Muy pronto en el debate sobre la Constitución Europea, varios responsables profesionales en la esfera de la agricultura se han expresado a favor de la ratificación del Tratado. Más recientemente aún, varios de nosotros hemos tomado iniciativas para agrupar en federación esos Sí «plurales». Más de 100 responsables agrícolas han apoyado espontáneamente nuestra declaración común del 11 de mayo.
De hecho, el mundo agrícola se enfrenta a dificultades económicas y sociales que expresan la insatisfacción existente en cuanto a las orientaciones y a las modalidades de la PAC [Política Agrícola Común], pero tenemos que estar alertas ante las amalgamas con respecto a las cuales prolifera el No.
Nosotros creemos que el proyecto de Constitución Europea no debe cargar con la culpa del mal ambiente que existe, pues brinda cierto número de instrumentos para dar un carácter duradero a la agricultura europea. El proyecto de Constitución permite preservar el principio de una política agrícola común así como sus grandes orientaciones, ya que retoma in extenso los artículos del Tratado de Roma. Eso ya es algo; recordemos a los agricultores que varios países se opusieron a los principios de la PAC. Además, el Tratado Constitucional aumenta la influencia de Francia, primer país agrícola europeo, en las instancias de decisión. La ampliación del campo de la mayoría calificada, considerando esa regla de la mayoría doble, coloca a Francia en una posición muy buena para la creación de coaliciones, mayoritarias o minoritarias, en el seno de la Unión, de manera a hacer prevalecer su punto de vista.
Asimismo, como ciudadanos y agricultores, somos sensibles al aumento de la influencia de las instancias elegidas, sobre todo porque el Parlamento Europeo ha mostrado su interés por la agricultura. Por otra parte, el Tratado da fe, mediante la Carta de los Derechos Fundamentales, del alto nivel de exigencia de los ciudadanos europeos en materia de alimentación, y brinda los medios para contar con una política comercial internacional más coherente. Por último, la sexta razón es que el proyecto de Tratado incluye también nuevas disposiciones acerca de la cohesión que en lo sucesivo se extenderá a los territorios, la cual, hasta el presente, era sólo de carácter económico y social.
Hoy en día, en un mundo más abierto, necesitamos mantener determinada regulación. Hay que echar mano de todos esos instrumentos políticos y jurídicos que se nos brindan. Esos instrumentos figuran en el Tratado Constitucional, pero no en el Tratado de Niza.

Fuente
Le Figaro (Francia)
Difusión: 350 000 ejemplares. Propiedad de la Socpresse (creada por Robert Hersant, hoy es propiedad del constructor de aviones Serge Dassault). Es el diario de referencia de la derecha francesa.

Le Figaro (Francia) Referencia: «Les paysans disent oui!», por Luc Guyau, Jean Salmon, Jo Giroud y Eugène Schaeffer, Le Figaro, 24 de mayo de 2005.