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Los grandes medios de comunicación y los partidos políticos de la derecha europea, suponiendo que sean algo diferente, están indignados con la decisión del gobierno cubano de negar la entrada o expulsar a periodistas y políticos extranjeros que se desplazaron a La Habana para apoyar el encuentro de un centenar de anticastristas este fin de semana.

Decenas de teletipos de agencias, primeras páginas de periódicos, declaraciones constantes en televisiones invaden la actualidad informativa.

El diario El País carga con su portada del día 21 de mayo. El Mundo afirma que “ el régimen castrista ha expulsado de la isla a dos eurodiputados polacos, a un senador checo, a un parlamentario alemán, a un diputado de CiU y a dos ex senadoras españolas del PP que se encontraban en Cuba en “visita turística”“. Parece que un touroperador ofreció un paquete turístico para Cuba sólo para cargos políticos de la derecha europea

Argumentan que es “intolerable” esa prohibición. “Tienen derecho a viajar, a desplazarse e incluso a participar en reuniones de la oposición si lo consideran oportuno”, declaró el comisario de Ayuda Humanitaria, Louis Michel.

Los derechos de los europeos se recogen en la legislación de los países y organismos de Europa, no en la legislación cubana. ¿Tienen todos los somalíes o los ecuatorianos derecho acaso a “viajar y a desplazarse” por España? Nos preguntamos por qué no tiene legitimidad un país soberano a decidir qué activistas políticos extranjeros pueden entrar y a qué actividades, de igual modo que regular el acceso de periodistas a sus fronteras.

¿Acaso pueden entrar a España los africanos y latinoamericanos que lo deseen, sean periodistas, fontaneros o electricistas? ¿Está obligada España o Estados Unidos a aceptar a los representantes o profesionales de cualquier país? Todos los días se está negando al entrada a Europa y a Estados Unidos a ciudadanos de países del Tercer Mundo.

Los músicos cubanos no pueden entrar en Estados Unidos, los representantes gubernamentales de la Isla sólo entran en determinadas condiciones, incluso tienen limitado el acceso a la sede de las Naciones Unidas en Nueva York.

En las diferentes manifestaciones antiglobalización, los países ricos vetan por decenas el acceso de activistas, autobuses enteros son interceptados. En marzo del año 2002, con motivo de las movilizaciones ciudadanas antiglobalización en Barcelona durante la Cumbre de Jefes de Estado de la Unión Europea ocho autobuses fueron bloqueados en la frontera con Francia y al menos ocho mil personas al menos ocho mil personas se quedaron sin poder entrar en España, según denunció entonces la organización ATTAC.

Al años siguiente, en Salónica, tras otras movilizaciones antoglobalización, el gobierno griego expulsó a muchos de esos manifestantes, incluidos españoles, algunos de ellos fueron encarcelados durante meses sin juicio y sobre ellos pendió la amenaza de veinticinco años de cárcel.

En México se repatrían a jóvenes que apoyan a los zapatistas por incumplir la ley que impide participar a extranjeros en actividades políticas. En Colombia se han deportado a españ oles por apoyar movilizaciones de campesinos. A los diputados del Partido Popular les tendríamos que recordar que el gobierno de Aznar expulsaba de España a los africanos esposados y narcotizados.

También en los últimos años varios funcionarios cubanos no han podido entrar en España por obstáculos puestos por el gobierno español en la concesión del visado. Por ejemplo en noviembre de 2003, el gobierno de Aznar impidió la visita a Madrid del viceministro cubano de Educación, Rodolfo Alarcón invitado por la Conferencia de Rectores de Universidades Españolas (CRUE).

El objetivo del viaje era un encuentro académico con el objetivo de promover e intercambiar criterios sobre el evento Universidad 2004, a celebrar en La Habana. Entonces, el vicerrector de la Universidad Carlos III de Madrid y secretario de Relaciones Internacionales de la CRUE, Angel Llamas, confirmó a la Cadena Ser la invitación cursada a Alarcón y la negativa de las autoridades españolas a concederle la v isa, que como cubano necesita para entrar a España (1).

En cuanto a impedir la entrada a periodistas, en España, en el Palacio de La Moncloa o en el Congreso de Diputados sólo se acreditan a los medios que las autoridades consideran oportuno.

“No podemos aceptar que Cuba dé un tratamiento diferente a los eurodiputados según la corriente a la que pertenecen, y que los socialistas puedan entrar y salir de Cuba a su antojo, mientras que otros eurodiputados, como nosotros, no somos admitidos”, dijo a Efe el eurodiputado polaco Boguslaw Sonik. ¿Por qué un gobierno soberano no puede decidir el rango de trato que desee dar a un diputado o a otro?

Lo sucedido no ha afectado ni violado ningún derecho de ningún ciudadano cubano. Ellos se pudieron reunir libremente. Uno de los expulsados fue el senador checo Karel Schwarzenberg. Con una visa turística tenía como intención incorporarse al encuentro y manifestar su apoyo. En España se aceptan a los turistas que las autoridades consideran oportuno.

En nuestras fronteras no se aceptan fácilmente “turistas” marroquíes, argelinos o ecuatorianos. “Esta es la conducta de estados totalitarios”, declaró Schwarzenberg. No, los estados totalitarios no son los que regulan la entrada de extranjeros en su país, eso lo hace Europa todos los días. El totalitarismo es otra cosa.

El anticastrismo, del interior, de Miami y de los medios, se frotaba las manos esperando lograr otro filón informativo contra Fidel Castro denunciando la prohibición o detención de los convocantes de la reunión. Los organizadores llevaban semanas denunciando un acoso y persecución que nunca se produjo.

El gobier no cubano no movió un dedo para impedir el encuentro pero había que seguir denunciando la represión en Cuba. Basta ver lo publicado por el diario español El Mundo: “La nueva ola de represión de Fidel Castro coincide con una reunión organizada por los opositores al régimen”.

Se ha argumentado que la prohibición del acceso de periodistas afecta al derecho de los anticastristas reunidos a expresar en los medios sus posiciones políticas. ¿Y el derecho del millón trescientos mil manifestantes del Primero de Mayo que expresaron su apoyo al gobierno? No se informó de ello en los medios occidentales. ¿Dónde está el derecho de esos cubanos a ver expresadas sus ideas en los medios de comunicación?

La realidad cubana es constantemente manipulada por los medios de comunicación de nuestros países, las manifestaciones de las denominadas “damas de blanco”, la treintena de mujeres que marchan por la Quinta Avenida para protestar contra el gobierno cubano son acompañadas por cámaras y periodistas en un porcentaje de tres por cada mujer que se manifiesta y sus declaraciones y fotos son repetidas hasta la saciedad en todos los medios. En cambio, las fotos de más de un millón de cubanos cuando apoyan a su gobierno rara vez salen en los medios.

La presencia en Estados Unidos del terrorista anticastrista que derribó con una bomba un avión civil y provocó la muerte de todos los pasajeros fue silenciada por la prensa durante dos meses y las denuncias del presidente y del pueblo cubano ignoradas durante todo ese tiempo.

Ahora un centenar de cubanos se reunían en La Habana apoyados y financiados por grupos violentos y paramilitares de Miami. Las agrupaciones Alpha 66 y Comandos F-4 responsables de múltiples atentados contra objetivos civiles cubanos provocando la muerte de centenares de inocentes no han dejado de amenazar con incorporarse a esa reunión y estar entrenándose en campamentos paramilitares (1). Nada de eso se ha dicho por los medios de comunicación.

A pesar de ello, nadie les impidió reunirse aunque estaban ocupando ilegalmente unos terrenos públicos -es falso que se reunieran en una propiedad privada- y que recibieron, violando la legislación del país, 130.000 dólares del gobierno norteamericano y de los grupos de Miami. Decían que participaban 360 organizaciones anticastristas del interior de Cuba, pero fueron apenas cien personas, parece que cada una de ellas integraba a los miembros de tres organizaciones.

El objetivo era, una vez más, lograr con el apoyo de los grandes medios y políticos obsesionados con Cuba el estruendo mediático que llevase el mensaje al mundo de que el pueblo cubano se sublevaba contra Fidel Castro. Pero allí lo que había eran cien personas reunidas a golpe de 160.000 dólares.

En España, en Estados Unidos y en cualquier país del mundo se reúnen y manifiestan colectivos de miles de personas en contra de sus gobiernos sin que tengan unas líneas en los medios de comunicación. Los mineros bolivia nos, los campesinos colombianos, los invadidos haitianos, los parados argentinos, los sin tierra brasileños... todos ellos se están manifestando, movilizando, reuniendo por decenas de miles, y sin dinero de Miami. Pero allí no son expulsados los periodistas occidentales, ni los eurodiputados. No hace falta, porque ninguno de ellos se molesta en acercarse a conocer esas luchas.

REBELION