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Los presidentes ruso Vladimir Putin y Gerhard Schroeder de Alemania.

«El pueblo ruso ha sabido perdonar al pueblo alemán pese a los sufrimientos que había sobrellevado en los años de la Segunda Guerra Mundial, declaró el presidente ruso Vladimir Putin en una entrevista ofrecida junto con el canciller alemán Gerhard Schroeder al periódico "Bild".
El mandatario ruso recalcó que "incluso en los más difíciles días de la guerra, la mayoría de los ciudadanos soviéticos no identificaba a todos los alemanes con los nazis"».

...«Pero para que se restablecieran los sentimientos de respeto y simpatía mutuos que habían existido entre nuestros pueblos a lo largo de siglos, se han necesitado considerables esfuerzos por parte de los políticos y millones de personas en ambos países», afirmó.

En opinión del presidente, el «pueblo alemán fue víctima de la irresponsabilidad política de sus dirigentes de entonces, y para millones de alemanes aquella aventura militar resultó una tragedia personal».

Gerhard Schroeder, por su parte, manifestó que la «reconciliación ruso-alemana parece un milagro político sobre todo si recordar los horrores de la guerra».
Hizo resaltar que el pueblo de Alemania jamás olvidará los espantos de la guerra y no permitirá que cobren fuerza la injusticia, la violencia, el racismo y la xenofobia. El canciller alemán sostiene que las generaciones de los alemanes que no habían tomado parte en la guerra también son responsables de todas las etapas de la Historia. «Ahora, la tarea principal del pueblo alemán es asegurar un futuro de paz en el marco de una Europa única», dijo Schroeder.

Confesó que los recuerdos sobre las difíciles condiciones de vida en los años de posguerra habían influido sensiblemente sobre sus convicciones políticas.
«Desde entonces, tales conceptos como ’igualdad de posibilidades’, ’justicia’, ’bienestar para todos’ y ’solidaridad’ tienen importancia especial para mí», declaró. Vale notar que el presidente Vladimir Putin considera a Gerhard Schroeder su amigo y partidario.

«Mis relaciones con Schroeder son de verdadera amistad -comentó el líder ruso-. Sabido es que mantenemos iguales puntos de vista sobre numerosas cuestiones. Así, consideramos que nuestra tarea común es ayudar a superar los vestigios del pasado que aún afectan las relaciones ruso-germanas y curar las heridas causadas por la guerra».

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«Los dos coincidimos en que las lecciones del pasado nos deben servir a todos para consolidar la comunidad internacional ante las amenazas globales del siglo XXI y resguardar la seguridad en Europa y en el mundo -continuó Putin-. También entendemos perfectamente cuán importante es saber hacer un frente único a las acciones de las organizaciones extremistas, que aprovechan la intolerancia racial e interétnica y se empeñan en justificar los crímenes cometidos por los nazis».

En opinión del mandatario ruso, la «ideología que profesan esas organizaciones se parece a la ideología de los terroristas, que niegan los valores democráticos, los derechos y libertades de los ciudadanos y hasta la propia vida humana».

«Pensamos que una de las vertientes clave de nuestra labor consiste en promover la cooperación humanitaria internacional -expresó-. Necesitamos propagar la herencia cultural y humanitaria de los pueblos y seguir ampliando los intercambios en los campos de la ciencia y la enseñanza, actividades que contribuyen a la aproximación de los pueblos y países».

Putin y Schroeder asimismo coinciden en que no es correcto afirmar que la división de Alemania ha sido un "castigo justo" por haber desencadenado ese país la Segunda Guerra Mundial.

«Esa división en dos Estados había transcurrido en plena ’Guerra Fría’ como confrontación de intereses político-militares e ideológicos opuestos -comentó el presidente ruso-. Desde luego, fue una gran tragedia para el pueblo alemán, pero no se puede calificarla de castigo por haber desatado Alemania la segunda conflagración mundial».

El canciller alemán observó que le parece totalmente impropio emplear en esta situación las palabras «castigo justo».

«La división de Alemania en zonas de ocupación ha sido, ante todo, resultado de su derrota militar -precisó el Jefe del Estado ruso-. En aquel entonces, la coalición antihitleriana aspiraba a liberar el país de la herencia nazi, restablecer cuanto antes la vida pacífica y elegir un gobierno democrático».

«Pero quiero dejar bien claro que la Unión Soviética nunca se había pronunciado por la desintegración de Alemania -agregó-. Lamentablemente, no todos los aliados compartían tal postura».

Hizo recordar que con el cese de la confrontación entre las dos superpotencias -Estados Unidos y la Unión Soviética- enseguida surgieron premisas para la reunificación pacífica del país. «Espero que ya todos conozcan el papel positivo que había desempeñado la URSS en aquel proceso», añadió.
El mandatario ruso opina que todos los que habían luchado contra los nazis son héroes.

«Para mí, los verdaderos héroes de la Segunda Guerra Mundial son los que habían luchado contra el régimen nazi -afirmó-. Son los soldados del Ejército Rojo, los combatientes de la coalición antihitleriana, los prisioneros de guerra y los reclusos de los campos de exterminio, las personas que trabajaron en la retaguardia y, por supuesto, los antifascistas que tenían las más distintas convicciones políticas pero que luchaban contra la tiranía de la Alemania nazi».

Schroeder, por su parte, confesó que le es difícil hablar de los héroes de la guerra cuando se trata de millones de muertos, destrucción y sufrimiento.
«Eran héroes los que se portaban con valentía y, a despecho del terror nacional-socialista, demostraban su humanidad, escondían en sus casas a los judíos, salvaban las vidas de los demás, demostraban su coraje civil en las condiciones infrahumanas y respetaban la dignidad humana de los demás», subrayó el canciller alemán.

Fuente
RIA Novosti (Rusia)