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La Administración del Presidente George Bush ha buscado diversas acciones tácticas y ha empleado estrategias para obtener sus objetivos con respecto a Venezuela y al gobierno de Hugo Chávez. Los métodos son diversos y a veces no son los más ortodoxos y los más aceptados desde el punto de vista ético-moral o diplomático, pero eso es lo de menos, lo importante es “getting the job done”, hacer el trabajo a como de lugar.

Donna Rhyna y Charles Shapiro trabajaron duro en una política direccionada por el Departamento de Estado de su país, diseñada hacia el “containment”, contener el avance del liderazgo social y político, interno y externo, de Chávez. La diplomática Norteamericana se alió a los sectores más reaccionarios del país; Fedecamaras, CTV, y representantes de los medios de comunicación privados y desde esta plataforma trató de opacar y frenar de alguna manera, la imagen y el avance de Chávez. Inclusive, Rhyna se atrevió a conminar al Presidente Chávez a cambiar una posición de gobierno.

Shapiro, por su parte fue más allá, inclusive participó en reuniones con los más conspicuos conspiradores contra el sistema democrático que gobierna a los venezolanos. Alentó y apoyó a quienes dieron el Golpe de Estado y a los que condujeron el paro petrolero. Súmate, Gente del Petroleo, Carlos Ortega, Pedro Carmona, entre otros, conocieron de cerca a este “enviado” del norte y juntos planificaron muchos de los acontecimientos del 2001 al 2003. Shapiro no tuvo tino para concluir el trabajo. Inclusive, él fue considerado locuaz en su conducción personal, vulgar y chabacano, al punto de ser anfitrión de fiestas burlescas contra nuestras raíces y gentilicio. A pesar de todos los esfuerzos, el resultado de esta política de “containment”, falló.

Ahora se ensaya otra estrategia más sutil, más soterrada, pero muy eficiente; “Getting the Harts and Minds of people”, captar los corazones y mentes de la gente, en este caso de los venezolanos. Y el mejor gladiador para emprender esta nueva cruzada es el Embajador William Brownfield. Él es hábil, menos soberbio, y más abierto al contacto con el público de a pié.

Los objetivos generales, entre otros, se dirigen a cambiar nuestros valores y principios por los de otra cultura, la Anglosajona, la de los norteamericanos, porque ellos son más inteligentes, son más humanistas, quieren que todos seamos clase media, ellos son los más poderosos del mundo y ellos nos protegerán siempre. De alguna manera hay que imbricar una política que articule acciones que inyecten la cultura norteamericana en las mentes de los venezolanos.

En este orden, entre las tareas para concretizar el trabajo vemos a Brownfield participando con los más necesitados en Petare donando franelas, equipos deportivos, dando becas, ayudando económicamente a la gente, etc., en igual actitud se le nota en el 23 de Enero de Caracas, entregando grandes donativos especiales. Pero también lo vimos en el Desastre de Vargas haciendo acciones de caridad, entregando dinero y elementos de primera necesidad a los damnificados, por su puesto, a través de una ONG. También ha viajado a Puerto Ordaz y Maracaibo apoyando con equipos deportivos, becas de estudios para que jóvenes y profesionales vallan a los Estados Unidos a emprender sus sueños.

Esta estrategia enmascarada de captación de corazones y mentes, la cual camina paralelamente a otras acciones intervencionistas, si se sistematiza y se hace en los sitios más sensibles atacando a los estratos más necesitados, pudiera tener un final feliz para ellos. ¡Que Viva el Sueño Americano! Chávez por otro lado, representa el anacronismo que abraza el comunismo de Castro y el fracaso de sus sociedades.

Y quienes creemos en este proceso de cambios que se da en Venezuela, nos preguntamos; ¿que estamos haciendo desde el gobierno para enfrentar esta nueva ofensiva de la Administración Bush? O es que no la hemos notado?