El problema de Uzbekistán y de otros países de Asia Central, así como de la mayoría de los países de la CEI, es no haber desarrollado una cultura política a lo largo de toda la historia soviética. Para ser más precisos, como nunca hubo disidentes, no hay tradición de debate político. El Uzbekistán independiente se convirtió de inmediato en un Estado de dirección autoritaria. La existencia de cada publicación y de cada movimiento político independiente depende de las decisiones del gobierno. Todos los dirigentes de partidos de oposición democrática han emigrado. Los radicales islamistas han ocupado el lugar de los movimientos liberales y constituyen el núcleo de la oposición a Islam Karimov. El presidente se ha privado de la posibilidad de entablar negociaciones en una situación como la que existe hoy. Las condiciones económicas y sociales del valle de Fergana permitían vislumbrar esta situación desde hace largo tiempo. _Todo parece indicar que Karimov ha logrado frenar a la oposición, pero hay otras regiones que pueden unirse al levantamiento. Es necesario entablar negociaciones con representantes sensatos de los movimientos intelectuales y religiosos. Si Karimov trata de cerrar el país tal como lo hizo el Turkmenbachi, ello no haría más que calmar las protestas, a lo sumo durante algunos años. La población obtiene informaciones por Internet y por las emisoras de radio extranjeras. Por tanto resulta indispensable reformar la política interna. Las acusaciones de terrorismo lanzadas por Karimov no tranquilizan ni a la población ni a la comunidad internacional. Actualmente hay muchas personas en las cárceles únicamente por afirmar que profesaban la religión del Islam. De continuar aplicando esas medidas, el presidente uzbeko no llegará a ser un líder regional ni obtendrá apoyo internacional alguno. La presencia en su suelo de bases norteamericanas no es motivo para pasar por alto las críticas que se hacen a su política interna y a las violaciones de los Derechos Humanos.

Fuente
Izvestia (Rusia)
Diario con una tirada de 430,000 ejemplares, fundado en 1917 como el Pravda.

«ТАШКЕНТ ЛИШИЛ СЕБЯ ПАРТНЕРОВ ПО ДИАЛОГУ», por Oleg Panfilov, Izvestia, 13 de mayo de 2005.