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La delegación de Estados Unidos estaba molesta y decepcionada al finalizar la sesión de la XXXV Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA).

El embajador John Maisto no hacía más que lamentar y zarandear los folios que contenía la Declaración de Florida. "Quién me ayuda a leer esto", llegó a expresar con desagrado el embajador.

Roger Noriega expresó que no entendía por qué existía la impresión de que Estados Unidos sancionaría a los países. "Siempre hemos dicho que si había que sancionar a los países, ya habíamos fracasado", expuso en la rueda de prensa realizada en la madrugada del 8 de junio, acompañado del Secretario General de la OEA, José Miguel Insulza, y del embajador John Maisto.

Aunque continuó con el criterio de intervención e injerencia en los asuntos internos de los países al señalar que la OEA llegaba tarde para resolver las crisis de Ecuador y Bolivia. "La OEA tiene que preveer las crisis", según Noriega, y debe "tomar medidas proactivas".

La clausura estaba pautada para las 6 de la tarde y se pospuso hasta casi llegada la medianoche debido a que existían proyectos, como el presentado por Venezuela, que obligaba a los Estados miembros respetar las normas y principios del derecho internacional contenidos en la Carta de la OEA, para preservar y fortalecer la paz continental que aún estaban en discusión y que terminaron aprobados después de una extensa jornada de discusión y de negociación.

El director de la mesa de trabajo, el embajador de Panamá, Arístides Royo, felicitó el desempeño de la delegación venezolana por su capacidad de flexibilidad y amplitud política para incorporar todas las inquietudes. "Este es un excelente instrumento", expresó el embajador y propuso que los Estados miembros la aprobaran por aclamación.

Sin embargo, la delegación de EEUU pidió la palabra para seguir discutiendo. Esta situación molestó al director de la mesa de trabajo y dio por concluida la sesión exigiéndole al país anfitrión que hiciera un pie de página donde mostrara su reserva.

Aprobado el octavo proyecto presentado por Venezuela, sólo se esperaba por la Declaración de Florida que llegó también retardada debido a las arduas discusiones para llegar a un consenso.

Finalizadas las discusiones, el secretario de Estado adjunto de Estados Unidos para Asuntos del Hemisferio Occidental, Roger Noriega, recibió de manos del Secretario General de la OEA, José Miguel Insulza, un presente por su desempeño durante el período de sesiones de la Asamblea General.

Los semblantes de los delegados estadounidenses cambiaron rotundamente en apenas tres días. El domingo 5 de junio cuando se inició el diálogo con las Organizaciones No Gubernamentales (ONG) Noriega estaba muy sonreído y dio la bienvenida a los presentes. "Estoy entre amigos y entre otros", dijo e inmediatamente cambió el tema.

Pero al ser desmontada todas las imposiciones del gobierno de Bush, comenzaron a trabajar de la forma en que acostumbra el Departamento de Estado y en la mañana de este martes 7 de junio, Noriega señaló que el Presidente Hugo Chávez tenía responsabilidad sobre la renuncia del Presidente boliviano Carlos Mesa.

Sin embargo, al mediodía comenzó a moderar sus declaraciones después de conocer la posición del Canciller boliviano, Juan Ignacio Siles, que desmentía la tesis de Noriega.

No obstante, miembros del Departamento de Estado empezaron a trabajar con los periodistas cubanos residenciados en Miami entregándoles fotocopias de artículos de prensa donde resaltaban la amistad del Presidente Chávez con el dirigente popular Evo Morales.

Noriega exigió a los comunicadores sociales que hicieran la investigación y buscaran las pruebas para inculpar al Gobierno venezolano. Pero en la noche ya nadie hablaba del tema porque se habían visto derrotados en todas las instancias.

De esta forma el gobierno de Estados Unidos intentó crear una matriz de opinión para desprestigiar el trabajo que realizaba la delegación venezolana. Pero no tuvo mayor eco y los discursos, tanto el de Maisto como el de Noriega, comenzaron a suavizarse.

La certificación de las democracias tampoco tuvo fruto y María Corina Machado, presidenta de la organización política Súmate, al ver esta segunda derrota de EEUU, se retiró del Centro de Convenciones en horas de la tarde. Tampoco apareció en todo el día final de la sesión ordinaria a la presidenta de la XXXV Asamblea General, la Secretaria de Estado estadounidense, Condoleezza Rice.

La primera derrota fue hace tan sólo un mes cuando la OEA eligió un Secretario General adverso a la candidatura estadounidense.