Al otorgar la semana pasada la medalla de la libertad, el mayor honor civil, a tres arquitectos de la guerra de Irak y de la posguerra, la Casa Blanca ha expresado claramente su criterio de que sigue el buen camino en la guerra contra el terrorismo y la democratización en el Medio Oriente. Pero los hechos demuestran lo contrario y un informe reciente del Defense Policy Board del Pentágono afirma que estamos perdiendo la guerra de las ideas contra el radicalismo islámico. Debemos resolver esta situación y, para lograrlo, nuestros dirigentes deben entender la naturaleza de los peligros a los cuales nos enfrentamos. Tenemos que reformar la organización de la seguridad nacional y de la toma de decisiones. Y esto incluye al Congreso y a determinados aspectos de nuestro gobierno. Tenemos que dar una respuesta global al problema con un programa de la envergadura del Plan Marshall durante la Guerra Fría. Ante todo, debemos esforzarnos por entender al enemigo. Hay que saber que quiere tomar el poder en el Medio Oriente. Arabia Saudita y su petróleo, y Pakistán y su armamento nuclear son presas tentadoras. Nuestro enemigo utiliza el terrorismo para alejar a los Estados Unidos de Europa y del Medio Oriente. También hay que entender que, contrariamente a la Guerra Fría, la guerra contra el terrorismo no encierra el peligro de una destrucción total de la sociedad, sino de una desorganización total de esta tal como ocurrió el 11 de septiembre de 2001 en los Estados Unidos o el 11 de marzo de 2004 en España. Nuestras sociedades son vulnerables y es necesario reformar nuestro sistema de seguridad y de toma de decisiones. Desafortunadamente, nuestro sistema no parece poder reformarse. Tenemos que salir de este atolladero, pues de otro modo el despertar será doloroso.

Fuente
Washington Times (Estados Unidos)
Propiedad del reverendo Sun Myung Moon (Iglesia de la Unificación).

«Understanding the enemy», por Harlan Ullman, Washington Times, 22 de diciembre de 2004.