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Son emprendimientos propios con apoyo del programa Prohuerta. Las primeras treinta están en Lavalle y Mi Bandera, pero ya ampliaron el proyecto a otros barrios.

La idea de que los alimentos que llegan a la mesa provengan del patio de la casa es la base de la cual parten los proyectos que llevan a cabo un grupo cada vez mayor de vecinos de diferentes barrios de la ciudad. Además, el proyecto implica que en un futuro no lejano las familias confluyan en grupos de trabajo cooperativo y comiencen a producir para la venta, generando así no sólo el autosustento, sino también fuentes laborales reales.

"Esto empieza con esfuerzo propio de las familias, haciendo rosquitas para vender y con esa plata comprando semillas y pagando viajes para traer la cantonera que sirve para cerrar las huertas", cuenta Adriana Chico, la referente del proyecto huertas de Barrios de Pie. Más tarde comenzaron a asesorarse y a golpear puertas, y llegó el nexo con el programa Prohuerta. Así, lograron dar un paso más para la adquisición de semillas y lo que es tan o más importante, de formación para llevar a cabo el proyecto de manera más sólida.

"Con Prohuerta hicimos el puente para conseguir las capacitaciones y más semillas y así empezamos a armar las huertas en las casas", agrega Chico .

Comer y trabajar

Los proyectos productivos que son impulsados comunitariamente son la muestra más clara de que la asistencia social puede servir para avanzar en la creación de verdaderas fuentes de trabajo, además de asistir a la gente en situación de emergencia económica y alimentaria. Es que, muchos de quienes participan de estos emprendimientos como líderes, referentes o productores, son beneficiarios de planes de empleo. Y trabajan.

"Esto es lo mejor que se puede hacer hoy por el tema laboral, porque los que tienen huertas necesitan trabajar y así tienen una de salida", indica.

Las distribuciones se hicieron por familias y son trabajadas por grupos. "Hay huertas de hasta cinco familias y las verduras se van dividiendo para sustento de cada hogar", explica.

El proyecto se inició en los barrios Lavalle y Mi Bandera, incluido el sector Nehuén, pero ya logró diseminarse por Islas Malvinas, Santa Clara, 20 de Junio, las 40 Viviendas y San Martín.

En un principio eran cinco, pero ya suman cuarenta en la ciudad. "Hay muchas en los barrios que recién empiezan. Unas treinta están acá, en Lavalle y Mi Bandera, en marcha totalmente y produciendo ya, y las otras están comenzando a armarse", asevera Adriana.

Animales y capacitación

Los proyectos están ampliándose, y en varios hogares ya se animaron a la cría de animales. Los conejos y las gallinas marcaron el comienzo, pero los emprendedores saben que todavía hay un largo camino por recorrer.

Como en las huertas, el trabajo se divide y se destaca la fuerte presencia de mujeres. "Los hombres hacen el trabajo más pesado, pero como les salen changuitas son las mujeres las que más se dedican a las huertas", dice Adriana. Además, hay dos hornos de pan. "Con uno hacemos el pan y con el otro las tortas fritas para la copa de leche", explicó.

Movimiento Barrios de Pie
www.barriosdepie.org