Pedro Herrera Ordóñez continúa plasmando sueños y pesadillas; sigue alborotando sensibilidades y realidades visuales; insiste en fotografiar certezas absolutas para trasladarlas a un universo semiológico, en el cual la ‘verdad’ es simplemente un juguete de la fantasía... Nuestro personaje, durante el 2004, expuso su muestra ‘El Imperio de los Sueños’ en los principales centros culturales de Los Ángeles, San Diego y Las Vegas: 35 composiciones surrealistas cautivaron a los asistentes, quienes las interpretaron de acuerdo a su educación visual y experiencia vital. “La crítica me ha sido favorable; la gente se fascina al mirar la obra, porque ésta le obliga a decodificar ciertos elementos que suscitan historias y sensibilidades. Tanto Estados Unidos como Europa tienen los ojos puestos en las manifestaciones culturales que se están produciendo en Latinoamérica; ellos presienten que el futuro está acá, consideran al arte no como una función netamente social, sino como una posición de halago a nivel espiritual; han llegado a comprender que nosotros tenemos una valiosa información genética de miles de millones de años, que aflora en el mundo de Oníro, el mundo de los Sueños”, manifiesta Pedro Herrera Ordóñez. Y para ello nuestro artista está trabajando: en el segundo semestre de este año, Pedro tiene invitaciones para realizar exposiciones en México, Los Angeles y Australia. Su objetivo es completar al menos 60 obras; es decir, añadir al ‘Imperio de los Sueños’ creaciones de su nueva colección, denominada ‘Cita con la Sabiduría’, en la cual continúa con el carácter surrealista de su arte, en el juego psicológico de provocar emociones y sensaciones mediante la utilización de universos semiológicos. “Las obras de ‘Cita con la Sabiduría’ son todas de un formato 1,26 x 96 cm. En ellas trabajo en la mixtura de bodegones con objetos en movimiento; un dato adicional, en esta colección incursiono también con el color (mi obra ha sido siempre en blanco y negro, o en sepia), lo que da una lectura diferente a la obra”, explica Pedro. Toda esta actividad creadora ha sido reconocida, en parte, cuando Pedro Herrera Ordóñez fue inscrito en el Registro de Artistas del Museo de Arte Latinoamericano de Long Beach. A pesar de que en el país no hay políticas culturales sólidas que ayuden al progreso de esta actividad y peor aún a promover nuevas manifestaciones artísticas que den respuesta (o sentido) al contexto social, político e ideológico en que vivimos, en nuestro país existen valiosos ‘hacedores’ culturales que se preocupan por dar a conocer su obra, por tratar de despertar la sensibilidad en el pueblo (mediante el desarrollo de su gusto estético); este es el caso de Pedro Herrera Ordóñez.