Estoy a favor del reconocimiento directo de la independencia de Kosovo por parte de la Unión Europea y de Estados Unidos, lo que traería la estabilidad a esta parte de Europa y a la sociedad kosovar, a Macedonia, donde reside una importante comunidad albanesa, así como a Albania, Montenegro y Serbia. La sociedad internacional evaluará si reunimos las condiciones y reflexionará a continuación sobre el estatuto de Kosovo. Creo que este reconocimiento directo es la mejor solución, contrariamente a la misión de la ONU en Kosovo (Unmik) que considera que la última palabra debe corresponderle al Consejo de Seguridad de la ONU. La solución propuesta por la Comisión Internacional para los Balcanes (think-tank o centro de investigación, propaganda y divulgación de ideas), que prevé un plan en cuatro etapas y la independencia dentro de algunos años, tampoco es satisfactoria. Dejar ese tema abierto permitiría simplemente que se produjeran manipulaciones por parte de nuestros vecinos.
Las noticias provenientes de Rusia, Estados Unidos y algunos miembros de la Unión Europea son más bien negativas con relación a esta independencia. Sin embargo, para nosotros se trata de una cuestión práctica pues es la única forma de tener acceso a las instituciones financieras y a una representación diplomática en el extranjero. Nos concentramos en el desarrollo interno, la época del odio quedó atrás. En Kosovo, al igual que en todas partes, contamos con un gobierno y con una oposición que, naturalmente, critica al régimen sin que estemos por eso en situación de crisis. Una parte de la comunidad internacional no se ha acostumbrado al hecho de que la democracia es ya una realidad en Kosovo. La plataforma común de todos los partidos es la independencia, en ese punto estamos unidos. La oposición participará cuando discutamos con relación al estatus y está claro que las instituciones legales dirigirán los debates. No creo que un encuentro con el presidente serbio Boris Tadic en mayo, durante la conferencia sobre la reconstrucción que se celebrará en París, aporte mucho. Ya existen intercambios entre Belgrado y Pristina con relación a las cuestiones técnicas. Serbia puede participar en una conferencia internacional sobre Kosovo pero no tiene derecho a vetar el futuro estatus del país.

Fuente
Die Presse (Austria)

«Im Kosovo ist die Zeit des Hasses vorüber», por Ibrahim Rugova, Die Presse, 30 de abril de 2005. Texto adaptado de una entrevista.

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