National Environmental Policy Act (NEPA), votado en 1969, exige que el gobierno realice una investigación sobre «el impacto en el medio ambiente» antes de iniciar cualquier proyecto o actividad. Otros textos defienden las especies animales en peligro de extinción, pero también el ecosistema y el agua con el Safe Drinking Water Act y el Clean Air and Clean Water Act.

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Joseph Coors

La ultraderecha trata de reaccionar frente a ese nuevo movimiento que incluye a consumistas y ecologistas. La Fondation Heritage redacta la presentación ideológica, pero es necesaria una estructura para que tengan validez esos argumentos ante los tribunales. En ese contexto, Coors funda, en 1977, la Mountain States Legal Foundation, de la cual es su primer presidente.

Esa institución, dirigida a la sazón por el republicano James Watt, es calificada rápidamente por los militantes ecologistas «como organización de derecha y antiecologista, creada, ante todo, para sabotear las leyes sobre el medio ambiente» [4]. En efecto, dicha institución se caracteriza por su concepción extremadamente liberal de defensa del medio ambiente: los juristas de la Mountain States Legal Foundation, por ejemplo, han permitido a los guías de montaña trabajar en el sitio de Devil’s Tower, en Wyoming, pese a su clasificación de «monumento nacional», mientras que el National Park Service deseaba prohibir esa práctica por respeto a los indios de la región, la mayoría de los cuales consideran el lugar como un sitio sagrado.

Asimismo, una encuesta publicada por el Yale Law Journal en 1984 revela que, en veinticuatro expedientes presentados ante un tribunal por Moutain States, las posiciones defendidas «beneficiaban a sociedades representadas en su consejo de administración, a clientes de sociedades representadas en su consejo jurídico, o a los principales proveedores de fondos del MSLF».

El acceso de Ronald Reagan a la Casa Blanca en 1980 también abre nuevas perspectivas de carrera a los ultraliberales de la ecología.

El director de la Mountain States Legal Foundation, James Watt, accede así al cargo de secretario de Medio Ambiente (Interior Secretary), donde se ocupa de los parques nacionales. Entonces, Gale Norton asciende en el organigrama de la fundación, donde trabaja sobre todo tratando de justificar por todos los medios legales disponibles la posición y los intereses de las grandes empresas frente al desafío del medio ambiente.

Uno de sus argumentos se hizo célebre: al basarse en la Quinta Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos, que prevé que la propiedad privada no puede ser obstaculizada por un uso público sin una «justa compensación», afirma que el hecho de impedir que las grandes industrias puedan contaminar a favor del interés general debería dar lugar al pago de una compensación financiera por parte del Estado Federal a esas empresas. Como lo explica crudamente, «deberíamos llegar a reconocer que existe un derecho individual para contaminar o hacer ruido en una zona dada».

Sin embargo, ese argumento jurídico fue eliminado desde 1887 por el Tribunal Supremo de los Estados Unidos: en una decisión célebre, la instancia superior del orden judicial declara ese año que «un gobierno puede impedir a un propietario que use su bien si daña a otros individuos sin tener que indemnizarlo».

La revolución conservadora de Ronald Reagan permite la impugnación de esa jurisprudencia, primero, en los trabajos de Gale Norton, luego, bajo la pluma del jurista Richard Epstein. Este ex profesor de derecho escribe así que las leyes sobre el medio ambiente, el salario mínimo, los códigos del trabajo, e incluso el impuesto sobre la renta, pueden asociarse con las privaciones de propiedad, y, por lo tanto, justificar el pago de una compensación financiera a las empresas a las cuales se les aplican.

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Gale Norton detrás de George W. Bush

La inteligencia de Gale Norton no pasa inadvertida. En 1983, se le ofrece un cargo en la Hoover Institution de la Universidad de Stanford, donde estudia las posibilidades de esquivar las leyes sobre el medio ambiente, y sobre todo el tema entonces nuevo de los «permisos para contaminar», una idea que se encuentra en el Clean Air Act propuesto durante la administración Bush.
En 1984, franquea otra etapa al integrar el equipo de la Secretaría para el Medio Ambiente, precisamente después de la salida de James Watt, obligado a dimitir bajo la presión de los ecologistas.

El nuevo Secretario para el Medio Ambiente, Don Hodel, futuro dirigente de la Christian Coalition, da total libertad a Gale Norton para que redacte un informe en el que apoya la apertura de una importante reserva natural del Ártico para la prospección petrolera. Luego, de 1985 à 1988, la ex «libertariana» trabaja en el Consejo Presidencial sobre la Calidad del Medio Ambiente: posición paradójica para una ex opositora a la intervención del Estado Federal en la esfera de la ecología...

En 1987, cuando Ronald Reagan finaliza su segundo mandato, regresa a Colorado para llevar a cabo una carrera política local. Las tesis que defiende cuentan entonces con una real popularidad en el mundo de la industria, como lo ilustra el lanzamiento, en 1988, del movimiento Wise Use, por iniciativa de Ron Arnold y Alan Gottlieb.

Doscientos cincuenta delegados cercanos al medio industrial o al lobby proponen en esa reunión abrir Alaska a las compañías petroleras, los parques naturales a las compañías mineras y autorizar a los grupos «pro desarrollo» tales como la Mountain States Legal Foundation a perseguir a los ecologistas que hayan perjudicado a las sociedades industriales.

Consciente de la necesidad de mantener su presencia en ese sector, Gale Norton se incorpora al Independance Institute, del movimiento libertariano, pero también al Pacific Research Institute for Public Policy [5] y sobre todo a la Federalist Society, una organización de juristas conservadores donde se encuentran también Kenneth Starr [6], Robert Borke, y Edwin Meese, ex secretario de Justicia de Ronald Reagan. Pero lo que interesa a Gale Norton en primer lugar es el cargo de fiscal general de Colorado, el cual obtiene en 1991, convirtiéndose en la primera mujer que desempeña dicha función.

Ya a la cabeza del aparato judicial del Estado de Colorado, su política no tiene nada de «libertariana» ni de ecológica: apoya la pena de muerte, refuerza los centros de detención para menores, y reduce en una tercera parte el presupuesto de su administración sobre los temas de medio ambiente. Cuando una sociedad que explota una mina de oro derrama cianuro en un río local, exterminando toda vida acuática en más de 20 kilómetros, se niega a llevar a los tribunales a la empresa.

Peor aún, mientras que miembros de su circunscripción presentan quejas contra diversas sociedades que han difundido metal pesado en los mantos freáticos, les propone arreglos financieros irrisorios, cuando no se niega rotundamente a actuar. Esa es la situación de Louisiana-Pacific: mientras que Gale Norton se negaba a llevar ante los tribunales el caso, las autoridades federales decidieron intervenir, lo que les valió más de 37 millones de dólares de multa.

El expediente de Gale Norton para el cargo de fiscal general de Colorado, puesto para el cual, sin embargo fue reelecta en 1995, es una calamidad: debido a que su campaña fue ampliamente financiada por la industria del tabaco (Philip Morris, R.J. Reynolds, el Smokeless Tobacco Council y el Tobacco and Candy Political Action Campaign), se niega a que Colorado se una a los otros 23 Estados decididos a condenarlos.

Incluso llega a testificar sobre la «inconstitucionalidad» de semejante procedimiento ante el Congreso, lo que le valdrá el apodo de «Señora Malboro» en la prensa de Denver. Sólo se une al combate en el último momento, lo que le permite de todas maneras recibir una parte de las indemnizaciones obtenidas.

Luego se opone a programas de discriminación positiva, sobre todo dirigidos a los impedidos, defiende una legislación adoptada por los electores de Colorado que discrimina a los homosexuales, y rememora con nostalgia el coraje de los soldados confederados del sur esclavista, durante la guerra de Secesión. Es demasiado. En 1996, es derrotada en las elecciones senatoriales desde las primarias, pese a la ayuda inestimable del genio político Karl Rove [7].

No obstante, Gale Norton mantiene sus contactos en Washington, sobre todo entre el segmento más reaccionario del Partido Republicano. En 1998 también crea el Council of Republicans for Environmental Advocacy a fin de rivalizar con el Republicans for Environmental Protection de Martha Marks, considerada demasiado ecológica.

En efecto, en el congreso inaugural, se encontraban muchos patrones de las grandes empresas contaminadores para financiar el nuevo juguete de la ex libertariana, sobre todo el Chlorine Chemical Council, el National Coal Council, la Chemical Manufacturers Association y la National Minig Association. El ultraconservador Newt Gringrich se convierte rápidamente en un invitado regular, siempre recibido con honores por el nuevo grupúsculo republicano [8].

En 1999, Gale Norton retoma paralelamente sus actividades de jurista en el bufete Brownstein, Hyatt & Farber, P.C. Allí se encarga fundamentalmente de defender NL Industries, una sociedad con sede en Houston, antes llamada National Lead Co.

Esa empresa se hizo célebre por haber difundido de forma masiva pintura con plomo, provocando, según los tribunales norteamericanos, varios cientos de casos de cáncer en jóvenes. Gale Norton no es sólo la abogada de National Lead Co: también está registrada como patrocinadora (miembro del lobby) de esta sociedad ante las instituciones judiciales de Colorado [9].

Gale Norton también es la representante de la sociedad saudí Delta Oil y de BP-Amoco durante las negociaciones infructuosas con los talibanes para la construcción de un oleoducto a través de Afganistán [10].

Esa trayectoria ante los mayores contaminadores industriales le vale una cálida felicitación por parte de la nueva administración Bush. En enero 2001, es nombrada secretaria para el Medio Ambiente. Desde entonces, su principal actividad consiste en... no hacer nada que pueda molestar a las grandes industrias contaminantes y, sobre todo, bloquear la ratificación del Protocolo de Kyoto.

No es diferente con su vicesecretario, Steven Griles, en ocasiones presentado como el jefe real del departamento por el presidente Bush. También él cuenta con un gran aval de lobby ante los ojos de las industrias contaminantes [11].

Por añadidura, los industriales pueden además contar con la influencia de la Federalist Society a la cual pertenece Gale Norton, y cuyo fundador no es más que el ex representante de la industria automovilística en el Senado y actual secretario de Energía, Spencer Abraham [12].

La duplicidad de Gale Norton es una transposición, en la esfera política, de los métodos de comunicación ya adoptados en materia de comercialización por algunas transnacionales: ya no se habla de productos, sino de valores. Aquí: ya no se trata de decisiones políticas sino de valores de libertad y ecología.

[1] Citado por Serge Halimi, «Cuando la derecha estadounidense pensaba lo impensable», mensual francés Le Monde Diplomatique, enero de 2002.

[2] Bushwomen, de Laura Flanders, editorial Verso, EEUU, 2004.

[3] «The Coors Connection - How Coors Family Philanthropy Undermines Democratic Pluralism», de Russ Bellant, Political Research Associates, 1988-1991.

[4] Para la lista de los financiamientos de la asociación, véase el sitio de MediaTransparency.

[5] El Pacific Research Institute for Public Policy es el equivalente en la ciudad de San Franciso del Manhattan Institute de Nueva York.

[6] Este procurador estadounidense de tendencia republicana se hizo conocido al perseguir a Bill Clinton en el caso Mónica Lewinsky. Si investigación para acosar Clinton costó una fortuna al contribuyente norteamericano

[7] Bushwomen, op.cit.

[8] «For Norton, a Party Mission», por William Booth, diario Washington Post, 8 de enero de 2001.

[9] «Norton lobbied for superfund target», agencia de noticias Associated Press, 5 de enero de 2001.

[10] Taliban: Islam, Oil and the New Great Game in Central Asia, por Ahmed Rashid, editorial Tauris & Co, 2000.

[11] Ver: «Son of James Watt», por Adam Werbach, AlterNet, 17 de septiembre de 2004.

[12] «Spencer Abraham, un homme de confiance» texto en francés, será publicado en su versión castellana pronto en la Red Voltaire, por Arthur Lepic, Voltaire, 15 de abril de 2004.