El tema del medio ambiente no figura mucho en el debate sobre el Tratado Constitucional en Francia y ni siquiera entre los Verdes. No obstante, los franceses le otorgan una gran importancia. En ese sentido, los cambios en nuestro comportamiento individual son indispensables, pero también se requieren regulaciones internacionales. El nivel europeo se ha impuesto de manera creciente y natural como el más pertinente en cuanto a numerosas regulaciones y acciones que han mejorado la calidad de nuestro ambiente. Citemos cuatro ejemplos:
- El proceso de integración europea ha llevado a la adopción de normas más restrictivas que las normas francesas existentes sobre la contaminación del aire, el agua y la tierra.
- La directiva Natura 2000, a la cual los poderes públicos franceses ofrecieron una larga resistencia, permitió que nuestro país creara una red de zonas naturales protegidas.
- La directiva Europea «pájaro», aplicada por la magistratura francesa con el apoyo de las asociaciones que se ocupan del medio ambiente, felizmente complementa la apatía de los responsables políticos frente al grupo de presión de los partidarios de la caza.
- Sin la Unión Europea, que ha desempeñado un papel motor esencial en la negociación de los acuerdos internacionales de lucha contra el cambio climático, el Protocolo de Kyoto no hubiera podido aplicarse.
El Tratado Constitucional Europeo (TCE) reafirma los aportes europeos en lo tocante al medio ambiente. Confirma sus objetivos de desarrollo sostenible y constitucionaliza los principios de precaución y de la responsabilidad que incumbe al contaminador, que en lo sucesivo podrían esgrimir los defensores del medio ambiente. El TCE va más lejos que la Carta del Medio Ambiente anexada recientemente a la Constitución Francesa. Otro logro notable en la Parte III: la identificación de una competencia explícita en materia de energía; por primera vez, se afirman los objetivos de promover la eficacia energética y el ahorro de energía, así como el desarrollo de energías nuevas y renovables.
Además, el mejoramiento y la democratización del proceso de decisión a nivel europeo permitirán una mejor comprensión de los objetivos relacionados con el medio ambiente: el incremento del papel del Parlamento mediante la extensión del procedimiento de co-decisión permitirá que, en numerosas esferas, éste se convierta plenamente en colegislador junto al Consejo de Ministros, y la personalidad jurídica que tendrá en lo adelante la UE permitirá, finalmente, su adhesión como tal a la Carta Europea de los Derechos Humanos y el recurso a la jurisprudencia de la Corte de Estrasburgo en materia medioambiental. A esto debe añadirse el derecho de exigir, el cual abre nuevas perspectivas a los ciudadanos ecologistas europeos para entablar batallas a ese nivel.
La urgencia ecológica nos exige no renunciar a los adelantos propuestos por el TCE. El futuro de Europa está en nuestras manos, somos nosotros quienes debemos decidir lo que queremos edificar para las generaciones futuras.

Fuente
Le Figaro (Francia)
Difusión: 350 000 ejemplares. Propiedad de la Socpresse (creada por Robert Hersant, hoy es propiedad del constructor de aviones Serge Dassault). Es el diario de referencia de la derecha francesa.

Le Figaro (Francia) Referencia: «Voter oui pour une Europe plus respectueuse de l’environnement», por los principales dirigentes del partido «Los Verdes», Le Figaro, 25 de mayo de 2005.