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Posada Carriles

En nombre de la credibilidad, la consistencia y la justicia, el gobierno de Estados Unidos debe arrestar y extraditar al terrorista Luis Posada Carriles, afirma hoy en un editorial el diario The New York Times.

La Casa Blanca ofendería los principios de este país y “crearía un precedente sumamente perjudicial haciendo una excepción especial para un terrorista confeso”, subraya el influyente rotativo.

Destaca que al criminal, que entró de forma ilegal a la Unión hace unas seis semanas, deberían juzgarlo por la voladura en pleno vuelo de un avión civil cubano en 1976 que causó la muerte a 73 personas.

También reconoció su participación en los ataques contra instalaciones hoteleras en La Habana en 1997, en los cuales perdió la vida el turista italiano Fabio Di Celmo, recuerda.

El matutino señala que lamentablemente el presidente George W. Bush desoye a la Corte Penal Internacional, la cual es la indicada para encausar a Posada Carriles y debería por ese motivo extraditarlo a Venezuela, país de donde escapó en 1985 durante el juicio por la explosión de la aeronave.

Otra opción sería enviar a Posada Carriles a un país europeo para procesarlo, agrega la publicación.

El Times subraya que la palabra de Bush de “no albergar a terroristas” tendrá un costo electoral entre la extrema derecha de origen cubano radicada en La Florida.

En otro artículo divulgado por el diario, el columnista Tim Weiner afirmó que la solicitud de asilo del criminal pondrá a prueba la definición de “terrorismo” de Bush.

Otorgar refugio a Posada Carriles “podría generar acusaciones de que el gobierno de Bush reacomoda el principio de que ninguna nación debe albergar a personas sospechosas de terrorismo”, asegura Weiner.

Junto con tres cómplices, al criminal lo arrestaron en Panamá en 2000, cuando planeaban un atentado contra el presidente cubano, Fidel Castro, durante la X Cumbre Iberoamericana.

Los cuatro resultaron encarcelados, condenados y posteriormente indultados por la ex presidenta panameña Mireya Moscoso, quien se confabuló con la ultraderecha cubano-americana e importantes funcionarios del gobierno estadounidense que reclamaban la liberación de los terroristas.

Tras su excarcelación en agosto último, Posada viajó a San Pedro Sula, en Honduras, sin que posteriormente se conociera su paradero.

Pero en abril, su abogado, Eduardo Soto, confirmó que se encontraba en suelo estadounidense y que había solicitado asilo político.