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La elección de Venezuela y Zimbabwe como miembros de la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas (CDH) aportó hoy dos posiciones firmes contra la subordinación a las manipulaciones de Washington en el desacreditado órgano.

Así lo apreciaron aquí diplomáticos de países en desarrollo que prefirieron conservar el anonimato después que se conocieron los resultados de una votación en el Consejo Económico y Social (ECOSOC).

La víspera se realizó la renovación de 15 de los 53 miembros de la Comisión con sede en Ginebra, cuyos mandatos de tres años expiraron en la fecha.

Dentro del grupo de América Latina y el Caribe, Venezuela ocupó el puesto dejado por Paraguay, mientras Argentina y Brasil fueron confirmados para otros períodos.

Los restantes participantes de la región son Costa Rica, Cuba, República Dominicana, Ecuador, Guatemala, Honduras, México y Perú.

Desde hace tiempo la misión de la República Bolivariana en la ONU se destaca por su firme denuncia en distintos foros al injusto orden económico internacional y el intervencionismo de la superpotencia y su doble rasero.

El propio día de su elección para la CDH, Venezuela recordó por segunda vez en la semana en el Comité contra el Terrorismo una demanda de extradición contra el terrorista internacional Luis Posada Carriles, quien disfruta del amparo de Estados Unidos.

Por otra parte la reelección de Zimbabwe provocó un enojo extremo al representante de Washington, al ver que tendría que soportar por otros años al país africano como una piedra más en el camino de las maniobras y conjuras.

A las diatribas histéricas emitidas por el diplomático norteamericano, el embajador Zimbabwe Boniface Chidyausiki respondió que “quienes tengan tejado de vidrio no deben lanzar piedras”.

También le recordó que Estados Unidos tiene las manos sucias a causa de los abusos a los prisioneros en la base de Guantánamo en territorio cubano ocupado.

Por el grupo africano ingresaron además, Botswana, Camerún y Marruecos, en lugar de Burkina Faso, Gabón y Swazilandia.

Los restantes del área son Congo, Egipto, Eritrea, Etiopía, Guinea, Kenya, Mauritania, Nigeria, Sudáfrica, Sudán y Togo.

Mientras aún repercuten los resultados del escrutinio en ECOSOC, un nuevo escándalo acaba de surgir con el retiro de su cargo del relator de derechos humanos para Afganistán, Cherif Bassiouni.

El experimentado investigador de origen egipcio y nominado al Premio Nobel de la Paz en 1999, afirma que la CDH cedió a las presiones de Washington para evitar que siguiera revelando las condiciones de cautiverio en el ocupado país asiático.

Bassiouni denunció en repetidas ocasiones la detención de prisioneros afganos sin proceso legal por las tropas norteamericanas y solicitó con insistencia y sin resultados el acceso a los centros de reclusión.

El caso guarda correspondencia con el reciente voto en contra de Estados Unidos, con la complicidad de la Unión Europea, para evitar que otro relator investigue las torturas en la base de Guantánamo.