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La Constitución Europea, con sus 448 artículos, dos anexos, 36 protocolos y 48 declaraciones, está dividiendo a la población de varios países de la Unión Europea. Unos están a favor, otros en contra y muchos quieren saber de qué se trata. Una pedagogía constitucional se hace necesaria.

A pesar de existir entre nosotros un pacto de silencio sobre la Constitución Europea, los apasionados debates que ella suscita hoy en Francia son demasiado ruidosos para no llegar a los oídos de los portugueses y no crear en ellos varias perplejidades. Por una parte, si lo que está en juego es una Constitución para todos los europeos, ¿por qué ella concita tanta agitación en Francia y tanto desinterés en los demás países, entre los cuales aparentemente está el nuestro? ¿Será que todos somos europeos de la misma Europa y de la misma manera? Por otra parte ¿qué discusión política será esta que pone en el mismo bando a políticos de orientaciones tan diversas, como por ejemplo entre nosotros, del lado del SI a Mario Soares y Ribeiro y Castro y del lado del NO a Francisco Louçã y Pacheco Pereira? Cuando comience el debate entre nosotros contribuirá al avance de nuestra democracia, si esas perplejidades son tomadas en cuenta por políticos y analistas.

Dos meses antes del Referendo en España, el 84% de los españoles sabían poco o nada sobre la Constitución Europea. Es de sospechar que los números no sean muy diferentes entre los portugueses. Este hecho va a exigir una pedagogía constitucional muy seria, orientada a esclarecernos sobre las siguientes cuestiones:

  1. Al contrario de lo que sucedió con nuestra Constitución y la de los restantes países de la UE, la Constitución Europea no salió de una Asamblea Constituyente electa a tal efecto, sino de una Convención -cualquier semejanza con la Convención norteamericana de 1776 o la francesa de 1792 es falaciosa- y del trabajo de cerca de cien personalidades. ¿Por qué fue adoptado este método?
  2. El tratado de Constitución Europea consta de 448 artículos, 2 anexos, 36 protocolos y 48 declaraciones. ¿Cuáles son las razones de este tan aparentemente exagerado tamaño? ¿Se pretende con él aclarar todas las cuestiones, aún al riesgo de volver al documento un mamotreto inaccesible para los ciudadanos, o por el contrario se pretende ocultar laboriosamente aquello que se espera ocurrirá en la práctica, que si fuese vuelto explícito sería rechazado por los ciudadanos?
  3. ¿Cuál va a ser en la realidad la relación entre la Constitución Europea y las constituciones nacionales? ¿La constitucionalización de la UE envuelve la desconstitucionalización de los Estados miembros? ¿Cuál es el significado de la sustitución del “derecho al trabajo”, una constante en las constituciones nacionales, por la “libertad de buscar empleo y trabajar en cualquier Estado miembro”? ¿Pude el patrón despedirme para subcontratar una empresa de otro país comunitario que realice el mismo trabajo que yo hago, por un salario inferior y menores derechos sociales?
  4. Sigues siendo cierto que donde no hay opciones no hay democracia, ¿es válido entonces trasformar la opción entre SI y NO en una opción entre salvación y catástrofe? ¿Es posible ser europeísta tanto votando SI como votando NO? ¿Es posible motivar a los europeos con la Constitución Europea si su voto, cualquiera sea el sentido, fue un voto por el mal menor?
  5. ¿Cuál es el sentido ético-político de la Constitución Europea? Desde que el unilateralismo y el belicismo norteamericanos comenzaron a avasallar el mundo, muchos europeos quisieran ven en la UE una alternativa creíble, basada en el respeto al derecho internacional, en la promoción de la paz y en la compatibilidad entre competitividad y protección social. ¿La Constitución Europea consolida esta alternativa, o por el contrario aproxima el modelo europeo al modelo norteamericano? ¿Cuál es el sentido de la referencia en la Constitución Europea a las intervenciones militares preventivas fuera del territorio europeo?
  6. La Constitución Europea ¿es para durar 10 o 50 años? Los europeos consideran hoy que la UE es la experiencia política supranacional más importante del mundo, pero tienen ideas diferentes sobre la forma en que debe profundizarse esta experiencia. El debate de estas ideas, ¿comienza o acaba con la Constitución Europea? Portugal ganó mucho con su entrada a la UE, pero teme ahora verse relegado a una periferia mediocre y sin futuro. Es importante que los portugueses sean europeístas por algo más que la euro-ignorancia.

Traducción: Miguel Guaglianone